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Aunque por lo general el
circo tiende a ser
herencia de familia, el
español Genís Matabosch,
de 34 años, no tiene
antecedentes que
justifiquen su pasión
desde edad muy temprana
por la espectacularidad
que bajo la carpa
alcanzan los actos de
equilibristas,
domadores, acróbatas,
payasos, magos y
trapecistas. Si bien no
ha realizado trucos de
fuerza e ingenio frente
a las gradas, su afición
infantil logró
convertirse en razón de
su vida.
Licenciado en Historia
del Arte y diplomado
internacional en
Administración y
Conservación del
Patrimonio en el
Instituto Nacional de
Patrimonio de París,
Matabosch ha dedicado su
carrera al realce de las
artes circenses en su
país y el resto del
orbe, lo que lo ha
convertido en una de las
personas más influyentes
del mundo del circo en
Europa. Preside una
empresa que funciona
como gestora cultural
especializada en temas
de circo, desde la cual
se gestionan festivales,
giras, representación de
artistas, publicaciones,
exposiciones, ventas de
derechos, de imágenes y
producción de
espectáculos. Es
colaborador y asesor
editorial de la revista
social La Factoría,
miembro del Consejo del
Circo del Instituto
Nacional de las Artes
Escénicas y de la Música
(INAEM), ha dirigido el
Festival de Pallassos de
Cornellá (2002-2008) y
el Festival
Internacional de Circo
de Albacete (2008-2010),
que en 2012 se
trasladará a Figueres.
Suya es, además, la
mayor colección de
documentos sobre artes
circenses de España y
una de las más grandes
de Europa, en la cual se
recoge la historia de
esta manifestación
escénica desde su
surgimiento hasta
nuestros días.
Durante el recién
concluido
Festival Circuba 2011
Matabosh se encargó de
presidir el jurado
oficial, integrado
además por importantes
figuras del ramo como
Peter Dubinsky, de
EE.UU.; Wang Jingyu, de
China; Vu Nghoan Hop, de
Vietnam y Nemesio Mario
Rodríguez, de Cuba.
La calidad de las obras
presentadas en concurso
manifiesta la vitalidad
del evento, según opinó
en diálogo con La
Jiribilla. El
también director de la
colección de libros de
Javier Sáinz Moreno y
del portal
www.infocirco.com
resaltó además la
calidad que va
alcanzando el circo
cubano dentro del
continente, al tiempo
que recomendó mejorar
las infraestructuras que
acompañan los procesos
formativos, para seguir
desarrollando una de las
atracciones artísticas
capaces de emocionar por
igual a infantes y
adultos.
Circuba cumplió 30 años
de creado. ¿Qué lugar
internacional ha
alcanzado este evento?
Hoy el Festival Circuba
es uno de los grandes
eventos de su tipo que
existen en el mundo, y
de la región de Centro y
Sudamérica es el gran
festival. En muy pocos
años, desde que Circuba
retomó sus ediciones, ha
revelado un dinamismo
creciente. Eso demuestra
que compañías estatales
prestigiosas como China,
Vietnam y Rusia accedan
a participar en un
acontecimiento de este
tipo.
Uno de los termómetros
de un festival de circo
no es solo la perfección
de sus actos, sino la
cantidad de
profesionales que
asisten con la intención
principal de contratar
las actuaciones que
descubran en él. Es
sorprendente ver cómo en
La Habana en estos días
se han congregado una
cantidad muy importante
de empresarios de circo,
no solo de América
Latina y EE.UU., sino
llegados de toda Europa.
Viajar hasta aquí son
muchas horas de vuelo y
eso supone que quien
hace este desplazamiento
es porque tiene la
garantía de que
encontrará mucha
calidad.
¿Cuál es la clave de que
el circo siga atrayendo
a tanto público?
En el formato que lo
conocemos hoy, el circo
es un espectáculo
relativamente joven, que
nació a finales del
siglo XVIII. Estamos
hablando de poco más de
200 años. Pero la fuerza
del circo, a pesar de
esta relativa juventud
si se compara con otras
manifestaciones del
arte, radica en que se
encuentra integrado al
gusto popular.
Seguramente es muy
difícil que alguien
nunca haya asistido a un
espectáculo de circo y,
en cambio, es más
probable que muchos no
hayan pisado jamás un
teatro.
La fuerza del circo
proviene de su
diversidad porque es un
mosaico de disciplinas
distintas. Puedes
encontrarte lo mismo un
trapecio, que un payaso
o un domador. Por otra
parte, no apela a un
nivel intelectual
elevado, sino que es un
espectáculo visual que
llega no solo a todas
las edades, sino también
a todas las clases
sociales.
Sin embargo, en España y
seguramente en Cuba
todavía más, el circo
aún no se ha ganado el
espacio que le
corresponde dentro de
las artes escénicas.
Están mucho más
prestigiados la danza,
el teatro, la ópera,
mientras el circo sigue
siendo la hermana pobre.
