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Entrevista con el artista y sicólogo argentino Pablo Bobbio

La guerra es la peor enfermedad mental del hombre

Estrella Díaz • La Habana

Fotos: Alexis Rodríguez y cortesía del artista


"One-two-three-zero"


War (Guerra)
se tituló el proyecto expuesto en la Casa Oswaldo Guayasamín, en la Habana Vieja, y que constituye una suerte de diálogo entre fotografía y texto: iniciativa que nace de las inquietudes que rondan y acechan al sicólogo, pintor y fotógrafo argentino Pablo Bobbio.

El también académico, que desde hace unos 20 años reside en la ciudad norteamericana de Houston, al sudeste del estado de Texas, visitó por primera ocasión la Isla y manifestó sentirse “profundamente impactado por la riqueza cultural y la inteligencia de los cubanos” algo que, dijo, “jamás imaginó”.

En diálogo exclusivo con La Jiribilla, Bobbio ofreció detalles de la exposición que tiene carácter itinerante y que va, en cierta medida, transformándose de acuerdo con el lugar donde se exponga, pero parte, esencialmente, de 20 fotografías tomadas por él.

“Sesenta autores, de 18 países, crearon un poema o un texto que recrea las imágenes. Creo que las obras están más estrechamente vinculadas a la pintura que a la fotografía porque son como montajes fotográficos con una concepción plásticamente pictórica; cualquier persona que posea alguna formación en el campo de la fotografía, va a tener un apego originario a las artes plásticas.

“Son 20 fotografías con un contenido metafórico porque tuvimos mucho cuidado de no caer en cuestiones panfletarias. Por la zona de EE.UU. donde vivo, tuve que ser precavido y considero que el arte tiene que señalar lo que es la guerra que, considero, es la peor enfermedad mental del hombre.”


"Sacrilege"

Pero además de señalar, ¿considera que el arte puede ser transformador?

Desde luego, pero transforma a partir de la señalización: esto está ocurriendo, y el espectador se va a ubicar en una situación de observador para poder ver lo que está pasando y de esa manera formar conciencia. En la actualidad esa es la función del arte; la gente tiene que seguir pintando, dibujando y grabando, pero hay que ver cómo se emplea esta herramienta porque el arte tiene, esencialmente, una función social. En este caso focalizo el tema de la guerra: no la de hoy ni la de ayer sino, incluso, la guerra cotidiana. Es decir, entender que la guerra no se da solamente en un escenario de combate, sino la que tenemos que librar todos los días para poder sobrevivir.

No obstante, War centra su mirada en la guerra como fenómeno bélico…

¡Claro!, en estos momentos hay guerras por todas partes y War pone acentos en cuál es la motivación de la guerra y cuál es la estimulación del hombre para ser violento. El hombre es la única especie que por donde pasa siembra muerte: en el reino animal se mata por sobrevivir, por buscar el justo alimento que se requiere para la supervivencia, es decir, no hay violencia. Ese sentido casi dramático de un ser que destruye es el señalamiento que hacer War.

¿Y cómo funcionó War en Houston?

El itinerario comenzó en Houston y exhibió en la sede del MECA, institución que durante casi 40 años defiende los derechos civiles de los latinos. Seleccioné  los poetas de acuerdo con el contexto y en el caso de Houston escogí, solamente, a autores latinoamericanos. Cuando hice la convocatoria —vía electrónica— lo único que solicité fue que hicieran un escrito (podía ser poesía o prosa) con una cantidad de palabras determinada para poder realizar una diagramación de la muestra —que tiene una foto y el poema al lado (en idioma español y en inglés)—.  Aprovecho para decir que me siento honradísimo de exponer en la casa Guayasamín y quiero agradecer el respaldo de la institución al igual que a la pintora y poeta cubana Ileana Mulet. Sin esos apoyos hubiera sido imposible materializar este sueño. La versión que traje a La Habana, la integran escritores de América Latina y un italiano y fue con toda intención para darle, quizá, un sentido más internacional, pero los otros 19 son de habla hispana.

