La Habana. Año X.
10 al 16 de SEPTIEMBRE de 2011

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HISTORIAS DESDE LA TELEVISIÓN

Fabio Fernández: La importancia de la investigación
 hoy es vital

Paquita Armas • La Habana

Si la caballerosidad tuviera un nombre, sería el de Fabio Fernández, un sicólogo que dirige el Centro de Investigaciones Sociales del ICRT desde 1995 y que se porta como un lord, incluso cuando discute con alguien que cuestione el resultado de los estudios sobre la radio y la TV que desarrollan “sus especialistas”, un grupo de hombres y mujeres que se dedica a analizar  lo que se transmite y cómo se recibe tanto en lo audiovisual, como en lo radiofónico.

¿Siempre te gustó la investigación o de niño soñabas con ser pelotero?

Ni  una cosa ni la otra. De niño siempre viví frente a un parque y me pasaba  muchas horas en él. También disfrutaba muchísimo de la lectura, pues mi casa estaba repleta de libros. Creo que combiné mataperrear en el parque con las  lecturas caseras y en una biblioteca cercana.

¿Cuándo te  inclinas en serio por la investigación?

En cuanto comencé a trabajar a inicios de los años 70 en un Instituto de Investigaciones, perteneciente a la Academia de Ciencias, en el cual laboraban siquiatras, sicólogos, neurofisiólogos y antropólogos sociales y culturales, y donde aprendí muchísimo.

Posteriormente, de ese Instituto se desprendió el Departamento de Sicología, donde yo trabajaba, y se creó otro con una composición más relacionada con las denominadas ciencias sociales. Me acerqué al quehacer de etnólogos, historiadores, arqueólogos, sociólogos, lingüistas y, por supuesto, continué mi cercana relación con los sicólogos. Me gradué de sicólogo en la Universidad de La Habana.

Esos primeros siete años de trabajo fueron muy importantes, en primer lugar por el acercamiento desde diferentes disciplinas a los fenómenos sociales y en segundo por haber tenido el privilegio de conocer y aprender de profesionales de altísimo nivel en mi primera etapa de formación.

¿Cómo llegas al ICRT?

Procedente de la Academia de Ciencias de Cuba. Allí, en el Instituto antes mencionado, un grupo al que pertenecía, comenzó a estudiar la problemática de los medios masivos de comunicación. Muy temprano algunos jóvenes que allí trabajábamos consideramos o nos dimos cuenta de que no se podía estudiar la radio, la televisión, la prensa lejos de ellas; que era necesario conocer los medios desde sus entrañas. Por esa razón, dos investigadores se trasladaron primero hacia el ICRT (1977) y comenzaron a reactivar el entonces Dpto. de Investigaciones Sociales del ICRT que estaba adscripto al área de Divulgación de la Televisión.

Unos meses después, también me trasladé al ICRT, pero comencé a trabajar como Analista de Prensa en un área de la que fui fundador denominada Dirección de Análisis de la Información. Estuve alrededor de un año utilizando la experiencia que adquirí en los años precedentes, y los colegas del Dpto. de Investigaciones me llamaron a trabajar con ellos para encargarme de la Sección de Análisis y Procesamiento de Datos en 1978.

Con posterioridad ocupé diferentes responsabilidades en la misma medida que esa entidad iba creciendo hasta convertirse en lo que hoy se conoce como Centro de Investigaciones Sociales del ICRT. En enero de 1995, me nombraron Director, cargo que ocupo hasta el día de hoy. Por tanto, la actividad investigativa en el ICRT, con un trabajo sistemático e ininterrumpido,  nació en 1977 y lo dirijo desde 1995.

¿Cómo es el trabajo del Centro?

Su labor se activa a la luz de los acuerdos del Primer Congreso del Partido. Sus Tesis y Resoluciones hicieron un llamado a la necesidad de acompañar el trabajo de los medios con el apoyo de la actividad investigativa.

Con anterioridad a ese momento la investigación en radio y televisión había languidecido mucho por no decir que prácticamente había desaparecido. Fue necesario comenzar la actualización de los elementos clásicos o claves que requerían esos medios para aproximarse a conocer la relación que  establecían  con el público.

Fue una época en que las prioridades del país eran otras, existían pocas referencias del contexto latinoamericano en el ámbito de la comunicación, la bibliografía no estaba actualizada, por supuesto, no existía Internet; las relaciones con muchos de los países de la región, por motivos políticos, eran muy limitadas, y la influencia de las naciones de Europa del Este era determinante. De esto se derivó la coyuntura necesaria de apropiarse de las experiencias de estos países socialistas que mostraban un mayor nivel de desarrollo en esta esfera. A ellos viajamos en busca de experiencias valiosas, sin dejar de prestarles atención a los centros internacionales de los llamados, en aquel entonces, “países occidentales”.