Ahí corresponde un papel
a las administraciones,
para que estas apoyen al
circo, incluso más que a
las otras artes
escénicas. Deben
fortalecerlo porque es
tal vez de todas, la que
tiene la salud más
frágil.
Se aprecian en los
últimos tiempos
tendencias que buscan
integrar al arte
circense recursos del
teatro y la danza
contemporánea.
El circo es un arte muy
rico y capaz de absorber
otras manifestaciones y
recursos. Lo que
considero una falsedad
es pensar que el circo
del futuro va hacia una
única vía determinada
por una mayor presencia
de la dramaturgia o de
aspectos teatrales. Si,
por ejemplo, pensamos en
el ballet, sería
ridículo creer que por
el hecho de que exista
una danza contemporánea
el estilo clásico va a
desaparecer, porque no
es así en ninguna parte
del mundo. Por el
contrario, existen
bailarines que alternan
compañías de ambas
vertientes. Lo mismo
sucede con el circo. El
estilo clásico no morirá
jamás. Puede tomar
estéticamente otras
formas más parecidas a
lo teatral, al music
hall, la revista u
otras tendencias, pero
mantendrá su sentido
espectacular.
Según lo que ha podido
apreciar en este
Circuba, ¿qué nivel va
alcanzando el circo
cubano?
En los últimos años el
circo cubano ha
recorrido un camino
interesante. En
compañías de Europa, por
ejemplo, están
apareciendo cada vez más
artistas de calidad
procedentes de Cuba.
Pero si este desarrollo
hoy parara su progreso,
el trabajo alcanzado
hasta aquí se perdería.
Por eso hay que entender
la necesidad de apoyo
por parte de las
administraciones. Pienso
que deberían tener una
atención especial los
espacios de formación en
arte circense. Estas
escuelas deben tener las
condiciones básicas para
que los futuros artistas
puedan desarrollar con
la máxima comodidad el
proceso formativo.
Para seguir construyendo
grandes atracciones
existe en Cuba un
profesorado de mucho
talento y jóvenes que
desean alcanzar un
futuro profesional a
través de las artes
circenses. Entonces, tal
vez la asignatura en que
se debería poner más
esfuerzo es en la
creación de
infraestructuras para la
formación.
Usted entregó entre los
premios colaterales dos
invitaciones a un
festival que tendrá
lugar próximamente en
España, una de ellas
para un número de la
Compañía Havana, de
Cuba. ¿En qué consiste
este festival?
En 2008 creamos el
Festival Internacional
de Circo Ciudad de
Albacete, con la
peculiaridad respecto a
todos los festivales
europeos de que solo
invita a artistas
totalmente inéditos en
el continente. Si un
creador ha trabajado
solo una vez en Europa,
por muy bueno que sea el
número, lo desestimamos.
Eso nos obliga a un
trabajo arduo, viajando
por todo el mundo para
seleccionar aquellas
grandes atracciones que
nunca se han visto
previamente para que el
festival sea su vitrina,
su carta de presentación
en Europa. Todo esto
genera gran expectativa
porque se convierte no
solo en espectáculo,
sino en un mercado donde
asisten la mayoría de
los directores de circo,
managent y varietés de
toda Europa e incluso
más allá.
En 2012 el Festival
Internacional de
Albacete cambiará de
ciudad y trasladará su
sede para instalarse en
el castillo de Figueras,
una ciudad culturalmente
muy conocida por
encontrarse en ella el
museo natal de Salvador
Dalí. Continuaremos allí
nuestra labor con el
mismo equipo, la misma
calidad y las mismas
infraestructuras. En
cuanto a la
representación cubana,
desde la segunda edición
de 2009 cada año
invitamos una delegación
de aquí para presentar
sus números, que han
logrado una gran
acogida.
Según su experiencia
como editor de libros
sobre circo, ¿cree que
esta manifestación sea
suficientemente atendida
por los estudios
teóricos?
Se hace algo, pero no
basta. El circo necesita
reivindicarse como un
elemento cultural y, en
ese sentido, debe
recuperar su historia,
escribirla. Por ejemplo,
es sorprendente que un
país con un pasado
circense tan increíble
como Cuba, cuyo circo se
remonta a finales del
siglo XVIII, pocos años
después de que fuera
inventado en Europa, hoy
no cuente con una
publicación en la cual
se proyecte y recoja su
devenir.
Si quiere recuperar
público, el circo debe
mostrar grandes
espectáculos. Para eso
ayudará el desarrollo de
actividades que lo
acerquen a la cultura
tales como recopilar su
historia, el apoyo a
investigadores y la
existencia de
publicaciones que
piensen y reflexionen
sobre el arte circense.
Por otra parte, en la
medida en que las
funciones puedan verse,
no solo en la capital,
sino también en toda la
Isla, el circo irá
recuperando su estatus
artístico y su público. |