La Habana. Año X.
17 al 23 de SEPTIEMBRE de 2011

Correo Canal RSS Canal en Twitter Facebook Flirck You Tube

 

BÚSQUEDA AVANZADA   . . .

ENLACES

SUSCRIPCIÓN
 
 

El poeta Mateja Matevski, Corona De Oro 2011 del Festival de Struga, Macedonia

Espíritu atento a las más puras causas de la sociedad

Nancy Morejón • La Habana


Un festival de poesía como el que se celebra en la ciudad de Struga, de la actual república de Macedonia, desde hace medio siglo, es un desafío y, al mismo tiempo, una reafirmación de la capacidad creadora de esa expresión literaria tan antigua como la propia historia de Alejandro Magno, legendaria figura casi un mito de la región de los Balcanes. El premio La Corona de Oro da fe y atestigua el paso de las fuerzas vivas a favor de la liberación y de la reconstrucción de valores humanos que estuvieron puestos a prueba desde 1989. Convocados desde los cinco continentes del planeta, los poetas que participaron en la edición de su cincuentenario, tuvimos la satisfacción de encontrarnos no solo para celebrar una fecha tan significativa sino para degustar el sabor de la poesía en sus lenguas originales vinieran de donde vinieran.   

El Festival de Struga amparó siempre lo mejor y más representativo de la poesía mundial afincada en sus culturas correspondientes y, en muchos momentos, como este, bajo los auspicios de la UNESCO.  Foro y cenit de una diversidad cultural que se impone como tema primordial en cualquier cónclave internacional en nuestros días, este Festival clamó por el reconocimiento de la diferencia entre las culturas que conformaron la rica región de los Balcanes, solo comparable al Mediterráneo o a nuestro Caribe americano.  Una inmensa lista de nombres fundamentales integra el catálogo de este Premio que hoy arriba a su primer cincuentenario. W. H. Auden, Eugenio Montale, Pablo Neruda, Eduardo Sanguinetti, Léopold Sédar Senghor, Guillevic,  André Voznesiensky, Yves Bonnefoy, Rafael Alberti, Allen Ginsberg, Vasco Graça Moura, Justo Jorge Padrón, Liubomir Levchev son pilares incuestionables de la mejor creación poética del siglo XX. 

Un poeta de alta relevancia e ininterrumpida trayectoria, Mateya Mateviski, recibió, el 27 de agosto, en la célebre Catedral de Santa Sofía, la Corona de Oro que así reiteraba su excelencia literaria en la renovación de estilos y formas de la literatura macedonia.   

Magnífico traductor, el poeta Matevski ha cultivado además la crítica y el ensayo con sumo rigor y, por ello, se encuentra entre las más prestigiosas figuras de la intelectualidad progresista de Europa oriental. Gran luchador antifacista, sus obras han circulado por los círculos más exquisitos de la literatura mundial. Habiendo nacido en Estambul, Turquía, en 1929, su familia se estableció en la ciudad de Gostivar, en Macedonia.  Cursó estudios de Filología y Humanidades en la Universidad de Skopje y desplegó una destacada labor como promotor cultural muy en especial para las artes escénicas.  Es miembro de número de la Academia de las Artes de Macedonia y su poesía, de gran excelencia literaria, ha sido traducida a más de 15 idiomas y ha sido recogida en numerosas antologías yugoeslavas e internacionales. Entre sus poemarios más importantes, traducidos en lengua castellana, sus lectores disponen de los siguientes títulos: Lluvias (1956), Equinoccio (1963), Círculo (1977), Tilo (1981), Nacimiento de la tragedia (1985), Obras completas (1986) y Alejamiento (1990), entre otros. Las Ediciones del Zorrito acaban de publicar un hermoso cuaderno, La luciérnaga (2011), traducido por Cleopatra Filipova y Justo Jorge Padrón quien recibiera La Corona de Oro en 1990. 

Su hermoso discurso de aceptación de La Corona de Oro es una lección de modestia y grandeza pues sus palabras fueron altamente receptivas para los conflictos bélicos que han aquejado a la región de los Balcanes desde fines del siglo XX. Su concepto de la poesía allí expresado en la ceremonia de premiación, el 27 de agosto de 2011, tiene como pilar la combustión de un lirismo insoslayable que transpira, no obstante, en el espíritu de un lenguaje y una imaginación, atentas a las más puras causas de las sociedades de su época, pequeñas o grandes. Y así proclama: “Iluminada y creada por el espíritu humano, su vida íntima y todo aquello que oriente su diario camino bajo las estrellas, la poesía afirma sin cesar que la palabra es el único ancestro de la humanidad. La poesía ha llegado hasta hoy, aquí, hasta nosotros mismos, a través de intermitentes vuelos y dolorosas batallas para expresar nuestra experiencia, la que sentimos, la que pensamos.  Los retos continúan y la poesía responde con la inmanencia de su humanismo, con su belleza, esa que abraza estética y ética con un anhelo de felicidad y armonía en medio de las imperfecciones de este mundo. 

Constituyeron una nota destacadísima entre numerosos recitales en plazas públicas, teatros, monasterios, la aparición de dos tomos de la editorial Le temps des cerises, dedicados a la presencia de los poetas franceses y los poetas iberoamericanos en la historia del Festival de Poesía de Struga.

 

La Habana, 4 de septiembre, 2011
 
 
 
 
   
Lineamientos del VI Congreso del PCC
(.pdf, 736 Kb)
Información sobre el resultado del Debate
(.pdf, 394 Kb)
.
© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.