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Los orígenes del fútbol
cubano destacan a dos
equipos, una fecha y los
nombres de José Mier y
William Campell,
considerados “los
padres” de la
introducción de este
deporte en la Mayor Isla
del Caribe.
El lunes 11 de diciembre
del año 1911 se disputó
el primer partido
oficial entre los clubes Hatuey y Rovers en el
desaparecido estadio
Palatino, del municipio
capitalino del Cerro.
Después vinieron los
estatutos, la Federación
y el surgimiento
paulatino de clubes con
influencia española como
el Deportivo Hispano
Americano, el Iberia,
Juventud Asturiana,
Centro Gallego, Fortuna…
Aunque con el tiempo
aparecieron los criollos
Olimpia,
Nacional, Puentes
Grandes y otros.
El juego impactó a
muchos jóvenes y ganó
tanto en popularidad a
finales de la década de los
20 que muchos lo
llegaban a igualar en
aceptación con el
béisbol o pelota,
principal pasatiempo
nacional.
Inolvidable la visita a
Cuba en el año 1927 del
club uruguayo Nacional
de Montevideo, que
perdió un partido ante
la Juventud Asturiana.
Por los visitantes
brillaban figuras del
seleccionado celeste y
aquello quedó en grandes
titulares.
Importantes equipos
pasaron por Cuba en
distintos momentos
como Galicia Sporting
Club, el Deportivo
Español, Real Madrid,
Atlético de Madrid y la
famosa selección vasca
Euskadi; también se
fundó en 1928 el primer
estadio solo para
fútbol, que se construyó
en la barriada del
Lucero, conocido
popularmente como Campo
Armada.
Lo más sobresaliente: el
título de campeón en el
fútbol de los II Juegos
Centroamericanos y del
Caribe de 1930,
efectuados en La Habana
y la participación en la
Copa Mundial de 1938 en
Francia, competencia de
altísima calidad, en la
que se debutó con empate
frente a Rumania, equipo
al que derrotó, días
después, en otro juego,
al utilizar a Juan Ayra
como portero.
Acorde al reglamento,
Cuba jugó a continuación
ante Suecia, rival muy
fuerte, y cansados los
nuestros por el esfuerzo
en poco tiempo perdieron
8 a cero. Era el fin de
un sueño, pero se llegó
allí, con muy buena
actuación, que hasta
ahora constituye punto
de referencia y
esperanza a alcanzar por
generaciones.
Liga rentada que se
desvaneció
En medio de vaivenes
futbolísticos e
intereses de dirigentes,
surgió la idea de crear
el fútbol profesional,
atrayendo a jugadores
foráneos, lo que no
constituía una novedad,
porque ya aparecían en
equipos locales figuras,
sobre todo de Costa
Rica, Perú y Panamá.
Como algo importado, el
profesionalismo tuvo sus
momentos de esplendor y
luego el natural
declive. Gran aceptación
popular tuvo esa lid al
jugarse en el estadio de
La Habana (hoy
Latinoamericano), las
visitas de clubes, las
transmisiones por radio
y televisión de los
programas que se
disputaron en La
Tropical y por el
reflejo en el aumento de
la calidad, debido a la
presencia de los
importados.
Pero, vino el golpe de
Estado de Batista, la
situación del país
volvió a empeorarse, y
en 1953 se acabó el
profesionalismo, con la
desventaja de que no
había crecido la masividad, sino el
espectáculo. Y se
requería empezar otra
vez casi de cero.
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Equipo Mordazo
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Equipos capitalinos como
el Mordazo y el San
Francisco, y algunas de
las antiguas provincias
de Las Villas, Camagüey
y Oriente trataron de
recuperar el terreno
perdido.
Bajo la dirección de
Jesús Gironella, gran
luchador por el
desarrollo de la
disciplina, surgió la
Confederación de
Balompié de Cuba como
presunta alternativa
ante la carencia de
atención de la
Asociación Nacional al
fútbol en el interior
del país.
