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El año de todos los
sueños,
volumen escrito por
Germán Sánchez Otero y
publicado por Ediciones
La Memoria del Centro
Cultural Pablo de la
Torriente Brau, se
presentó en el habitual
espacio El sábado del
libro el pasado 17 de
diciembre.
En palabras del poeta y
cineasta Víctor Casaus,
el nuevo título, que
desde el género
testimonial rescata las
experiencias del joven
alfabetizador que fuera
en 1961 su autor, es una
gran alegría para la
institución por las
propuestas que hace a
sus futuros (ya casi
presentes) lectores.
Asimismo, el director
del Centro aconsejó muy
especialmente no pasar
por alto el prólogo del
investigador Fernando
Martínez Heredia que
acompaña esta edición,
en tanto ilumina los
contextos de la
historia, sus alcances,
destaca los perfiles
esenciales de su
estructura y las líneas
principales de los
valores que revive el
joven Gabriel/Germán en
su viaje iniciático y
anticipatorio a la
historia de aquella
etapa.
Otro de los elementos
que aprecio y agradezco
en El año de todos
los sueños
—señaló
Casaus—
es cómo en el
protagonista podemos
vernos reflejados muchos
de los compañeros del
también escritor de
Permiso para opinar
sobre Cuba o Che
sin enigmas. Mitos,
falacias y verdades.
En ese sentido, destacó
como virtud del material
las posibilidades de
intercambio que abre con
las nuevas generaciones:
“creo que esta historia,
narrada por el
personaje/autor desde la
pupila de su
adolescencia, con una
estructura y un lenguaje
sencillos y amenos
—que
no suponen la
simplicidad, sino que
apuntan hacia la
complejidad de la
Historia y de los seres
humanos—
puede tender un puente
de comunicación válido y
útil (en diversos
terrenos) con sus
lectores y lectoras más
jóvenes, hoy y en los
próximos años”.
Por otra parte, la
manera elegida por
Sánchez Otero para
regresar a los primeros
años de la Revolución
fortalece los
territorios del
testimonio, indicó el
poeta, y añadió que el
texto enriquece la
colección Coloquios y
testimonios, de
Ediciones La Memoria,
pues reafirma las
virtudes estéticas y
comunicacionales del
género para documentar
activamente la historia
reciente, convirtiéndose
simultáneamente en
objeto de disfrute
estético y sujeto de
acción transformadora,
al transmitir, de forma
efectiva y deleitable,
acontecimientos,
contextos, sentimientos.
Mientras, Germán Sánchez
Otero puntualizó que el
libro comenzó a
esbozarse cuando
encontró, a su regreso
de la misión diplomática
que llevaba en Venezuela
y luego de cuatro
décadas, su diario de
alfabetizador. “Sentí de
repente el deseo de
escribir para reflejar
sin afeites la aventura
individual y la del
grupo con que conviví en
1961”, período de un
enorme torrente de
anhelos y en el que se
alcanzaron creaciones
insospechadas en poco
tiempo, dijo.
En cuanto al título que
lleva el volumen, El
año de todos los sueños,
explicó el autor que
“los sueños ayudaron
mucho a encontrar
caminos exitosos, a
resistir avatares y
embestidas con
imaginación y optimismo,
a tener confianza en
nuestras fuerzas y en el
liderazgo de la
Revolución”, y esta es,
quizá, una de las claves
fundamentales que deja
la obra para repensar la
contemporaneidad de la
nación cubana.
Además, en este 2011,
año en que la Isla
rememora el aniversario
50 de la Campaña de
Alfabetización,
asistimos con esta
lectura, sobre todo, a
un “homenaje a las
decenas de miles de
niños, niñas y
adolescentes que
formaron el ejército más
sublime que jamás haya
existido, y a los
cientos de miles de
campesinos, obreros y
mujeres del hogar, todos
ellos a la vez nuestros
alumnos y maestros”,
subrayó Sánchez Otero.
A la presentación
asistió un numeroso
público, entre él la
presidenta del Instituto
Cubano del Libro,
Zuleica Romay, y el
doctor Fernando Martínez
Heredia, prologuista del
volumen.
El año de todos los
sueños
fue presentado,
asimismo, el 21 de
diciembre en el Museo
Nacional de la Campaña
de Alfabetización, ante
decenas de brigadistas,
hoy convertidos en
maestros, pedagogos y
profesores
universitarios, quienes
de manera espontánea y
emocionante, entonaron
el himno de las Brigadas
Conrado Benítez.
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