Interpreto esta muestra como dialéctica, es decir, que puede ir cambiando, mutando en dependencia del lugar a donde viaje…

Cuando se exhiba en Europa que, seguramente, entrará por Portugal tendrá intelectuales de ese país y de otras naciones aledañas como España, Italia, Francia, Finlandia, pero cuando se cierre en La Habana irá, nuevamente, a Houston y se exhibirá en otra galería. De Houston irá a Argentina y allí se conformará con autores uruguayos, ecuatorianos, chilenos, peruanos, colombianos, costarricenses.

Mi idea inicial era comenzar el recorrido de Sur a Norte y detenernos en La Habana —que utilizaría como trampolín para saltar a Europa—, pero por las circunstancias de la crisis económica global, las fechas se fueron modificando. En cada país de origen, los poetas se han agrupado y en el caso de Italia están curando la muestra por su propia cuenta. Es una tarea titánica y, sinceramente, jamás pensé que tomaría este cuerpo ni esta repercusión. Además, lo más increíble es que todo el mundo está trabajando voluntariamente —nadie gana un peso por esta labor— y la idea es vender esa carpeta y donar lo recaudado a las víctimas por la guerra. La tirada es de cien ejemplares y están numeradas y firmadas.

Arte y sicología, un tema que le apasiona…

En mi vida, el arte y la sicología han marchado de manera paralela. Desde muy joven trabajé en hospitales siquiátricos porque siempre me interesó cuál era la expresión del sicótico y qué relación había con el arte. Con apenas 18 años me fui a trabajar al Hospital de Enfermos crónicos en Mar del Plata, Argentina, siempre tratando de averiguar lo que esta gente decía y cuál era la imagen que ellos expresaban.

El arte es una herramienta absolutamente extraordinaria, imprescindible, en términos de establecer un diagnóstico. Cuando se trabaja con un equipo multidisciplinario de siquiatras, sicólogos y artistas, los resultados son asombrosos. Es muy difícil para un sicólogo que no haya tenido una militancia en el arte, poder, realmente, emplearlo como herramienta porque es un factor que tiene que ver con la creatividad. Reúno las dos condiciones: en un momento de mi vida decidí hacer la carrera de Sicología y luego una maestría y después un doctorado en EE.UU. sobre “Ciencia de la conducta”. Todo esto tiene que ver con War aunque suene un poco paradójico, porque en algún momento de mi vida  —en los últimos diez años— abandoné un poco la pintura para investigar en el lenguaje que tenía más que ver con el teatro —hice entrenamiento actoral y dirección técnica de obras de teatro, en Houston—. Además, empecé a trabajar en un Servicio de Familia donde se agrupaban a chicos menores de edad que se retenían en la frontera de EE.UU. donde, como sabemos, se da una especie de tráfico de esclavos.

En ese Servicio, hice estudios sobre desórdenes que se presentan luego de una situación traumática (Desorden de stress postraumático). Durante unos cuatro años trabajé en ese Servicio. El tráfico —que está en manos de delincuentes— es una realidad, existe, y maneja millones de dólares y mueven gentes que vienen de Guatemala, Honduras, El Salvador, etc., que  entran ilegales a territorio norteamericano. Cuando acceden a EE.UU. —como son menores de edad—, separan al niño de la madre y el padre y estos van a la cárcel ¡He visto horrores! desde niñas de diez y 11 años embarazadas que han sido violadas en la frontera, hasta bebitos que quedaban separados de la familia. Esa labor me provocó un desgaste completo porque, simultáneamente, hacía clínica con soldados que venían de la guerra.

Creo que desde entonces esos temas empezaron a aflorar. Mi inquietud comienza cuando me digo: ¿qué hago aquí pintando un cuadro o tomando una fotografía cuando el mundo está al revés?


"Kiss me"

Tengo entendido que en la Fototeca de Cuba impartió una conferencia sobre la función del arte…

Estoy “quemado” de ponerme en el lugar del que sabe y lo que hago es conversar, porque disertar sobre la función del arte es un tema extenso que necesita mucho tiempo. Además, cada quien tiene su propia valoración de lo que es la función del arte en la sociedad.

