La Habana. Año X.
20 al 26 de AGOSTO de 2011

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Ecos de la escuela rusa
En busca de la sorpresa
M. M. López • La Habana
Fotos: Nancy Reyes

Volver a encontrar sobre la pista de circo a talentosos artistas rusos es una de las buenas noticias que ha traído el Circuba en sus últimas ediciones. Un país con una tradición circense que data del siglo XI, y que ha desarrollado una línea propia reconocida como la escuela rusa —al nivel de países como Canadá, Francia y Alemania— había sentado un precedente de lujo desde sus primeras intervenciones en la arena cubana en los años fundacionales del Festival.

Durante el Circuba 2011, el público que alcanzó un espacio en las gradas de la Carpa Azul —una de las sedes del Festival— pudo apreciar la actuación de la familia Markin en dos números que hicieron gala del rigor profesional del circo en Rusia. Calificadas como actuaciones de altísima complejidad, los artistas realizan en escena trucos como el doppio bilancha, la pértiga en la rola-rola y el columpio en tres —donde un artista en rola sostiene en la frente una pértiga sobre la que se balancean otros dos. Actos de este tipo, a los que los propios intérpretes reconocen como “muy difíciles” no abundan en los circos actuales, por lo agresivos que resultan el peso para la columna del artista que sostiene la pértiga y la elevada altura en la cual los otros dos actores realizan los trucos.

Para lograr concentración y calidad en el acto, Roman Markin y su troupe ensayan infatigablemente antes de las funciones. Aun con varios años de experiencia sobre la rola-rola y 20 en total dedicados al circo, el artista ruso reconoce que actuar bajo las carpas requiere de consagración casi absoluta y mucho esfuerzo, sobre todo en un país donde el entorno circense es muy competitivo. Solo su compañía, Rosgoscirk (Compañía Estatal de Circo Ruso), emplea a más de ocho millares de personas en 41 circos permanentes y 11 itinerantes.

Cuando se le pregunta a Markin cuáles, a su juicio, deben ser las características fundamentales de las presentaciones para que puedan trascender en un entorno rico en expresiones circenses como el suyo, el artista explica: “un programa de circo necesita la participación de muchos acróbatas, trapecistas volantes, combinaciones con báscula y pértiga y otros números complejos, para que el público pueda ver la maestría y el coraje de los artistas, para que logre sorprenderse. Es importante también fomentar la participación del público en el acto de circo y recuperar la presencia de los animales”.

Exceptuando solamente al Gran Circo de Moscú, el Circo de Nikulin, el de San Petersburgo y el Estatal de Kazán, el Rosgoscirk es la instancia estatal a la cual se deben las compañías circenses de la Federación. Rebautizado a partir de la desintegración de la URSS con su nombre actual, el antiguo Soyuzgoscirk (desde 1957) regulaba la actividad circense en territorio soviético, como continuidad del espíritu inicial de la Revolución de Octubre, que ordenó la nacionalización y control de todos los circos.

Con una notable trayectoria a la que se suman giras por los cinco continentes y contratos con los circos más famosos del mundo, el Rosgoscirk ha sido reconocido en renombrados festivales de países como Francia, Italia y Bélgica. Inserto en una corriente que no se desmarca del resto en su país, el Circo Estatal defiende una mirada contemporánea al arte circense. En conversación con La Jiribilla, Markin valora las tendencias actuales del circo en Rusia, una realidad de la cual el público cubano ha conocido solo flashazos luego del derrumbe del campo socialista:

Uno de los problemas que enfrenta el circo en nuestra región es que la juventud no quiere incorporarse a él, porque es un arte fatigoso, que demanda un trabajo fuerte desde la mañana hasta la noche.

“Sin embargo, el circo ruso se desarrolla por un camino en el cual los directores artísticos tratan de mostrar no solamente el truco, sino también relatar un cuento al público en cada número. Antes, hemos hecho muchos espectáculos de divertimentos: un número tras otro demostrando dificultad técnica. Ahora incluimos la historia para enriquecer el trabajo”.

En correspondencia con esta última característica señalada por Markin, la troupe rusa que participó en Cuba en 2011 armó un número como tributo al cineasta italiano Federico Fellini, protagonizado por los personajes Augusto y Carablanca, donde se conjugan destreza técnica y recursos de escena.

“La música, la exquisitez escenográfica y de vestuario son muy importantes ahora en el mundo del circo —advierte Roman Markin. Nuestro número para el Circuba mantiene de principio a fin una historia que los artistas cuentan al público a través del truco y su capacidad histriónica. En ese sentido el número logra que los detalles sean muy precisos para recrear un homenaje a Fellini. El vestuario y el maquillaje de los payasos y la bailarina forman parte de la historia y se han seleccionado cuidadosamente en función del desarrollo del tema”.

Al tiempo que para el público la presencia de Rusia en las carpas nacionales, luego de la reanimación del Festival, permite el contacto con un tipo de circo diferente al que se desarrolla en la Isla, para los artistas rusos, la participación en el Circuba deja también una impronta de gran valor. Según Markin, “en Cuba se puede encontrar a una audiencia y profesionales entrenados que están al tanto de todos los detalles y ofrecen siempre su disposición para intercambiar opiniones. Nos gusta mucho estar entre gente tan simpática como la que reúne el Festival y recibir la sinceridad de sus valoraciones”.

Si después de la visita del malabarista Denis Chindyaskin y del pulsador Makxim Minasov en ediciones recientes del Circuba, hemos recibido esta vez a la troupe de Markin, puede esperarse quizá que las estrellas rusas vuelvan a irradiar la pista cubana, como anhelan muchos nostálgicos seguidores del circo.

 
 
 
 


galerÍa de imágenes

CIRCUBA 2011

 

LA JIRIBILLA Nro. 486
El circo, siete letras que apasionan
(9no. Festival Circuba)

 

LA JIRIBILLA Nro. 327
Pasen, señores pasen
(Presentación del Circo Nacional de Cuba)
   
Lineamientos del VI Congreso del PCC
(.pdf, 736 Kb)
Información sobre el resultado del Debate
(.pdf, 394 Kb)
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.