La Habana. Año X.
1ro al 7 de OCTUBRE
de 2011

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La guerra de las patentes
Miguel Ernesto Gómez • La Habana

La guerra ha sido declarada; aunque probablemente nadie pueda identificar quiénes son “los buenos” y “los malos”. Durante años las partes involucradas en el actual conflicto trataron de entorpecer, de una u otra forma, el desarrollo de sus rivales; pero nunca antes el mundo de las nuevas tecnologías había vivido un enfrentamiento tan directo entre compañías que buscan, a través de las demandas judiciales por el control de las patentes, obtener mayores cuotas de mercados tan prometedores como el de las tabletas electrónicas y los teléfonos inteligentes.

Los protagonistas de la guerra son empresas muy poderosas y los duelos se publicitan ridículamente en no pocos medios de comunicación: Samsung vs. Apple; todos vs. Google. ¿Argumentos? Amparados en el deseo de “proteger sus propiedades”, los abogados de estas empresas han convertido a las cortes de varios países en campos de batallas donde intentan demostrar que sus clientes poseen las patentes de software y hardware de productos tan demandados como las tabletas y los teléfonos inteligentes. ¿Propósito de los conflictos? Evitar que la “competencia” pueda vender sus dispositivos y así no perder cuotas de mercado.

¿Estrategia de las empresas? Patentar hasta las ideas más controvertidas o simplemente comprar a otras compañías que posean un gran número de patentes, para así garantizar una ventaja sobre los rivales. No obstante, en el tratamiento a las patentes también hay diferencias, pues, por ejemplo, Microsoft quiere que le paguen un porcentaje de dinero cada vez que se utilice una; mientras Apple es más radical y cerrada: sus “propiedades” no se alquilan.

Primer escenario: Samsung contra la “manzana mordida”

Este el enfrentamiento más extendido. Los dos rivales se acusan de violar patentes y copiar diseños, por lo que dirimen en la actualidad 22 procesos judiciales en nueve países. Apple “abrió primero el fuego” con una demanda contra Samsung porque creyó que la empresa sudcoreana copiaba en sus teléfonos las variantes tecnológicas de los distintos Iphone y luego exigió que la popular tableta Galaxy —el principal competidor del Ipad— dejara de venderse, por los mismos motivos.

Samsung replicó rápidamente y demandó a Apple por violaciones de sus patentes relacionadas con las aplicaciones para la transmisión de datos y también con la reducción de la interferencia en otros dispositivos móviles. La gran mayoría de los juicios todavía no tiene una solución definitiva; aunque ya un juez dictaminó que, por el momento, la Galaxy 10.1 no podía venderse en Australia ni en Alemania, porque esta tableta “tenía un diseño demasiado parecido al iPad de Apple.”

Tal vez lo más curioso de esta batalla judicial sea que Samsung todavía es el principal proveedor de Apple. La empresa asiática fabrica los chips diseñados por los ingenieros de la “manzana”; pero los conflictos por las patentes parece que resquebrajaron la confianza mutua —no era para menos— y en Cupertino decidieron buscar a un nuevo socio, la compañía TSMC.

Segundo escenario: todos vs. Google

A Google también le preocupa y mucho las disputas por los derechos de propiedad de las aplicaciones. Esto ha llevado al líder mundial en las búsquedas por Internet a invertir decenas de millones de dólares en la compra de patentes a IBM e ir todavía más lejos con la adquisición de Motorola Mobility.

Google teme que Apple o Microsoft, sus grandes rivales en el mercado de los teléfonos inteligentes, traten de bloquear el desarrollo del sistema operativo Android —presente en casi el 50 % de los smartphones— a través de las demandas judiciales por el uso de las patentes.

Para evitar sustos y costosos procesos judiciales, Google adquirió de IBM más de mil patentes y con los casi nueve mil millones de euros invertidos en Motorola Mobility aseguraron el control de otras 17 mil licencias. Además, Google estableció una interesante alianza con Intel que producirá los próximos procesadores de los teléfonos de Google.

La guerra por las patentes no se dirime solo entre empresas de las nuevas tecnologías. La fiebre de las demandas se extendió hasta la industria automotriz y la compañía surcoreana LG pretende impedir en ese país la venta de los autos alemanes BMW y Audi, porque supuestamente el fabricante Osram había violado las patentes de tecnología LED, que “pertenecen” a LG.

Entre tantos enredos judiciales es difícil arribar a conclusiones. Cada una de las partes intenta presentarse como la “víctima” de continuos robos; sin embargo, la idea de emplear a las patentes como “arma principal” contra la competencia parece una sucia estrategia. En esa guerra por el control de mayores cuotas de grandes mercados como el de las tabletas y los teléfonos inteligentes al parecer los únicos que perdemos… el tiempo somos los usuarios de Internet.

 
 
 
 
   
Lineamientos del VI Congreso del PCC
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.