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Soy de California,
participé en Occupy San
José, en Silicon Valley,
el seno del movimiento
informático de nuestro
país y de Oakland, donde
el 2 de enero tuvimos la
primera huelga general
desde el año 1936.
Logramos cerrar el
puerto principal de
EE.UU. desde donde
mandan armamentos y
otras cosas para oprimir
a los pueblos de otros
países, probablemente a
sus países.
Llegué a Cuba la semana
pasada después de haber
estado en los
campamentos, las marchas
y manifestaciones de
Occupy Wall Street, en
California,
específicamente de San
José, en Silicon Valley
y de Oakland y tengo que
decir que estoy de
acuerdo con los que han
planteado que las redes
sociales y sobre todo el
correo electrónico,
aunque no causaron los
movimientos en Túnez, en
Egipto y otros países
—todos sabemos que son
las mismas condiciones
de estos países las que
causan cualquiera de
estos movimientos— sí
tenían y tienen mucho
que ver con el
desarrollo de ellos.
Tanto que me atrevo a
responderle al
periodista de Granma
que hace unas semanas
planteó la pregunta: ¿el
movimiento de los años
60 en Berkeley fue
diferente, mejor, peor o
igual que lo que está
sucediendo ahora mismo
en Berkeley, California?
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Debo explicar que soy de
la generación de los 60
y siempre me he sentido
orgullosa de haber sido
parte de ella.
Precisamente en Berkeley,
California he estado en
estas semanas (en
Berkeley que está al
lado de Oakland)
participando en esto
también y tengo que
advertir: ellos están
por encima de donde
estábamos nosotros en
los años 60 y en gran
parte a causa de los
medios de comunicación
nuestros, especialmente
el correo electrónico y
la Internet bien usada,
porque la Internet
también está mal usada.
No pertenezco a
Facebook, no hago
Twitter, pero sí soy una
persona que recibe y
manda mucho correo
electrónico, tengo una
lista llamada “Cuba
inside out” (Cuba desde
dentro), precisamente
para comunicar entre
nosotros porque hasta
ahora ellos no han
descubierto cómo impedir
que nosotros nos
comuniquemos a través
del correo electrónico.
En los años 60, ¿cuál
fue nuestra consigna,
qué estábamos tratando
de hacer? Combatir el
racismo y poner fin a
una guerra. La primera
de las consignas de la
marcha de 20 mil
personas dice: “Abajo el
capitalismo”, jamás en
los años 60 tuvimos tan
bien enfocado quién era
el enemigo. Sí existían
algunos grupos
marxistas. Empecé como
estudiante liberal y al
final fui
antimperialista, pero
nunca en los años 60
pudimos proponer que una
de las consignas de la
marcha criticara el
capitalismo, dijera que
tenemos que cambiar el
sistema completamente.
Es decir, el
reconocimiento de quién
es el enemigo, es
sumamente importante y
también tenemos que
agradecer a las redes
sociales progresistas y
el correo electrónico.
¿Alguien sabe cómo
empezó el movimiento
Occupy Wall Street? No
comenzó a partir de la
aparición de los
Indignados en España ni
por lo que pasó en
Túnez… Un blog cultural
en Canadá, un bloguero
en Canadá escribió a
este sitio web cultural
Adbusters,
planteando “mira lo que
están haciendo en
Egipto, mira lo que
están haciendo en España
y Túnez y nosotros
también debemos hacer
eso, debemos enfrentar a
esa gente en Wall
Street, el centro
financiero del mundo
capitalista y debemos
hacer un campamento y
enfrentar este régimen
cara a cara…” Y, tocó un
nervio. El 60 por ciento
de los lectores de este
sitio web son
norteamericanos, no son
canadienses. Mucha gente
dijo: “voy para Wall
Street”.
Nadie pensaba que iba a
ser más que una táctica
para llamar la atención
de los medios masivos,
de la prensa y que iba a
durar quizá dos o tres
días. Nadie pudo
imaginar lo que ha
salido después en
cientos de ciudades
grandes y pueblos
chiquitos de los que no
habíamos oído ni sus
nombres, porque tocó
este nervio. ¿Por qué
estoy desempleado, por
qué he perdido mi casa,
por qué he perdido mis
seguros de salud, por
qué mi hijo ya no tiene
escuela, por qué
cerraron su escuela?
