La Habana. Año X.
1ro al 7 de OCTUBRE
de 2011

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Entrevista con el pintor Dausell Valdés

Un paisaje para afirmar o para cuestionar

Estrella Díaz • La Habana

Octubre es un mes importante para el pintor cubano Dausell Valdés: ha sido invitado a exponer en la Casa Amarilla, institución perteneciente a la cancillería de la República Bolivariana de Venezuela, una muestra titulada La voz de los vientos.



El sueño

La exposición, que tiene un carácter retrospectivo, se exhibirá posteriormente en el Museo Nacional de Bellas Artes, de Caracas, y luego viajará hacia varios estados venezolanos —como Maracaibo y Maracay, entre otros— lo que constituye para Dausell (Pinar del Río, Cuba, 16 de enero de 1967) “un verdadero privilegio y una gran responsabilidad”.

Horas antes de partir hacia la capital venezolana, el artista —de paso por La Habana donde ultimaba detalles relacionados con el catálogo y otros aspectos vinculados con la muestra— tuvo la amabilidad de conversar en exclusiva con La Jiribilla y afirmó que la exposición está conformada por más de 35 obras.

¿Tamaños?

Hay piezas de grande, mediano y pequeño formatos y en el trascurso de la muestra, pienso ir incorporando otras obras, incluso, algunas de carácter objetual. Unas las concebiré en Venezuela y otras las realizaré en Cuba y, posteriormente, se agregarán. Es un intento de ir renovando la exposición.

Las obras están realizadas en acrílico sobre lienzo, en óleo sobre lienzo, en tinta sobre cartulina y acuarela sobre cartulina, es decir, son varios soportes y materiales. ¿Cuál es el hilo conductor en cuanto a técnicas?

Las tintas y las acuarelas son bocetos de obras que, posteriormente, fueron llevadas al lienzo. Lo que pretendo es que los espectadores aprecien parte del proceso de creación desde que se concibe la primera idea hasta cómo queda, finalmente, la obra. Toda esa trayectoria la he dejado plasmada en esos estudios-bocetos que son tintas en cartulinas y acuarelas en cartulina.

El mostrar esos trabajos (que es como desnudarse), ¿qué puede tener de provechoso para el espectador?

Lo más interesante es enseñar el proceso de creación. Cuando una obra se concluye, es decir, cuando se entrega, se convierte en un objeto más: deviene suerte de mercancía, pero lo más importante es el transcurso y que el espectador se vaya identificando con el proceso mental y el estudio que uno va realizando hasta que, por fin, logras lo que deseas. Eso no quiere decir que ese es el único resultado al que se puede llegar. Una idea tiene muchas lecturas y de una idea se puede concebir una serie. Eso es lo que trato de conseguir. Hacer visible a los demás ese proceso de creación del artista, es decir, la inconformidad durante el tiempo de realización de una obra puntual.


Levitación y reposo

Hay algunos artistas que prefieren el acrílico por su secado rápido; otros, el óleo porque brinda más posibilidades de trabajar calmadamente; otros, se inclinan por las tintas debido a la gran fuerza que tienen; y los menos, por la acuarela…

Me considero un artista que está experimentando constantemente y siento que soy sumamente inconforme. Hay quienes me han preguntado ¿cuál consideras que es tu mejor obra?, ¿de qué obra te has enamorado? Y contesto lo siguiente: no me gusta ninguna. Y soy sincero. Jamás estoy conforme con lo que hago y pienso que puedo dar mucho más y, quizá, eso es lo que me lleva a experimentar constantemente y a ir encontrando otras soluciones. A veces empiezo a trabajar con acrílico y termino con óleo porque el óleo te da grandes posibilidades con las transparencias. Por lo general, los artistas contemporáneos mezclan estas dos técnicas. A veces, el acrílico lo trabajo con transparencias como si fuera la acuarela. En mi obra siempre han estado muy unidos tanto el dibujo como las aguadas —ya sea con acrílico o con óleo—. Lo más importante en el proceso de creación no es la técnica empleada. Primero hago una selección del material, del soporte y, luego, me concentro en otras cosas que van surgiendo, es decir, esa revisión constante de la creación misma. La técnica es un asunto mecánico y lo importante es el resultado final y no si lo lograste con acrílico o con óleo o con acuarela.

Otros artistas me han comentado que a la acuarela le tienen mucho respeto…

Cuando voy a comenzar una obra nueva, no espero lo que va a suceder y el día que lo espere no continuaré. Crear en una experimentación constante, es la sensación de saltar al vacío y uno preguntarse qué va a suceder. Soy muy atrevido y sé que la técnica de la acuarela es, de todas, la más difícil. Eso lo aprendí de Pedro Pablo Oliva que es mi maestro desde el año 1978 —tenía 12 años cuando empecé en el nivel elemental de artes plásticas—, y él nos ponía a trabajar con la acuarela. Recuerdo que entregaba los materiales y quitaba el blanco y nos preguntábamos por qué lo hacía si él usaba el blanco en el óleo, pero es que son técnicas absolutamente diferentes. Considero que cuando uno ha tenido un buen maestro, no hay nada de qué asustarse.

