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Una Gala, que reunió y
confrontó en diversas
compañías la diversidad
de modos y estilos que
conforman el actual
sistema danzario
cubano, sirvió de
escenario a la entrega
del Premio Nacional de
Danza 2011 que le fuese
otorgado al bailarín y
coreógrafo Carlos
Acosta, convirtiéndose
así en el ganador más
joven y sorpresivo de
este galardón que
entrega el Consejo
Nacional de las Artes
Escénicas, luego de que
en ediciones precedentes
el lauro reconociera a
legendarias figuras de
la danza en Cuba,
representando sobre todo
las entidades
fundacionales del
desarrollo nacional del
ballet clásico, la danza
moderna, los ballet
folclóricos y la
enseñanza académica de
estas manifestaciones:
una lista de consagrados
que encabezaron Alicia y
Frenando Alonso, Ramiro
Guerra, Eduardo Rivero,
Martínez Furé y Ramona
de Saá, entre otros.
Carlos Acosta en su
evolución internacional
desde 1990 como
excepcional bailarín
clásico, se fue
convirtiendo en la más
prominente figura activa
de la danza nacional en
los contextos globales y
ya en el presente siglo
alcanzó una celebridad
suficiente como para ser
reconocido como uno de
los grandes ejecutantes
en la historia del
ballet mundial. Tras su
éxito continuado en las
grandes compañías (como
el Ballet Kirov y el
Royal Ballet) y eventos
y galas internacionales
fue desarrollándose
también su necesidad de
retornar a Cuba para
mantener el contacto
necesario con la
Escuela que lo formó y
la identidad que lo
singularizaba en un
gratificante acto de
realimentación y
retribución.
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Manon |
Recuerdo que a su vuelta
a los escenarios
nacionales y en pleno
éxito de su carrera
como bailarín ya pensaba
en dedicar parte de sus
esfuerzos a la formación
de una compañía nacional
que revolucionara las
maneras de ver el
universo del ballet y la
danza toda, un sueño de
seguro aún latente.
Años más tarde decidió
desde Cuba y junto a sus
colegas nacionales dar
su primer gran paso como
coreógrafo con una obra
que resumía las esencias
de su vida y sus
conceptos del
espectáculo danzario
contemporáneo,
reafirmando así una
actitud de exaltación a
su trayectoria como
resultado de una
historia antecedente, un
proceso que debe
continuar rompiendo
fronteras y nutriéndose
desde su propia raíz con
el indetenible proceso
de hibridación y
renovación que ha
marcado el devenir de
la cultura y la
intelectualidad cubana.
Desatar nudos,
sobrepasar prejuicios y
acercar distancias han
sido parte de las
acciones que ha
propiciado este joven en
su carrera como artista
y al recibir su
prematuro pero
instigador Premio
Nacional de Danza,
Acosta agradeció a todo
ese pasado danzario
pleno de grandes
nombres que le permitió
alcanzar triunfo tras
triunfo e hizo un voto
en nombre del amor y la
unidad por aliviar las
dolencias de los todos
cubanos en cualquier
lugar del Mundo que se
encuentren y porque
nuestra gran casa sea
cada día mejor.
La Gala que lo homenajeó
y que estuvo dirigida
por el Premio Nacional
de Danza del 2004
Alberto Méndez artículo
sobre las tablas de la
Sala García Lorca el
paso de representantes
del Ballet Nacional de
Cuba, la Compañía de
Santiago Alfonso
(destacado bailarín y
coreógrafo ganador del
Premio en el 2006),
Danza Abierta junto al
músico X Alfonso, la
Compañía Folclórica JJ y
el cierre a cargo Danza
Contemporánea de Cuba,
hilvanados con la décima
del repentista Héctor
Gutiérrez.
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