Gironella tenía la
anuencia de todas las
provincias, equipos y
ligas de la capital; se
esperaba el
reconocimiento de la
FIFA al nuevo organismo
pero un espejismo
deslumbró a una
delegación del interior
y la deserción provocó
el fracaso de la
Confederación, que entró
en negociaciones con la
oficial Asociación de
Fútbol de Cuba. Se
perdía así, una
oportunidad de levantar
el balompié.
Surge un nuevo
horizonte
A partir del 1ro. de
Enero de 1959 el Deporte
y el fútbol en Cuba
adquirieron otra
proyección al
organizarse las
actividades
deportivas con un nuevo
orden social, económico
y político.
En 1960 se jugó en La
Habana el Campeonato
Centroamericano y del
Caribe de Fútbol, cuyo
saque de honor lo
realizó nuestro
Comandante en
Jefe Fidel
Castro Ruz.
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Entonces hubo partidos
en casa frente al Dínamo
de Tbilisi, con un
“concierto” en el
estadio Latinoamericano;
el Banik de Ostrava, de
la otrora
Checoslovaquia, y el
Dozsa Upjests, de
Hungría.
Internacionalmente las
selecciones nacionales
recibieron lecciones
primarias con goleadas
en el Panamericano de
Chicago-59 y la
eliminación en los
Centroamericanos y del
Caribe, de Kingston,
Jamaica-62, pero en el
evento regional de
Puerto Rico-66 se ganó
la medalla de bronce.
Ventajas ha traído el
balompié en la
Revolución, aunque no
todas se hayan sabido
aprovechar debidamente.
La más importante, la
práctica masiva en todo
el país, incluyendo la
Isla de la Juventud,
donde miles de
estudiantes de distintos
países africanos
disputaron torneos.
El fútbol ha recibido
asesoría de técnicos
checos, húngaros, de
Corea Democrática… y ha
visitado naciones de
diferentes continentes
para topes oficiales,
amistosos y
entrenamientos.
Equipos cubanos han
jugado en China,
Vietnam, Marruecos,
Angola, Malí, Sierra
Leona, Mozambique,
Etiopía, Holanda,
Escocia, Italia,
Alemania, Argentina,
Chile, Brasil, Albania,
Guatemala, Trinidad y
Tobago, México, EE.UU. y muchos otros
países de Europa, África
y América.
Victorias y fracasos
La séptima década del
siglo XX constituye la
más exitosa en los Cien
años del Fútbol Cubano
por resultados de
equipos y figuras que
inscribieron sus nombres
en los anales
competitivos.
Los futbolistas
conquistaron el título
de
los Juegos regionales de
Panamá '70 para reeditar
la actuación de La
Habana'30, lo que
consiguió igualmente en
República Dominicana'74
y Medellín, Colombia'78.
Influencia decisiva en
esos resultados tuvo el
técnico coreano, Kin
Yong Ha, quien entre
1968 y 1971 aportó los
fundamentos físicos,
técnicos y tácticos de
la década dorada del
fútbol cubano.
Tres glorias quedaron de
líderes goleadores en
esas lides: José
Verdecia, en el istmo
panameño; Francisco
Piedra, en Quisqueya, y
Roberto Pereira, en
Medellín.
El período marcó también
el crecimiento en Juegos
Panamericanos porque
luego de la discreta
actuación en Winnipeg,
Canadá-67, Cuba
conquistó bronce en
Cali, Colombia'71,
descendió al quinto
lugar en México'75 y
logró plata en Puerto
Rico'79 al caer 0-3 ante
Brasil en la final.
Además en la lid
continental azteca, hubo
reveses en la
eliminatoria para el
Mundial'78 y aunque no
clasificaron para las
Olimpíadas de
Montreal'76 y Moscú'80
participaron como
invitados con un
impactante empate frente
a los entonces monarcas
olímpicos polacos en
Canadá y un meritorio
séptimo lugar en la cita
moscovita.
Tremendo empate a cero
ante los polacos con el
goleador Lato, el
portero Tomaszewski,
Deyna y otras estrellas,
para aquilatar el amor y
entrega de los
futbolistas cubanos
amateurs, pero tras ese
resultado los sueños se
desvanecieron al caer
0-1 frente a la
selección de Irán.