¿Se reconoce, entonces, discípulo de Pedro Pablo Oliva, Premio Nacional de Artes Plásticas?

Sí y aún continúo considerándome su alumno. En lo personal somos muy buenos amigos y conversamos mucho, intercambiamos experiencias, le pido criterios y consejos. Siempre lo voy a considerar mi maestro, aún cuando  no puedo negar que he tenido la ayuda de otros muchos artistas que, en un momento determinado, me han servido de gran apoyo como Fabelo, Rancaño, Kcho y otros pintores pinareños como Juan Suárez Blanco y Julio César Banasco. A todos les debo, pero —que no se ponga bravo nadie— le agradezco infinitamente a Pedro Pablo Oliva.

Alguien lo ha calificado como “el pintor de las ideas” o “el pintor del pensamiento”. ¿Sobre qué bases considera se asienta esta afirmación? 

No me considero un pintor de paisajes propiamente —como muchos otros artistas de Pinar del Río, provincia en la que vivo— y que asumen el género como medio de expresión. Efectivamente, me siento un pintor de ideas, si bien es cierto que el medio en que habito ha influido y que incluye la naturaleza, es decir, la representación de la naturaleza como vía de expresión: lo acepto y lo asumo. El paisaje es el pretexto para plasmar una idea —no estoy criticando porque no solamente en Pinar del Río sino en  toda Cuba hay muy buenos paisajistas—, pero no me interesa el paisaje contemplativo o naturalista.

¿Un paisaje más comprometido con el hombre?

Exactamente, más comprometido, más renovador, más estimulador del pensamiento. Un paisaje que sirva para afirmar o para cuestionar el propio comportamiento del ser humano.


El pensamiento visible

¿Sobre qué bases se ha concebido la curaduría?

Las cuestiones que tienen que ver con la curaduría y la museografía se las dejo a otros especialistas. Por ejemplo, hay una obra que se titula “La filosofía del disparate” en la que aparece una simple sombrilla que intenta evitar una lluvia de piedras: ¡un disparate, como tantos que existen en este mundo!; “La voz de los vientos” —que es esa enorme roca flotando con dos micrófonos— alegórico no solamente al discurso político, sino al discurso que tiene que ver con el amor, con lo poético y con lo artístico y a su vez es un absurdo ¡una piedra flotando!; “El pensamiento visible”, que es un signo de interrogación hecho con un paisaje levitando sobre el mar…

Pero ¿en esta muestra vuelve la figura humana a imbricarse en el paisaje?

Considero que esa fue una etapa pasada. Lo que sucede es que esta exposición tiene un carácter de retrospectiva y aparecen obras realizadas en el año 2000 y hasta la fecha, pero eso lo dejé de hacer hace mucho tiempo.

Luego de esta exposición ¿algún otro proyecto?

Hace un tiempo estoy tratando de consolidar el proyecto comunitario Monte soy —que es tomado de un poema de Martí— en el Consejo Popular donde resido, en Pinar del Río, que incluye unos 31 mil habitantes; es el Consejo Popular más densamente poblado de la provincia y, sin embargo, no posee un centro cultural. Monte soy contará con un círculo de interés de pintura, de literatura y de teatro, entre otras manifestaciones y se hará realidad gracias a los apoyos recibidos por el Partido y el gobierno de la provincia.

También existe otro proyecto colectivo con artistas profesionales de la localidad. En estos momentos estamos tratando de construir un parque de esculturas llamado Descanso en el arte porque los bancos serán las propias esculturas de diferentes artistas y la gente se sentará a reposar sobre una obra de arte. También soñamos en la venidera Bienal Internacional de Artes Plásticas de La Habana, hacer una exposición colateral en Pinar del Río. Tengo pensado exponer el año que viene en La Habana porque siento que es una deuda no cumplida con el Historiador de la Ciudad, el doctor Eusebio Leal.

Me da la impresión de que está buscando la tridimensión ¿me equivoco? o ¿acaso será, en el futuro, una nueva línea de trabajo?

Cuando cursé estudios en el nivel elemental, siempre sentí una gran atracción hacia la escultura. Incluso, me gustaba más que la pintura, pero por limitaciones de espacio terminé haciendo la obra bidimensional. Creo que llegó el momento del cambio: lo necesito porque mi espiritualidad me lo está demandando. En estos momentos, me encuentro en un proceso de maduración.

¿Florecerá, acaso, un Dausell escultor?   

Sería muy interesante, pero no estoy seguro, no obstante, haré el intento. Aún no me siento totalmente conforme con lo que he logrado hasta hoy. Siento que puedo dar más.

¿Qué le hace mantenerse fiel a Pinar del Río?

Es mi contexto y allí nací. Es el lugar donde está mi familia, mis amigos,  mis raíces. Simplemente siento que ese es mi sitio y que el pueblo pinareño me necesita: si todos los que “salimos adelante” —como dice la gente en la calle— abandonamos la provincia, nunca podremos avanzar. Es una cuestión de elección personal. Y está hecha. 

 
 
 
 


galerÍa de obras

La voz de los vientos,
de Dausell Valdés

 

   
Lineamientos del VI Congreso del PCC
(.pdf, 736 Kb)
Información sobre el resultado del Debate
(.pdf, 394 Kb)
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.