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Hermanas,
Hermanos, cineastas y
cinéfilos de América
Latina.
Cineastas y Cinéfilos
amigos de todo el mundo,
bienvenidos a Cuba en
tiempo de
transformaciones profundas, visibles y aun no visibles pero incontenibles e
irrenunciables.
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Nosotros que derrotamos
al Imperio arrebatando
el poder militar que
ejercían sus lacayos y
el que sus lacayos
financieros ejercían,
Nosotros que derrotamos
la ignorancia
generalizando la
instrucción y
enfrentamos la epidemia,
la endemia y la
desnutrición, la
mortalidad de nuestros
niños, Nosotros que
hemos arrinconado la
marginalidad
delincuencial más con el
aula y el maestro que
con la bayoneta,
Nosotros que derrotamos
en África el Apartheid y
que por todas partes y
en América Latina hemos
desplegado espíritu
fraterno y entrega sin
medida, Nosotros que en
el equivalente a Medio
Siglo hemos abierto
caminos y senderos entre
alegrías y
desgarramientos, soñando
el Socialismo, Nosotros,
los mismos, descubrimos
un día, alertados en el
Aula Magna de la
Universidad de La
Habana, Símbolo en
nuestra época
revolucionaria,
alertados por Fidel
descubrimos que no era
suficiente cuanto
habíamos hecho y
logrado. Alertados
fuimos de que la
rutinización del alma es
un pozo sin fondo, una
tembladera. Deteneos,
revisad todo y buscad
perfeccionar desde la
ética martiana,
marxista,
revolucionaria. Es
necesario, urgente,
desencadenar en
dimensión potenciada la
marea revolucionaria
revolucionando
radicalmente ya, ahora,
no mañana, la Sociedad
que hemos forjado,
consolidando sus
fundamentos para mejor
desplegarlos.
Es este el instante en
que llegáis a nuestro
país; instante en el que
a nada renunciamos, en
el que sin embargo y ese
es el camino, obligados
estamos a profundizar y
a dar mayor
transparencia y solidez
a cuanto hecho, a
construir más y mejor
sobre estas bases.
Todos esperamos y ahora
con más seguridad y
esperanza los
pronunciamientos que el
28 de Enero hará Raúl,
nuestro Presidente,
Presidente de todos los
cubanos y para todos los
cubanos, precisamente en
fecha de enorme
trascendencia simbólica,
la del nacimiento de
José Martí, inspiración
incitadora de la
Revolución Cubana. Es de
ese Raúl que tensa el
arco en dirección más
lejos, más lejos, lo
subrayo porque es lo que
esperamos. Eso esperamos
sí, Nosotros, los
cubanos.
Pero digo Nosotros y
Nosotros. ¿Qué esperamos
Nosotros, también
esperanzados, Nosotros,
los latinoamericanos?,
diré, y seguro me siento
al afirmarlo, esperamos
en la creación de la
Comunidad de Estados
Latinoamericanos y
Caribeños CELAC, mañana,
en unas horas, y en la
Caracas de Simón
Bolívar, la realización
de un sueño, el de la
unidad de Nuestra
América siempre por
Bolívar en Panamá soñada
hace casi dos siglos, la
que José Martí saludara
y al fin va a
realizarse.
Para llegar al dos debe
darse el primero de los
pasos. El primero
precede al segundo y
habrá seguro terceros y
más pasos. Pero este el
primero es ya fundador
de una Nueva Esperanza.
Zona de paz y desarrollo
y si unida, la tercera
potencia económica
mundial con un producto
interno bruto global de
6 mil millones de
millones de dólares, tal
vez, algún día, de
Sucres. Esta es Nuestra
América, de 750 millones
de habitantes de diverso
origen
espiritual-cultural.
Separados por selvas y
montañas, ríos
caudalosos y mares y
rasgos que no mencionaré
pues no soy antropólogo;
solo sé que toda
diferencia desaparece en
abrazo fraterno, abrazo
de diversidades
entrañables.
Diverso origen
espiritual-cultural, no
hay duda y ¿qué ha
importado ese “origen”
en estos 33 años del
Festival Internacional
del Nuevo Cine
Latinoamericano que
continúa el proyecto
iniciado en Viña del
Mar, Chile, en 1967 y
otros hitos,
precisamente en Caracas,
y en Mérida, Venezuela,
y en México, y por todas
partes?
Es un Misterio, un
Milagro, Verdad que se
revela, pero basta un
minuto de estar juntos y
los del Cono Sur, los
Caribeños, el México
casi Norte, el inmenso
Brasil, el mismo tan
diverso; los Latinos de
USA, ayer mexicanos y
puertorriqueños de la
isla y de New York, y
hoy, decir Latinos de
USA, es ya referirse a
hermanos procedentes
también de otros muchos
países; y basta ese
minuto del Milagro y
somos Todos-Uno, verdad
espiritual, moral, ya
más que revelada en
estos Festivales
Internacionales del
Nuevo Cine
Latinoamericano y
seguramente reafirmable
en el ejemplo de otros
muchos. Total que hemos
probado en ejemplo
fascinante que es
posible desde la
diversidad y
respetándola, orgullosos
de la riqueza que
confiere, vivir este
fraterno abrazo de
personas y obras y de
ideas.
Este año, continuando la
siembra y la experiencia
de los más recientes, el
Festival ha sido
concebido como un Taller
de Ideas. De Ideas que
se encuentran o se
enfrentan, que se
descubren y que se
enriquecen o se esfuman,
solo importa que inciten
el pensar, la reflexión,
el detenerse un
instante. Es Schiller
quien ha escrito “Solo
la plenitud del ser
conduce a la Claridad”,
la del ser, de la
persona. No es y de esto
ando más que convencido,
la cultura del click que
fragmenta el decir, la
palabra o la imagen,
casi rendida a
irracionalidad vacía y
atractiva, la que esa
plenitud pudiera darnos.
Es la densidad del ser
la que humaniza.
Y por eso es que
quisiéramos, cada vez
más, y si fuésemos
capaces, cada vez mejor,
que el Festival
Internacional del Nuevo
Cine Latinoamericano lo
sea de la juventud
creadora, la que es ya
hoy portadora del Saber,
y por tanto del futuro,
de América Latina y el
Caribe, y claro de Cuba,
de esta Cuba que les
recibe, latinoamericana
caribeña.
Declaro abierto este
gran Taller de la Imagen
y su Pensamiento, del
Pensar en densidad del
alma, el 33 Festival
Internacional del Nuevo
Cine Latinoamericano y
Caribeño. Nuestro aporte
a esa CELAC del Cine que
también llegará.
Bienvenidos.
Palabras de Alfredo
Guevara, en la
inauguración del 33
Festival Internacional
del Nuevo Cine
Latinoamericano. La
Habana, 1ro. de
diciembre de 2011. |