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Desde el primero hasta
el último de los
detalles de cada uno de
los conciertos de A
guitarra limpia, pasando
por todos los
intermedios, incluido el
disfrute de cada uno de
ellos, está María
Santucho, con su rigor y
dulzura, con su búsqueda
constante de la
perfección y, sobre
todo, con su ejemplar
modo de respeto y
solidaridad hacia todos
los trovadores y músicos
que también hacen suyo
el Centro Cultural Pablo
de la Torriente Brau,
del cual ella es su
coordinadora.
En similar labor a la de
un periodista, que
recién comienza a
trabajar cuando termina
la actividad, vimos a
María, luego del
concierto por los 13
años del citado espacio,
porque justo esta vez me
quedé en el patio de las
yagrumas tras el final
de la agradable tarde
noche que propiciaran
Heidi Igualada, su grupo
Trébol de ciudad y sus
invitados.
¿Siempre es así?, le
pregunté cuando ya pudo
dedicarme unos minutos,
luego de dar numerosas
instrucciones, subir y
bajar más de una vez del
segundo piso de la
casona de Muralla 63 y
verificar que las
indicaciones habían sido
cumplidas.
“Siempre es así y a
veces es peor, porque
cuando los trovadores
traen muchos músicos
tenemos que repartir los
pocos recursos,
transporte, etc., etc.,
entre más, y me gusta
ser la última, cerrar la
casa, dejarla en orden y
que la gente quede
satisfecha”, me comentó.
Del aniversario 13 de A
guitarra limpia
podríamos hablar
Haber llegado a los 13
ha sido titánico porque
del año pasado para acá
el país ha estado en una
situación muy compleja;
siempre hay una
situación que no es
holgada, que no es
generosa, pero creo que
este año ha sido duro y
difícil para todos y
pienso que el próximo lo
será un poco más, pero
dentro de eso hemos
tratado de no disminuir.
De hecho el concierto
aniversario del año
pasado fue con menos
músicos, y ahora tener
más ha sido un reto. Lo
que sí lamentamos es
que, por esa contracción
económica, no hemos
podido presentar como es
habitual en el Salón de
Arte Digital y en A
guitarra limpia, que
hace tres años coinciden
en el mes de noviembre
al principio y al final,
el cuaderno Memoria
que muestra el
trabajo del año anterior
y esto ha sido un
pequeño dolor y hemos
hecho un esfuerzo enorme
tanto la editora Xenia
Reloba, como el
fotógrafo Alain
Gutiérrez y yo,
reuniendo los textos,
pero la imprenta no
tenía condiciones para
hacerlo , de modo que en
el tiempo habitual no ha
podido estar, pero
confiamos en tenerlo el
año próximo. Para
nosotros el cuaderno
Memoria es algo muy
lindo, porque a pesar de
vivir en la era digital,
tenerlo impreso es bien
bonito.
Creo que sí hemos hecho
el esfuerzo y estamos
aquí con un público que
siempre asiste es algo
hermoso en medio de una
situación rara que
ocurre en la ciudad, que
es la falta de
convocatoria a los
espacios culturales que
son extraordinarios y
que la gente no acude a
pesar de que se
promociona. Hoy el patio
de las yagrumas se llenó
nuevamente y eso habla
de que hay un público
que asiste, que hay
seguidores, que la gente
nos recuerda y quiere
compartir este
cumpleaños con nosotros.
Pese a las dificultades
económicas A guitarra
limpia, que está
previsto para el último
sábado de cada mes, ha
tenido este año
conciertos adicionales
Sí, eso nos está pasando
no solo con los
trovadores, sino con
otros géneros de la
música cubana, que la
gente sabe que aquí
encuentra un equipo de
personas muy receptivas
y respetuosas del
trabajo del artista, lo
que no siempre ocurre en
otros lugares, y pienso
que aunque uno sea pobre
y no tenga las
condiciones apropiadas
al menos debe hacer
sentir que el que llega
a uno es respetado como
artista y ser humano, y
creo que eso hace que
nos soliciten espacios
extras y a nosotros nos
está costando trabajo
decir que no; entonces
albergamos proyectos que
no necesariamente tienen
que ver con la trova,
pero creemos que son
propuestas interesantes
que a veces vienen de la
mano de trovadores, y si
creemos que no son
demasiado complejos y no
le quitan recursos a
otros proyectos
nuestros, pues
compartimos los pequeños
espacios que tenemos.
Algunos llaman al Centro
Pablo el Palacio
de la Trova, y a él
llegan y sueñan con
llegar trovadores de
todas las provincias,
¿cómo es la selección?
A veces vienen de la
mano de trovadores ya
consagrados o de
experiencia; otras veces
nos invitan a eventos de
la trova. De ahí salió
el hecho de que se
presentaran hace apenas
un mes unos trovadores
muy jóvenes de la
provincia de Las Tunas.