Todas esas cuestiones se
enfocaron en un mismo
enemigo.
Mientras tanto, los
medios masivos de
comunicación, esos
periódicos grandes y la
televisión de Nueva York
decían: “esto va a
fracasar, ellos no
tienen líderes, ellos no
tienen demandas, ellos
no saben qué están
haciendo” pero si uno va
a uno de esos
campamentos, puede ver
qué bien organizados
están, cómo están
haciendo grupos de
estudio, cómo tienen sus
propias bibliotecas.
Cuando la policía
destruyó este
campamento, quemaron
cientos y cientos de
libros de una
biblioteca. Estaba
organizado como lo está
la Asamblea General de
las Naciones Unidas para
hablar, para discutir,
para llegar a un
consenso y como no
permitieron micrófonos,
inventaron un medio no
muy tecnológico; ¿qué
utilizaron en vez de
micrófonos?: El
micrófono humano. Esto
logró que miles de
personas se enteraran de
lo que pasaba, los
últimos sabían qué había
dicho esta persona que
no tenía micrófono.
Además, soy maestra y
cualquiera que ha
trabajado en Educación
sabe que el mejor método
de enseñar es repetir;
los primeros estaban
repitiendo y la segunda
fila repitiendo y la
última fila repitiendo y
apoyaban quizá mucho más
que quienes tuvimos la
posibilidad de hacerlo
en el 60; estas personas
iban a salir de las
manifestaciones apoyando
lo que se había dicho.
Vamos a una
manifestación y quizá
estamos conversando con
amigos o tomando un
café, no estamos
realmente escuchando,
pero en estas
manifestaciones gracias
a la represión que no
nos dejó tener los
micrófonos, todo el
mundo tenía que jugar su
papel, todo el mundo
tenía que repetir lo que
dijo cualquiera de las
personas que estaba
hablando.
Estoy bastante
entusiasmada con lo que
está pasando. La táctica
de hacer un campamento,
vienes de campaña frente
al Congreso, la
Alcaldía, Wall Street,
es solo una táctica;
quizá con el tiempo los
campamentos van a
desaparecer, pero las
causas que provocaron la
aparición de los
campamentos no van a
desaparecer, por eso el
movimiento no va a
desaparecer y todo el
mundo pregunta cómo se
va a mantener. Esa es la
pregunta principal.
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Dos semanas antes recibí
un correo electrónico
(quizá mil o dos mil
personas más) y creo que
en 378 ciudades y
pueblos de EE.UU. las
personas recibieron el
mismo tipo de correo
electrónico que yo.
“Karen, la próxima
semana vamos a mandar un
Power Point sobre cómo
el uno por ciento acabó
con la economía del país
y qué podemos hacer
sobre esto. Vamos a
presentarlo tal día…
¿quieres hospedar una de
esas presentaciones en
tu casa o quieres
asistir a una en tu
ciudad, en la parte
donde tú vives?”
Entonces, yo respondo:
“Tengo un apartamento
chiquito, quiero asistir
a la casa de otra
persona”. Me mandan la
información, voy ahí,
estamos divididos en
grupos pequeños, ellos
ponen la presentación
del Power Point,
entonces a cada rato la
detienen y los grupitos
hablan entre sí: “Todo
eso me ha afectado; qué
podemos hacer sobre
esto; cuándo nos vamos a
reunir de nuevo.” Esto
está ocurriendo en todos
los países, está
sucediendo con el
movimiento Occupy Wall
Street, con otros
movimientos que ya
habían existido, pero
que no se habían
agrupado y que ahora sí
se están agrupando
porque todo el mundo ve
que por una causa u otra
tienen el mismo enemigo.
Eso da una idea de por
qué no van a poder parar
ese movimiento, que va a
seguir creciendo, y si
los utilizamos
adecuadamente, los
medios masivos de la
Internet nos pueden
ayudar muchísimo a
hacerlo crecer.
Palabras en el Taller
Internacional Los
medios alternativos y
las redes sociales,
nuevos escenarios de
comunicación política en
el ámbito digital, La
Habana, 29 de noviembre
de 2011.
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