El Centro adoptó una estructura típica, similar a la de cualquier área de investigación que pretendía dar respuesta a las principales interrogantes que pueden formularles o necesitan la radio y la televisión. También las que pudieran formularles los medios como un todo, incluida la prensa plana y hasta el cine.

Se han  mantenido  diferentes grupos de trabajo. En uno, constituido mayoritariamente por graduados de nivel superior, han laborado especialistas de diferentes disciplinas (sicólogos, sociólogos, estadísticos, teatrólogos, comunicadores sociales, historiadores, lingüistas, técnicos de investigación) quienes se encargan de concebir los estudios que se realizan. Otro atiende las redes de campo, es decir, la obtención de los datos primarios, aquí se encuentran los encuestadores, entrevistadores, supervisores que funcionan a nivel nacional. También existe el de procesamiento manual y automatizado de la información así como un área de información científico-técnica (Buró de información). En la actualidad, existe una atención especializada al área de informática. No pueden dejar de mencionarse dos grupos muy importantes: el de investigación de mercados que presta con éxito servicios al Instituto y a terceros, así como a uno de relativa nueva creación que se encarga de procesar la información  de las diferentes fuentes de información que se han identificado como relevantes para la actividad de la radio y la televisión.

¿Acuden a él realizadores, actores... los hacedores de TV  para ver cómo anda su programa?

Sí, al Centro van especialistas, directivos, realizadores de la radio y la TV, también de la prensa escrita y profesionales de disímiles especialidades. Menciono, además, a estudiantes de diferentes carreras y graduados universitarios que realizan estudios de maestría o doctorado, también extranjeros con la debida autorización.

No faltan críticas de que encuestas y análisis que se realizan no tienen validez por no ser todo lo contemporáneas posible. ¿Qué piensas de tales afirmaciones?

Si las causas que están en la base de la no validez que mencionas residen en “no ser todo lo contemporáneas posible”, puedo decirte que tengo una opinión diferente. Se utiliza en los estudios una parte importante del arsenal con que se cuenta internacionalmente en los estudios comunicacionales  tanto desde las perspectivas cuantitativas, como cualitativas.

Pueden faltar recursos para adquirir algunas tecnologías, para obtener la información de forma digital o para realizar un procesamiento automatizado más rápido, pero la esencia de todos los procesos  y procedimientos que se desarrollan en una investigación cualquiera son similares a los empleados en cualquier lugar del mundo. Desde hace algún tiempo el Centro labora en la implantación de la norma ISO 20252 para la investigación social y de mercado.

Toda investigación es susceptible de ser realizada con mayor calidad, y de eso el Centro está convencido como también tiene encaminados sus esfuerzos por lograr estándares de calidad que respondan a indicadores internacionales, así como a la prestación de servicios integrales por parte de un colectivo que se empeña en reforzar la cultura que posee en esa dirección.

Hasta ahora son más las personas satisfechas con nuestros servicios que los que no lo están. Tampoco son pocas las entidades extranjeras que se han acercado al Centro para contratar sus servicios.

Un comentario adicional: la información que generamos no  siempre resulta grata —para el que tiene necesidad  de ella o desea consultarla— cuando no se corresponde con los criterios que poseen. Casi todo el mundo desea tener una retroalimentación favorable de su trabajo, pero los deseos no siempre son realidades. Ojalá esto ocurriera siempre para satisfacción de todas las partes, pero la información que generamos en ocasiones clasifica como “no grata” y en algunos casos, cuando no gusta, se le señalan problemas estadísticos, de muestras reducidas, etcétera.

Te invito sinceramente a que profundices en este asunto con las personas que reciben nuestra información. Pregúntales, indaga, profundiza y saca tus propias conclusiones.

¿Qué necesitaría el Centro para que pudiera reflejar de la  manera más clara posible si la radio y la TV están cumpliendo sus objetivos?

Necesitaría, en primer lugar, mirarse por dentro y continuar tratando de mejorar cada vez más los servicios que presta y ampliarlos. Estudiar cómo hacer llegar los resultados de forma más efectiva a los interesados. Por las características del trabajo que realiza, la socialización de los resultados no es amplia, incluso no son pocos los que ignoran que el año entrante el Centro cumplirá 35 años de labor, con información documentada y conocimientos no existente en ninguna otra institución del país.