War está señalando una tragedia humana sin tomar partido de ninguna índole. Personalmente tengo partido: estoy absolutamente en contra de la guerra, pero habrá otros que estén a favor. Lo que traté de cuidar en la muestra fue no caer en eso; la exposición es muy abierta a partir de un lenguaje metafórico. De ahí, que cada artista —hablando de lo mismo—escribió de diferentes maneras porque la imagen no es directa, sino que uno tiene que construir y asociar para interpretar el significante que la imagen posee, que no es obvia ni directa.

En ninguna imagen aparece un soldado matando a un individuo. No, es mucho más poético y tiene que ver con la esencia del arte: hay muchos pintores y pocos artistas, muchos poetas y pocos artistas, ¿qué es lo que hace la diferencia entre unos y otros?: es que uno habla de lo que es y el otro de lo que hace; entonces, el pintor se va a quedar hablando de su hacer y no va a poder pasar esta línea. Sin embrago, el artista va a hablar de lo que él es y lo que él representa para la especie toda.

Las nuevas tecnologías, indudablemente, facilitan la comunicación, sin embargo, a veces los mensajes que se emiten están carentes de ideas…

No estoy en contra de Facebook pero sí de cómo se utiliza, es decir, es una herramienta muy ventajosa si no se emplea para comunicarle a un amigo que estás friendo un huevo. El asunto es utilizar las nuevas tecnologías con sentido y así se convierte en un instrumento radicalmente revolucionario.

En estos momentos, en EE.UU. el Movimiento de los Indignados está ocupando plazas y en otras ciudades europeas hay manifestaciones; eso no lo pueden parar porque viene de un lugar interno de la gente que está harta. Las personas están cansadas de la politiquería, de la estafa y del robo que lo mismo se da en EE.UU. que en Argentina que en toda Latinoamérica y en Europa, ¿quién va a hacer esta movida? Evidentemente que la juventud.

En el contexto del arte contemporáneo internacional se está generando muy buena obra, pero también hay obra que está falta de idea, como hueca, vacía…

Porque juegan con la belleza por la belleza o con las ventajas del comercio o con la venta, pero esto no es un fenómeno nuevo. Siempre ocurrió. La gente creía que la representación artística en el terreno de las artes visuales tenía que ver con el virtuosismo y el manejo de la herramienta. Por supuesto, hay que tener maestría en el empleo de las técnicas, pero no se acaba ahí.

Por ejemplo, las grandes orquestas sinfónicas de Houston están prácticamente copadas por asiáticos que tienen una impecabilidad extraordinaria en la ejecución del instrumento, pero no pueden tocar la obra del ruso Rajmáninov ¿por qué? porque la carga afectiva no la da el instrumento. Hace falta algo más. Por suerte, somos latinos y tenemos el privilegio de tener una locura viva… siempre digo que EE.UU. —posiblemente— está mucho más loco que nosotros, pero es una locura muerta. Siempre hubo gente preocupada por el virtuosismo y gente que no, pero ¿qué hacemos con esto? Hay un Beethoven que escribe a lo largo de su vida nueve sinfonías —la décima no la termina— y es un técnico, un constructor de música y hay un Mozart que escribe 46 sinfonías —se muere con unos 31 años y tocaba el piano al revés—; los dos dejaron legados extraordinarios. Lo que está ocurriendo hoy es que la velocidad, el consumo y el mercado hacen que los jóvenes estén apurados por el éxito y no se preocupan por la excelencia de la obra, salvo excepciones. Por otro lado, existe una globalización extraordinaria, puedes mandar obra por Internet y veinte años atrás esto era impensable… hoy en día en el taller de cualquier artista al lado de los pinceles está la computadora. Es inevitable.

Ahora bien, lo que hagas con esto es otra historia. Puedes tener la mejor cámara del mundo y la mejor PC del universo y no decir nada y puedes tener una cámara de plástico y hacer la foto de tu vida porque ahí está la idea. Además, si hay algo que decir lo vas a decir de cualquier manera y si no tienes nada que decir por más tecnología que tengas no vas a poder manifestar nada. Por eso, me gusta repetir que el arte es una manera de vivir y no una manera de hacer.
 
 
 
 
   
Lineamientos del VI Congreso del PCC
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Información sobre el resultado del Debate
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.