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Del 22 de diciembre al
22 de enero la sala
transitoria del Memorial
José Martí, en la Plaza
de la Revolución,
acogerá la más reciente
propuesta del
destacado pintor,
dibujante, escultor y
ceramista José Fúster,
quien en esta ocasión ha
querido rendir tributo
al aniversario 50 de la
Campaña de
Alfabetización.
La muestra titulada
Cuba, qué linda es Cuba,
incluye una veintena de
piezas de mediano y gran
formato realizadas
durante el presente año,
entre las que se
encuentran “Un Fidel que
vibra en la montaña”,
“Un rubí”, “Cinco
franjas”, “Una
estrella”, “Despertar”,
“En el tronco de aquel
flamboyán”, “Los
héroes”, “La Campaña de
Alfabetización“,
“Eduardo Saborit”, “La
última cena”, “Cinco
palmas”, “El vergel”,
“Fiesta guajira”,
“Guajiros jugando
dominó”, “Guajiros a
caballo” y “La
victoria”, entre otras.
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"Fidel en la
loma" |
En entrevista exclusiva
concedida a La
Jiribilla, Fúster
comentó que la
exposición comenzó a
gestarse a mediados del
presente año a partir de
una conversación que
sostuvo con el doctor
Armando Hart, presidente
del Programa Martiano, y
quien fue uno de los
artífices de la Campaña
de Alfabetización.
También, dijo,
constituye un homenaje
de Eduardo Saborit,
músico emblemático
cubano y autor de piezas
como “Cuba, qué linda es
Cuba”, “Quiero un
sombrero de guano” y
“Despertar”.
Subrayó que considera
que la Campaña de
Alfabetización “fue la
más linda idea
emprendida por la
Revolución” aunque
reconoció que “la más
importante” fue la
derrota de la invasión
mercenaria por Playa
Girón. “Tengo el gran
orgullo de haber sido
alfabetizador” —dice— al
tiempo que insiste en
afirmar que a esta
exposición le ha “puesto
el alma y quise unir ese
homenaje a Saborit a
partir de una historia
de amor. No cuento
historias tristes, sino
las que tienen que ver
con la alegría de vivir
y el disfrute”.
Significó que en “Cuba,
qué linda es Cuba”
aparecerán los
protagonistas que lo han
acompañado a lo largo de
su trabajo: “no son más
que los personajes de
carne y hueso que algún
día vi caminando por la
Sierra” y que no va
a abandonar al igual que
“los caballos, las vacas
encantadas y las fiestas
campesinas” que son
recurrentes en su
quehacer. Pero, todo a
partir de esa explosión
de color que caracteriza
su paleta.
Narró que al triunfar la
Revolución tenía apenas
unos 12 años y que su
hogar era muy humilde:
“vivía en Santa Fe con
la familia —mi padre era
carpintero— y tenía
cinco hermanos; dos
hermanas mayores fueron,
también, alfabetizadoras
y otra era miliciana. La
gran cómplice de esta
aventura fue mi madre
porque mi padre se
resistía porque yo era
su ayudante en la
carpintería. Cuando
regresé después de ocho
meses y vio que había
crecido se estremeció
mucho ¡y hasta lloró!”,
cuenta emocionado.
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"Fiesta" |
Narró que se involucró
en la Campaña “en cuerpo
y alma” y que alfabetizó
en varios puntos de la
geografía de la Sierra
Maestra: “en realidad
estaba para que me
enseñaran, pero los que
tenía delante de mí
sabían menos que yo; es
una realidad que uno se
crece ante las
dificultades. Recuerdo
que tenía como alumnos a
hombres curtidos y
algunos hoy son
militares de las Fuerzas
Armadas Revolucionarias.
No puedo decir,
exactamente, cuántas
personas alfabeticé ni
qué cantidad de gente
pude haber encaminado
para que después se
hicieran hombres cultos…
siento que me crecí y
creo que lo que hace a
uno inspirarse es la
magia de la Revolución.
En ese entonces era
apenas un niño que
estaba por descubrir el
mundo”.
Para el 2012 Fúster
anuncia que tiene
“muchos proyectos”,
entre ellos terminar las
fachadas de algunas
casas de Jaimanitas que
es un sueño-realidad que
viene cumpliendo en los
últimos años. En febrero
va a exponer la muestra
Así es la noche
que surge luego de
ilustrar un libro de
poemas de su amigo
francés, Francois
Fuchsbauer, y en mayo
participará en la Bienal
Internacional de Artes
Plásticas de La Habana.
Igualmente, avanzó, está
involucrado en una
muestra “en homenaje a
esa gran artista, ya
fallecida, y que fue mi
maestra Antonia Eiriz.
No paro”, concluyó.
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