Debemos hacer esfuerzos adicionales para llegar más a los realizadores y a la vez tratar de que asistan, en mayor cantidad, al Centro a consultar información que, sin duda, les será útil para apoyar la toma de las  decisiones que estimen pertinente.

¿Los estudios son por encargo o por decisión de los especialistas?

La mayoría de los estudios responden a interrogantes de directivos y realizadores de la radio y la TV, a las necesidades de las estructuras de programación de estos medios. No obstante, existen algunos que responden a decisiones y prioridades del Centro y que, por lo general, dan respuestas a problemáticas que solo se identifican desde los propios resultados de investigación, incluidas aquellas áreas en las que se requiere alguna labor anticipativa.

Para hacer ¿Jura decir la verdad?, Ulises Toirac se apoyó en Nelia Casado como investigadora luego de hacer un programa cero y realizar las encuestas pertinentes. ¿Es común esta experiencia?

Desde mi punto de vista, Ulises Toirac es uno de los profesionales que más ha tenido en cuenta los resultados de las  investigaciones del Centro, en especial las cualitativas para apoyar su trabajo. En efecto, Nelia Casado es una especialista, teatróloga e investigadora social, profesional de gran experiencia que ha apoyado los programas de Ulises así como a otros dramatizados de la TV.

La experiencia como tal no puedo decir que es común, pero puedo asegurar que un grupo de los realizadores de más éxito de la televisión por sus  resultados, se acercan al Centro cuando solo tienen las ideas iniciales para debatir sobre los conceptos que las apoyan o para someterlas a criterios de expertos, probarlas en públicos, seguir su desarrollo, recibir alertas sobre lo que puede o no estar funcionando, o atender lo que es susceptible de mejorar, entre otras múltiples aristas de este complejo trabajo.

¿Se atienden por parte de los ejecutivos las sugerencias que ustedes realizan?

Se están atendiendo en mayor medida que en etapas anteriores, aunque para los especialistas, también para mí, todavía es insuficiente la apropiación de la información y conocimiento existente en el Centro. Esto debe mejorar aún más y en ello también nosotros tenemos responsabilidad.

A las ciencias sociales, esta realidad les es muy cercana pero el Centro puede y debe ajustarse mejor a las necesidades de sus destinatarios que hoy demanda resultados en plazos muy cortos, claridad y  máxima precisión en los informes, conclusiones y recomendaciones argumentadas y formuladas de forma tal que coadyuven a su utilización en la programación a corto, mediano y largo plazo. Todo un reto.

¿Qué investigación quisieras hacer ahora y por qué?

Ahora mismo el perfeccionamiento de nuestra economía, a nivel de país, está sufriendo y sufrirá grandes transformaciones que necesitan de un decisivo, intencionado y estratégico acompañamiento y consecuente empleo de los medios de comunicación masiva en diferentes frentes. Se requiere del diseño de estudios de diferente tipo para mantener y actualizar la información que ya se posee, también coadyuvar al diseño de estrategias de comunicación y a la evaluación de sus resultados, y a la misma concepción de la programación informativa que requiere y demanda la población.

Tan importante como lo anterior y desde mi modesto punto de vista, se necesita reforzar la atención a la programación de entretenimiento y ofrecerle, sin prejuicios, el lugar que se merece dada la importancia que le conceden tanto los públicos nacionales, como los centros de poder de los grandes grupos transnacionales; esos mismos que propone a los receptores “no piensen mucho, emociónense y entreténganse”. Nosotros requerimos cada vez más de públicos pensantes, críticos, que se sensibilicen con nuestra programación, que se informen, aprendan, diviertan y entretengan. En ello resulta imprescindible el reconocimiento de su diversidad y de los niveles reales de instrucción, cultura y apropiación de los canales, programaciones y programas que se ponen a su consideración.

Como podrás apreciar no es una investigación lo que quisiera hacer, sino un diseño de la actividad investigativa, que se identifique colectivamente y  responda a las necesidades del Instituto y del país. Con toda inmodestia, es lo que quisiera intentar hacer y para ello se necesita de un Centro fortalecido, con toda la experiencia y fuerza técnica que se dispone en “máxima disposición de combate investigativo”. Te garantizo que no veo esto con una mirada estrecha ni de gremio, solo intento prever y anticiparme a un futuro que se nos acerca a una velocidad en progresión.

 
 
 
 
   
Lineamientos del VI Congreso del PCC
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Información sobre el resultado del Debate
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.