Página histórica y
los Panamericanos'91
En el período 1986-90,
denominado el del
Quinquenio del Fútbol en
Cuba se reconquistó el
cetro perdido en los
Centroamericanos de La
Habana'82, al ganar los
Juegos de República
Dominicana'86, se
reorganizaron las
actividades
futbolísticas con
torneos de barrio, una
nueva estructura del
Nacional de primera y
atención a la superación
de los técnicos y
árbitros.
Hecho histórico
resultó la Clasificación
para el Mundial Sub-16
de Escocia'89 con el
título de esa categoría
en la final de CONCACAF
disputado en Trinidad y
Tobago'88, actuación
válida para merecer la
distinción del Mejor
Seleccionado Juvenil de
ese año en Cuba.
Cerró el quinquenio con
un cuarto lugar en los JCAC de México en 1990,
primera competencia con
límite de edad, para
jugadores Sub-20 y la
eliminación en la
primera ronda con miras
al Mundial de Italia'90
ante Guatemala. Y en los
Panamericanos Habana
1991 se logró bronce,
año en el que se obtiene
otra clasificación
mundialista, el primero Sub-17, en Italia.
El Premundial Sub-17 de
la Confederación Norte
Centroamericana y del
Caribe de Fútbol,
CONCACAF'92, efectuado
en Santiago de Cuba y
Guantánamo, el equipo
fue eliminado al
concluir cuarto, pero la
experiencia de Escocia e
Italia recopiló frutos
en el bronce de los
Centroamericanos de
Puerto Rico'93, último
éxito en torneos con
límites de edad, hasta
hoy.
Como consecuencia de la
situación económica en
el denominado período
especial, el torneo
elite se redujo
considerablemente con
juegos en una sola sede;
no se asistió a la
eliminatoria para el
Mundial'94, a los
Panamericanos de
Argentina'95, ni al
preolímpico de
Atlanta'96.
Torneos y Copas locales
dejaron de efectuarse en
varias provincias y tal
escenario incidió en la
búsqueda de alternativas
como la creación de un
movimiento masivo
infantil, denominado
Caribitos, la atención
al fútbol femenino y el
apoyo internacional de
la CONCACAF.
Luego del retorno a las
eliminatorias para el
Mundial'98, con la
desventaja de jugar los
partidos como visitante
dada la exigencia del
Patrocinador, se logró
la materialización de
una quimera con el
boleto al campeonato del
orbe por la selección
nacional de fútbol
cinco.
Un gol por Cuba y la
ayuda de la FIFA
La Asociación Nacional
de Fútbol (AFC)
presenta en 1999
una estrategia de
trabajo, matizada por la
campaña de prensa un GOL
POR CUBA, el compromiso
de garantizar como
mínimo un balón para
cada escuela, la ayuda
financiera cuatrienal de
la Federación
Internacional de Fútbol
Asociación (FIFA) y los
Proyectos de Programa
Gol.
Existe hoy notable
identificación de
jóvenes hacia el fútbol
por las transmisiones
televisivas de juegos en
ligas de Europa y
América, lo que provoca
un semillero natural en
barrios y calles del
país. También la AFC
posee una buena sede
administrativa.
Constituye un reto
organizar el movimiento
masivo y luchar por lo
que se considera una
asignatura pendiente: la
presencia de goleadores
y los resultados en las
categorías con límites
de edad y en las altas
competiciones, aunque
dejó una imagen muy
positiva el Sub-20 en
los Panamericanos de
México-2011, con su
decorosa actuación
ante Costa Rica, Brasil
y Argentina.
Pero en el contexto de
las realidades
históricas y del
presente, los amantes y
seguidores del fútbol
cubano abrazan el
Centenario con sueños,
esperanzas y la
convicción de que es
necesario mucho trabajo,
empeño y dedicación para
ascender en el pujante
movimiento deportivo de
la Mayor Isla del
Caribe.
* Exportero nacional |