La Habana. Año X.
3 al 9 de DICIEMBRE

Correo Canal RSS Canal en Twitter Facebook Flirck You Tube

 

BÚSQUEDA AVANZADA   . . .

ENLACES

SUSCRIPCIÓN
 
 

A propósito de La sombra del paisaje, Premio Guillermo Vidal UNEAC de Las Tunas

El baile sin sombras de Lourdes González Herrero

Laidi Fernández de Juan • La Habana


El excelente libro de once cuentos La sombra del paisaje, que ediciones UNIÓN pone en nuestras manos con fecha 2009, escrito por la poeta y  narradora holguinera Lourdes González Herrero (1952), sobresale no solo por su calidad incuestionable, sino por la peculiarísima manera en que se aparean los cuentos y sus temas.

Sin que sea una obviedad que no deje lugar para el asombro, en la gran mayoría de los casos se vislumbra que más allá de los títulos y del orden en que la autora los ha colocado, sus cuentos viajan en dúos. Como si las historias fueran a asistir a un baile tradicional, se toman de las manos y de dos en dos, van saliendo a escena. El espinoso y siempre controversial debate de las relaciones entre lectores, libreros, escritores, escritoras y profesoras de literatura es escogido por Lourdes en la pareja integrada por “Contextos para entender la desesperación” y “La catedrática, los ingenuos y la vida vecinal”. En ambos cuentos, aparecen las divergencias inevitables que en cuanto a gustos estéticos, filias, fobias y prejuicios padecemos todos y todas, ya sea como destinatarios de la literatura o como hacedores de ella. Ubicadas en una terrenal dimensión, las principales motivaciones de los dos grupos de arte (emisarios y receptores), se despliegan abiertamente, y bailan sin decoro. La muerte, inspiradora de eterna fascinación, sale a la pista con “Antonia y la fiera” y en “Tan trivial como la vida”. Un animal repulsivo y una misteriosa estrella que va de un árbol al cielo son las aparentes causas de los decesos que la escritora nos cuenta, en la parte más lenta y cadenciosa del baile. Luego, las notas musicales se elevan de manera que la danza se torna enérgica y grácil cuando llega la pareja encargada de los viajes: “Experiencia trasladada” y “Un día en Dinamarca”. El humor, que Lourdes maneja siempre con maestría en su literatura, adquiere aquí matices que lo hacen perceptible como irónico. La ironía, que según Reynaldo González es signo de inteligencia, hace las veces de maestra de ceremonia y dicta los pasos de esta pareja de cuentos. Del primero de ellos, hablaré más adelante, cuando me acerque al asunto de la mujer y al tratamiento que la autora le reserva. Los vínculos familiares cierran la danza, con el dúo que forman los cuentos “La madre y la paz” y “Rituales del evacuado”. Se agradece la franqueza que aflora en estas dos narraciones, donde sin esa edulcorada imagen que estamos hartas de escuchar, son reflejadas abierta y valientemente las complicadas relaciones que existen de toda la vida entre las madres y sus hijas. Una vez más, Lourdes se regocija en ellas creando situaciones humorísticas aunque estén bañadas de la ironía que ya señalamos. En ese sentido, la escritora es una de nuestras más tenaces exponentes. No se caracterizan ni este libro ni sus obras anteriores por ser elocuentemente feministas, en su concepción más estrecha. Sin embargo, quiérase o no, el tema de la mujer está presente. La subvaloración de que hemos sido y en cierta medida todavía somos víctimas, es tratada hábilmente en una pareja danzaria que se forma de pronto, ofreciendo el bis, el encore que el público asistente al baile reclama.

Una mujer que ha visitado Europa necesita contarlo, pero en cada hombre a quien se acerca con dicho propósito encuentra no solo resistencia, sino una indiferente oreja. Su padre, su amante, su amigo y su médico se esfuerzan en hacerle ver que su viaje, su festín, su maravillosa experiencia carecen de valor porque ellos tienen mucho más interés en contar otros puntos de vista, otros viajes, otras obsesiones. Fue la mujer quien llegó hasta más allá del horizonte, pero a ninguno le importa. La contrapartida de “Experiencia trasladada”, que ya había bailado, es el magnífico cuento “Los sueños de Aida Rojas”, que viene de pronto para dar por terminada la fiesta de este baile sin sombras. La señorita que en apariencia no sueña, suscita obsesiva curiosidad en un hombre, que utiliza a otro para sus averiguaciones. Paralizado en la trampa de saber la causa del no soñar de Aida Rojas, el hombre la desprecia. Ella sale oronda de cuanto obstáculo le ponen estos dos perseguidores de su no soñadera, porque solo ella sabe lo que hace, lo que deja de hacer.

En el proscenio de las tablas donde bailan estos 11 cuentos, hay una luz que los orienta: la cotidianidad. Sin temer retoricismos, Lourdes maniobra los hilos de sus historias con habilidad de marionetista para describir sucesos curiosos, comunes, paradojales de la vida cotidiana, y el resultado es este abanico de cuentos que entretiene. Este libro no pretende solemnidades, no es ambicioso, y en eso radica su gran atractivo. Parafraseando a Eliseo Diego en su brillante definición de qué es un cuento, este volumen de relatos logra el primordial objetivo de dejarnos en donde estábamos sin otra aspiración que la de darnos una vuelta en redondo, sacándonos de nosotros por un instante.

Si ya Lourdes González había dado muestra de su habilidad de narradora en la  memorable novela Las edades transparentes, con La sombra del paisaje ratifica que sus cuentos saben bailar a cualquier compás. En cualquier escenario, sus parejas narrativas obtienen glorificación. Desde nuestra luneta, acompañamos los aplausos de quienes acertadamente, le otorgaron el premio que ostenta este libro.
 
 
 
 
   
Lineamientos del VI Congreso del PCC
(.pdf, 736 Kb)
Información sobre el resultado del Debate
(.pdf, 394 Kb)
.
© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.