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Quién sabe si
dentro de cinco o seis
décadas los adolescentes
ya no se den el primer
beso en un cine. La
tendencia contemporánea
llama a la desaparición
paulatina de las grandes
salas oscuras,
sustituidas por lugares
más prácticos y de menor
capacidad. Al tiempo,
aumentan los
reproductores caseros de
video y los dispositivos
portátiles. Para los
nostálgicos muere una
época romántica; otros
solo apuestan por la
transformación de los
medios de consumo.
Por otra parte,
se percibe una tendencia
a la banalización de los
productos culturales que
aparecen en los grandes
medios audiovisuales,
así como las películas
preferidas por los
grandes públicos. ¿Cuán
distantes estamos hoy de
ese modelo de espectador
que hizo del séptimo
arte una de las mayores
fuerzas comunicativas?
Si es esta una época
netamente audiovisual,
¿qué tipo de materiales
son los que persiguen
las nuevas generaciones?
¿Se han perdido las
jerarquías en la
conformación del gusto
de los consumidores
cinematográficos? ¿Es
suficiente la formación
estética para lograr
espectadores críticos?
La Gaceta de Cuba
abre nuevamente la
polémica sobre uno de
los tópicos
fundamentales para
entender los procesos
culturales
contemporáneos en el
país. “Cultura y consumo
del audiovisual en Cuba”
es el dossier propuesto
por esta publicación de
la Unión de Escritores y
Artistas de Cuba en su
número 5 del año 2011,
correspondiente a los
meses de
septiembre-octubre.
“El proceso en
que se ve implicada una
obra audiovisual se ha
modificado notablemente
en las últimas décadas.
Los modos de producción,
realización, y luego de
distribución y
exhibición, son muy
distintos de cómo los
conocimos hace apenas 20
años”, dice el texto con
que abre la publicación.
La idea de atender lo
que sucede en la Isla
con el último eslabón de
esa cadena llevó a La
Gaceta a convocar
investigadores, críticos
y periodistas para
conformar un corpus no
uniforme, en el que se
cruzan criterios a ratos
encontrados y dejar
abiertas nuevas
interrogantes.
Mario Masvidal,
profesor de semiótica
del Instituto Superior
de Arte, recordó en la
presentación en la sala
Rubén Martínez Villena
de la UNEAC, el martes
16 de noviembre, que
este viene a ser un tema
bastante debatido
recientemente desde
distintos foros. “La
Gaceta, como de
costumbre, muestra
variedad de criterios, a
veces hasta antagónicos,
sobre el audiovisual y
las distintas maneras de
consumirlo”. El crítico
de arte recordó la
diversidad de soportes y
mecanismos por los que
hoy se accede a los
productos audiovisuales,
mucho menos
centralizados que hace
dos décadas.
Nostálgico por la
pérdida del hábito de
acudir al cine, Fernando
Pérez se descubre en una
entrevista realizada por
Zurelys López Amaya.
Aunque es este un
personaje varias veces
entrevistado, se logra
aquí un acápite
particular al tema del
cine y la
refuncionalización de
algunas de las salas de
la ciudad para promover
espectáculos musicales y
danzarios. Opina también
sobre la obra de los
jóvenes cineastas en
Cuba, a partir de su
acercamiento como
director de la Muestra
Joven ICAIC. Sobre el
tema regresa la
periodista Elizabeth
Mirabal en su artículo
“Ciertos avatares del
cine joven”, donde
diserta sobre las
posibilidades de
socialización y difusión
de estos materiales en
las condiciones
actuales.
El diseñador Pepe
Menéndez utiliza una
interesante propuesta
para reflexionar sobre
la efectividad del
cartel como
acompañamiento de la
obra cinematográfica. De
un lado ocho posters
recientes y de otro el
mismo número de carteles
clásicos del cine
cubano. El juego con la
memoria lleva a pensar
en el debilitamiento que
ha sufrido la difusión
de la cartelística como
impulso a la obra
cinematográfica. “Hay
una gran pregunta detrás
de esto. ¿Funciona el
cartel hoy como una
forma de promoción, de
invitación al consumo de
audiovisual?”, opina
Masvidal.
De la televisión,
aquella que se transmite
por los canales
estatales y la que llega
a los telerreceptores a
través de las
grabaciones piratas, los
bancos de películas o el
satélite, mucho habría
que decir. En ello se
concentra el crítico de
cine Gustavo Arcos en su
artículo “Imágenes en
transición. Televisión y
consumo en Cuba”, a
decir de Masvidal, un
texto “incendiario” que
lleva a pensar.
Dos
investigaciones de campo
terminan el dossier.
“Consumo audiovisual:
tendencias y retos”, de
Cecilia Liñares y Pedro
Emilio Moras del
Instituto Cultura Juan
Marinello, y “Placeres
privados”, de la
cubano-australiana Anna
Cristina Pertierra,
vienen a nutrir un campo
referencial poco extenso
en este sentido. Ambas
exploran el consumo
audiovisual a partir de
indagaciones en
contextos específicos,
la primera en la capital
y la otra en Santiago de
Cuba. Particularmente
interesa el acercamiento
de Pertierra a lo que
sucede con la difusión
informal de productos
propiciada por los
bancos de películas,
fuera de las
regulaciones estatales.
El Punto, sección
que ocupa las últimas
páginas de La Gaceta,
es encargada al crítico
cinematográfico Juan
Antonio García Borrero,
quien aporta una
interesante visión sobre
el consumo de cine en la
Cuba contemporánea.
Entre los
atractivos de este
número de La Gaceta
se encuentra, además,
una entrevista a José
Rodríguez Feo, realizada
en 1992 y publicado en
México por Manuel
García, con revelaciones
sobre su pensamiento y
desarrollo
intelectuales.
Aparecen las
menciones del Premio de
Cuento y de Poesía La
Gaceta de Cuba:
“Encuentro entre dos
hombres que se inclinan
ante la supuesta
autoridad del otro”, de
Abel Arcos, y poemas de
Israel Domínguez, Leymen
Pérez y Carlos Esquivel.
Además, una fabulación
de Yania Suárez y obras
del poeta Roberto
Manzano.
Otro conjunto de
trabajos dedicado a Bola
de Nieve en los cien
años de su nacimiento
llega desde los
contemporáneos Norge
Espinosa Mendoza,
Joaquín Borges- Triana,
Marta Valdés y Roberto
Fernández Retamar. Los
acercamientos difieren
de lo que usualmente se
ha publicado sobre el
cantautor, para
adentrarse en terrenos
mucho más íntimos de su
vida y trabajo.
Senel Paz dedica
una semblanza en
homenaje a Eliseo
Alberto Diego, escritor
cubano recientemente
fallecido, escrita
“desde el sentido de
los afectos humanos”,
apuntó Masvidal. Una
entrevista de Mirta
Yáñez a Margaret Randall,
en que se revelan
momentos de la vida de
la investigadora, de su
pensamiento y la
relación que tuvo con
Cuba, constituye otro de
los hallazgos.
Por último, las
secciones habituales de
crítica ofrecen
comentarios sobre obras
de la literatura, las
artes plásticas y el
cine en Cuba y… nos
acerca a la obra del
artista ciego Fernando
Rodríguez en su texto
“De molinos y Quijotes:
blanca sobre negro”.
Consumir La
Gaceta sigue siendo
una opción favorable
para el intelecto.
Cuando no abunden las
buenas películas, y la
televisión persista en
mantener el pensamiento
adormecido, deshojar sus
páginas puede
regresarnos la confianza
en los sentidos de la
crítica cultural. |