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Luchar así
contracorriente
puede lucir poco
inteligente
pero quien salva al
corazón
de caer en la tentación
de no hacerlo otra vez
de correr la misma
suerte
si lo das todo y lo que
no tienes
huyendo al desamor
vale la pena luchar así
contracorriente
bonita máscara
indiferente
no sirve a este corazón
si lo vence la tentación
yo lo hago otra vez
porque al fin
soy dueña de mi suerte.
Yamira Díaz
En uno de los portales
del Pasaje Posible,
en La Habana, la mujer
tiende una camisa blanca
al tiempo que exhala su
agotamiento. En los
pórticos contiguos, otra
impulsa el pedal de la
máquina de coser, una
madre prepara a la niña
antes de ir al colegio y
una anciana enciende la
televisión mientras que
su vecina baldea el
suelo y una bailarina
plancha ropa. Son roles
comunes,
tradicionalmente
asociados a lo femenino,
que transcurren casi
imperceptibles en la
cotidianidad de millones
de hogares de todo el
mundo, sin tenerse en
cuenta que dicha
invisibilidad entraña
también un acto de
violencia.
Sobre ese supuesto
partió el realizador y
fotógrafo Luis Najmías
en el videoclip
“Contracorriente”,
canción de la trovadora
pinareña Yamira Díaz
interpretada por Rochy
Ameneiro con la
participación especial
de Omara Portuondo. El
producto audiovisual,
presentado el pasado 27
de septiembre en la Casa
del Alba, constituye una
de las primeras acciones
del Proyecto “Todas
Contracorriente”,
coordinado por Rochy con
apoyo de especialistas
en temas de género.
Propiciar esfuerzos y
espacios donde las
mujeres protagonicen,
desde el escenario
artístico, una lucha
contra la violencia de
género, y alcanzar la
visibilidad de las
mujeres en una sociedad
más equitativa, figuran
como propósitos
principales de esta
iniciativa.
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Desde principios de año,
Rochy comenzó a bocetar
lo que sería “Todas
Contracorriente”, con el
asesoramiento del
historiador Julio César
González Pagés,
coordinador de la Red
Iberoamericana de
Masculinidades, y de
especialistas en temas
de género como la
profesora Isabel Moya
Richard. Con ello la
cantante busca
sensibilizar a los demás
artistas y a la
población en general
sobre la necesidad de
enfrentar la violencia
que sufren las mujeres
producto de una cultura
patriarcal y machista.
“A veces uno piensa que
es imposible revertir la
cultura, pero estoy
convencido de que
cambiando el mundo
propio y el de las
personas cercanas, puede
crearse una energía en
común a favor de la
equidad”, opina González
Pagés. La idea es ir
sumando creadores y
creadoras de distintas
manifestaciones al
proyecto, que ya cuenta
con la propuesta de la
pintora Ileana Mulet de
involucrarse al trabajo.
Tanto el audiovisual
como la canción de
Yamira Díaz forman parte
de la Campaña nacional
de Lucha por la No
Violencia contra la
Mujer, que desarrollará
el grueso de sus
acciones en el mes de
noviembre.
“Se trata de una obra
compuesta hace algunos
años, que ha sido
grabada por otros
cantantes
—explica
Rochy—.
La razón por la que la
elegimos es porque la
letra del tema ofrece
diferentes lecturas. La
mujer termina diciendo:
yo soy dueña de mi
suerte, y eso es lo que
intentamos lograr”. El
arreglo musical
corresponde a Aldo López
Gavilán y tiene a Daiana
García en la dirección
orquestal; Rodney
Barreto en la batería;
Julio César González en
el bajo; Guillermo del
Toro en las percusiones;
Alejandro Calzadilla y
Diuanis Cata en los
clarinetes; y a varias
integrantes de la
Orquesta de Cámara de
Música Eterna.
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Fotograma del
videoclip |
El video busca
transgredir la imagen
femenina estereotipada
que caracteriza a este
tipo de productos
mediáticos, “porque hay
una tendencia en los
videoclips a incitar la
violencia y presentar a
la mujer solo desde el
estereotipo, como objeto
sexual”, señaló la
intérprete.
Dicha ruptura estuvo
presente desde la
realización conceptual y
formal del clip, que
parte de un plano
secuencia en contraste
al habitual montaje
fragmentado. Najmías
eligió también trabajar
con actrices y no con
modelos en función de
transmitir emociones
específicas.
Al final del audiovisual
las protagonistas
abandonan sus tareas
hogareñas y se
incorporan a una marcha
de mujeres con
sombrillas, elemento que
sirve como logo del
proyecto, en símbolo de
protección a las
víctimas de la
violencia. El color
violeta, que identifica
al feminismo, sirve
también como recurso
reivindicativo de una
ideología que,
lamentablemente, ha
perdido fuerza en la
Isla.
Otro punto a favor
radica en la presencia
de mujeres de varias
generaciones, razas y
apariencia física, en
contraposición a la
imagen hegemónica que en
los medios perpetúa un
ideal de belleza
occidental, ultradelgado
y eternamente joven.
“Si bien este video no
tiene la intención de
convertirse en un modelo
a seguir, sí ofrece la
posibilidad de mostrar
que desde la cultura
puede marcarse una
diferencia en cuanto a
la dignificación de las
mujeres. En Cuba existe
la posibilidad de
proyectar otra imagen y,
sin embargo, el
conformismo nos hace
repetir un modelo
hegemónico. Un país que
hizo una Revolución
redentora merece otra
imagen de sus mujeres y
hombres en los
audiovisuales musicales,
que no sea de machos con
cadenas de oro y hembras
como objetos sexuales”,
reflexionó Pagés.
Como parte del Proyecto,
Rochy lidera el espacio
Mujeres del Alba, que
tiene lugar en la Casa
del Alba Cultural. Si
bien no tiene frecuencia
fija, esta peña cuenta
ya con dos ediciones en
las que han estado
invitadas la realizadora
norteamericana Catherine
Murphy y la escritora
cubana Sonia Rivera
Valdés, residente en los
EE.UU. Para diciembre ya
está prevista una nueva
cita en la que se podrá
compartir con las
creadoras del programa
Educa a tu hijo.
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