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La cuarta edición del
Concurso de Payasos
Edwin Fernández In
Memorian ha
significado un salto
cualitativo del evento.
Su carácter
internacional le ha
hecho ganar en
conocimiento y capacidad
de confrontación, pues
permite apreciar lo que
lo que se hace en
materia de circo en
otras partes del mundo y
visualizar tendencias
contemporáneas.
Pudiera asegurar que la
calidad se ha
incrementado en casi un
90 porciento, pero
también la cantidad de
concursantes
provenientes de México,
Chile, Colombia y Cuba
fundamentalmente.
El jurado también aportó
visiones desde
diferentes perspectivas.
Estuvimos compartiendo
este trabajo
Julio Revolledo,
historiador circense
mexicano; Mario Ramón
Aguirre, artista
chileno; Joan Mompart,
productor y manager
español; Boris
Maykhrovskiy, director
de circo en Rusia, y yo
como presidenta en
representación de Cuba.
La diversidad de miradas
hizo que fuera más justa
la calificación y el
veredicto final. Se
valoraron elementos como
la originalidad, el
vestuario, el
maquillaje, la
dramaturgia de las
rutinas, y si el acto
transmitía un mensaje
positivo y la
comunicación con el
público. Este último
elemento es de los más
importantes, porque
frente a los
espectadores es donde se
mide el resultado de un
acto de payasos.
Desde Cuba se apreció
una recuperación
evidente del movimiento
circense y en especial
del arte del clown. Hace
unos años tuvimos una
especie de impasse
en el desarrollo de esta
manifestación. Faltaban
resultados artísticos,
al tiempo que existían
muchos payasos de
cumpleaños, algo que es
válido, pero que no
ofrece el mismo
resultado en una pista
de circo o en el
escenario de un teatro.
Hay que entender que son
medios distintos, con
formas diferentes para
proyectarse.
El primer premio fue
para
Cantaleta y Metebulla
(Joan Fernández y
Eduardo Ceballos), muy
buenos en la pista de
circo y en el escenario
teatral. Manejan
acertadamente los dos
espacios y públicos,
además de que son
ingeniosos y logran
salvar situaciones
increíbles, algo que
debe dominar el payaso
porque en una pista de
circo deben evitar
interrupciones en el
espectáculo por cambios
de aparatos, montaje,
etc.
Tuvimos también a
Pipelone, de Colombia, y
Parrampín, de México,
quienes alcanzaron el
segundo premio. El
tercer lugar fue Maraca,
una payasa cubana que
está rescatando el arte
del excéntrico musical,
que se había olvidado en
el país.
El arte de sacrificio
Edwin Fernández siempre
decía que el teatro le
había dado la técnica,
que la radio y la
televisión la
popularidad, pero la
actitud ante la vida
provino de la gente del
circo. Se trata de un
ambiente de camaradería,
de amor por lo que se
hace, a pesar de que no
siempre sean
reconocidos. Cuando
estás en el circo,
arriba de un trapecio o
tras el maquillaje de
los payasos, permaneces
casi invisible. Por eso
creo que la gente de
circo ama lo que hace,
porque lo sufre.
Por eso creo que se
necesita más promoción
para los trabajadores
del circo. Muchos creen
que se trata de un arte
menor, pero es tan
legítimo como cualquier
otra de las
manifestaciones
escénicas.
En cuanto a la
vulgaridad que a veces
podemos ver en algunos
payasos, recuerdo lo que
pensaba Edwin: el mal
gusto es el buen gusto
de la gente de mal
gusto. Entonces depende
de la preparación de las
personas, de los
recursos que pueda ganar
el artista, de la
cultura; aunque no puede
creerse una generalidad.
La gente que es grosera,
que se dedica a trabajar
con temas vulgares, no
tiene herramientas para
más.
De ahí que sea tan
necesario llamar a la
ética, que en el caso
del payaso, por trabajar
con niños, es
fundamental. Un payaso
nunca debe fumar o beber
delante del público,
porque es ejemplo para
los pequeños. También
debe evitar la
violencia, ya bastante
la sufrimos en el mundo
para motivarla. Evitar
las bofetadas o los
martillazos, porque
aunque los instrumentos
sean de juguete o
musicales, el niño puede
repetirlo y causarse
daño.
Ser payaso no es
pintarse la cara y
ponerse una nariz roja,
es algo mucho más
complejo que tiene que
ver con cómo entendemos
el mundo. Es una
verdadera y difícil
labor artística.
Presidenta del 4to. Concurso de payasos
Edwin Fernández
In
Memorian |