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Vi-Tal teatro, compañía
que dirige
Alejandro Palomino,
estrena en la sala Tito
Junco del Centro
Cultural Bertolt Brecht,
en La Habana, la pieza
Cuatro menos, del
dramaturgo y crítico
cubano Amado del Pino,
quien en rápido
intercambio de correos
tuvo la gentileza de
responder, en exclusiva
para La Jiribilla,
las siguientes
interrogantes.
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¿Cuál fue la motivación
o las motivaciones
esenciales para escribir
Cuatro menos?
Es la obra que más he
trabajado. A veces digo
que me demuestra la
importancia de escribir
un texto una y otra vez.
La primera versión
(octubre- noviembre de
2006) coincidió con la
salida para España, en
un viaje de trabajo que
se prolonga hasta ahora.
Las tres o cuatro
reescrituras las hice en
Murcia —alternándolo con
la investigación que dio
lugar a Reino
Dividido, estrenada
por Argos Teatro que
dirige Carlos Celdrán— y
trabajé mejor y con más
calma que en otros
textos.
Recuerdo que por los
días en que trabajaba la
obra se dio aquel
proceso de la llamada
“batallita de los e-mails”.
Y, aunque no participé
con ningún correo, esa
atmósfera de debate, de
revisión de los errores
pasados, debe haber
influido en que sea la
más directamente cívica
de mis obras.
Es un texto que se
enmarca en el contexto
cubano, pero los
conflictos pueden darse
en cualquier punto de la
geografía planetaria,
¿fue ese uno de los
objetivos que,
marcadamente, te
planteaste?
Es muy cubana, como
casi todas las mías. El
costado demográfico y
otros detalles pueden
ser aplicables a otras
realidades, pero es muy
nuestra. Y ha tenido, he
tenido la suerte de que
ahora sea más actual que
nunca. La realidad, y
eso pasa una vez en toda
la carrera de un
dramaturgo, ha ido
aumentando su
actualidad.
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¿Sobre qué bases
está abordada o
asentada la sicología de
cada personaje?
Los personajes
establecen un arco que
va desde los 50 años
hasta una muchacha de
unos 18. Es el “arco”
generacional más amplio
de todo mi teatro.
Además, procuré que —a
pesar de la alta carga
cívica— todos los
personajes tuvieran una
sensorialidad, una
especie de biografía
sentimental.
Desde el punto de vista
dramatúrgico, ¿qué
herramientas empleaste?
En cuanto a lenguaje es
tal vez la menos poética
de mis obras. En el
ciclo de lo que la
crítica llamó “poesía de
la crudeza” —El
zapato sucio,
Penumbra en el noveno
cuarto y
Triángulo— lo
poético está dado en el
sentido de lo popular,
el tejido de los
refranes, la gracia del
lenguaje cotidiano. En
Reino Dividido al
tratar sobre dos
escritores, es evidente
lo literario. Aquí
busqué la
corrección idiomática,
en aras de que las ideas
fueran lo fundamental.
¿Cuatro menos
marca algún giro o
viraje dentro de tu
obra?
Mantiene obsesiones
anteriores, pero está
esa diferencia en el
lenguaje y su vocación
expresamente social.
¿Cómo es que la pieza
llega a Vi-Tal Teatro?
Es la tercera obra mía
que asume el grupo de
Palomino. Hay un
contacto fuerte, una
identificación en la
manera de ver el teatro.
Además, muy buen elenco.
Repiten Néstor Jiménez,
que estuvo en
Penumbra… y Nora
Elena Rodríguez,
responsable de la
entrañable Miriam, de
Triángulo.
¿El hecho de llevar unos
años viviendo fuera de
la Isla ha cambiado o
incidido en tus
lenguajes que fueron
siempre muy criollos,
muy cubanos?
Lo siguen siendo. Tal
vez por no estar en Cuba
es que en los últimos
dos años he escrito
ensayos. Lo escrito
hasta ahora es así de
criollo, de cubano. Y no
quiero nada mejor.
El Premio Internacional
Carlos Arniches valora y
reconoce textos
teatrales y es la
primera vez que se le
concede a un cubano.
¿Ese
otorgamiento —ocurrido
en 2008— entraña alguna
responsabilidad
personal?
Es un honor. Lo han
ganado autores que
admiro mucho como
Sanchis Sinisterra y
Ricardo Monti. Además,
salió el libro con una
hermosa edición.
¿Qué expectativas y
qué angustias te
rondan horas antes del
estreno?
Muchas. Más que perderme
el estreno, he lamentado
no estar —la semana
anterior y un poco esta
en que tecleo las
respuestas— en ese
momento en que se juntan
los elementos que se han
ido fraguando durante
tres meses de ensayos;
pero la veré pronto y
los amigos me irán
contando los resultados.
Sé que será un
espectáculo auténtico. Y
que el público se
interesará. |