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En Cuba, como en todas
partes, no hay
adolescente con
vocación literaria que
no tenga escrito su
libro de poemas. Con una
diferencia: aquí se
publican. Se publican
ahora. La
editorial de los más
jóvenes (algunos no
llegan a 20 y ninguno a
30) es El Puente.
Tiene 16 títulos en la
calle de los cuales 12
son, naturalmente, de
poesía.
El hecho de que aun los
más jóvenes publiquen lo
que en otros tiempos
tenía que pasar por la
prueba de la gaveta —lo
que significa, por otra
parte, que ahora ninguna
vocación literaria
morirá engavetada—
merece ser analizado. Es
magnífico e inquietante
a la vez; en todo caso,
se trata de un fenómeno
único en América, como
la Revolución que lo ha
hecho posible.
Fragmento del
texto “Un experimento
necesario”, reseña sobre el
libro La meditación,
de Mariano Rodríguez
Herrera (Ediciones El
Puente, 1962), pp.
63-64, publicado en el
cuaderno En tres y
dos, de Ambrosio
Fornet, Ediciones R, La
Habana, 1964. |