No los conocíamos, allí
vimos el proyecto, los
apoyamos económica y
materialmente para que
pudieran prepararse y
venir a inaugurar un
espacio nuevo que se
llama Cuerda joven.
Entonces ocurre así: o
vienen solos y tocan a
la puerta nos presentan
sus proyectos en un
Demo, o vamos a las
provincias y descubrimos
ese talento que
constantemente está
surgiendo.
¿Cómo es la colaboración
que recibe el Centro
Pablo para seguir
adelante estos
proyectos?
Básicamente recibimos un
apoyo muy puntual e
importante del Instituto
Cubano de la Música, y
desde hace algunos años
contamos con el apoyo en
equipamiento y también
en financiamiento de los
estudios Ojalá de
Silvio Rodríguez. Con el
equipo de Ojalá tenemos
una fraternal relación,
son nuestros referentes
para mucho de lo que
hacemos. Y a estos dos
apoyos fundamentales,
más recientemente, se ha
unido RFI (Radio Francia
Internacional), lo que
nos ha permitido crecer
técnicamente y sobre
todo valorar otras
maneras de hacer el
espacio.
¿Qué es A guitarra
limpia para María
Santucho?
Es el proyecto que me
catapulta como
productora. Soy la
coordinadora de esta
institución, pero
realmente y sin que
otros sientan celos,
tengo que decir que este
es mi hijo preferido.
Tengo una relación con
el espacio y los
trovadores que es
maternal, aun cuando me
superen en edad, y eso
me ha enriquecido no
solo desde el punto de
vista profesional, sino
también desde el punto
de vista espiritual,
pues yo me siento
responsable de esos
creadores y siento el
amor y el respeto
recíprocos, pues entrego
y recibo. Estoy
agradecida a la vida por
haberme puesto en el
camino al Centro Pablo y
en el camino muy
especial de A guitarra
limpia.
¿Entonces ahí van las
satisfacciones?
Ahí están casi todas mis
satisfacciones, eso no
puedo dejar de decirlo,
me siento muy feliz,
este es un espacio que
me hace rejuvenecer.
Al mirar a los 14 de A
guitarra limpia, ¿en qué
se piensa?
Me gustaría generar un
equipo que pudiera
producir este espacio,
enriquecerlo y mover
ciertas estructuras que
se han ido creando para
el espacio, que me
permita mirar desde
afuera para verlo con
menos pasión y
encontrarle un punto de
giro que va necesitando.
Presentaciones como la
de este 26 de noviembre,
por ejemplo, en que
Heidi Igualada, quien ya
estuvo aquí como solista
ha llegado ahora con su
banda, lo que constituye
un salto dentro del
espacio. Pero también
estoy pensando en
consolidar la presencia
internacional de nuestro
trabajo, sobre todo en
el sur del continente,
donde ya hemos ido
afianzando la promoción
del Centro Pablo y muy
especialmente la obra de
los trovadores más
jóvenes.
Siento que estamos
precisando de esos giros
y pienso en la utilidad
de que convivan conmigo
otros productores
jóvenes lo cual
garantizará ideas
jóvenes, propuestas
jóvenes, para incluso
multiplicar este espacio
en otros de la ciudad.
¿A guitarra limpia en
qué lugares?
En los diversos espacios
que han surgido en la
capital, y
especialmente A guitarra
limpia en otras
provincias. Estamos
tratando de generar un
equipamiento que nos
permita movernos y para
eso estamos recibiendo
un apoyo de Radio
Francia Internacional,
entidad con la que
venimos soñando hace un
par de años con este
empeño. La idea es salir
a grabar no solo a los
jóvenes, sino también a
muchos viejitos que hay
en otras provincias, que
han hecho una obra
extraordinaria que si no
la rescatamos se va a
perder y creo que
nosotros lo podemos
evitar y contribuir a
que sean parte de la
memoria musical cubana.
Hace solo un par de
semanas recibimos una
importante donación de
amigos de EE.UU., la
Puffin Fundation,
que son reincidentes en
sus ayudas a nuestro
Centro, lo cual es un
primer paso para
continuar soñando con
semejante empresa. Como
reza una frase muy dicha
por estos tiempos y que
se hace cada vez más
necesaria: entre todos
podemos lograrlo.
Con esa visión de
futuro, una sonrisa y el
agradecimiento por
dedicarme estos minutos
concluyó mi entrevista
con la coordinadora del
Centro Cultural Pablo de
la Torriente Brau,
María Santucho, la
argentino-cubana que me
hace pensar que, en
estos tiempos de
integración, si
existiera el Sindicato
Latinoamericano de
Trovadores, ella sería,
por derecho natural, su
Secretaria General. |