La Habana. Año X.
20 al 26 de AGOSTO de 2011

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Desde Argentina
Experimento intrépido-poético
M. M. López • La Habana

Hay tres formas de actuar: interpretar, representar y ser. La interpretación es la que realiza el actor: aprende a interpretar vidas ajenas escritas por otros. La representación es una especie de actuación menor: la hacen los chicos y los payasos. Un tipo que hace malabares con tres pelotitas no está actuando. El tipo es un malabarista. Si además genera un montón de escenas, usa el teatro para mostrar su ser. Al circo le sirve el teatro para reafirmar lo que quiere contar.

Cachovachi, Argentina (en entrevista para Página 12)
 

Mientras que en muchos países de Latinoamérica cientos de carpas se mantienen en pie, en Argentina los circos tradicionales van camino a desaparecer. El principal motivo: las enormes compañías nómadas que plantaban tiendas de pueblo en pueblo no pueden sustentarse sin el apoyo del estado. La situación, agravada durante la crisis económica de los primeros 2000 ha dado paso a la consolidación de un arte que se apropia de la movilidad del teatro y la danza callejeros, una flexibilización de formatos que deja, para algunos, difusas las fronteras entre el circo y el resto de las artes.

Ausencia de animales, incorporación de video y Djs, locaciones innovadoras, esculturas ambientales, son algunos de los elementos que distinguen al escenario circense argentino, quizá uno de los más avanzados de América Latina en cuanto a la apropiación del estilo contemporáneo desarrollado con fuerza en Europa y Norteamérica.

Sin embargo, no debe hablarse de una “extranjerización” del circo en un país que por más de una década (entre los años 70 y 80) tuvo que desarrollarse hacia lo interno, sin mostrarse e intercambiar prácticamente en la escena internacional. Lo cierto es que la concepción del espectáculo circense tiene hoy en Argentina mucho de complejidad dramatúrgica y rigor estético, pero escaso respaldo económico, detalle que ha obligado a desarrollar elementos propios, completamente distintivos.

En tanto el debate fundamental sobre el circo se enrumba desde el cambio de formatos y de las tensiones generadas por el binomio hazaña-poesía, muchos grupos, compañías y artistas en ese país defienden también el arte circense como herramienta para generar la participación y desarrollo social, y como forma alternativa de reivindicar los derechos de los sectores más vulnerables.

Con este espíritu trabajan Federico Placco y María Eugenia Porcel, quienes concursaron en el Festival Circuba 2011 en representación de la compañía argentina Barrilete. En el evento, el dúo no se destacó con premios ni arrebató demasiados aplausos al público. “Extrañas”, más bien, resultaron sus acrobacias bajo la carpa cubana: audaces, pero carentes de brillos; expresivos, pero más melancólicos que alegres.

María Eugenia, experta bailarina y artista circense, conversó con La Jiribilla sobre las particularidades del Adagio acrobático que interpreta junto a Federico, y las diferencias de la puesta en Cuba con respecto a lo recogido en países como Francia y España y en la propia Argentina, donde suelen presentarse.  

¿Por qué seleccionan esta modalidad dentro de las variedades del circo?

Trabajamos con técnicas contemporáneas y con técnicas circenses de dúo acrobático. Nos parece que estas técnicas hablan del momento actual que vivimos, donde se incorporan otros lenguajes que cobran tanto protagonismo como la técnica circense misma y pura, que sería la acrobacia de dúo. Consideramos que la danza tiene que cobrar protagonismo dentro del circo, y que el teatro también debe fusionarse para que el resultado sea más rico. En eso consiste nuestra búsqueda.

En el circo contemporáneo prima la capacidad que tengan los directores artísticos para concebir un espectáculo que incluya orgánicamente la escenografía, el diseño, con los elementos de la música, la propia técnica y el desempeño escénico de los artistas. ¿Cómo encaminan la dirección de arte en ese sentido, en lugares donde el público no acepta completamente los códigos más contemporáneos del circo?

En Cuba, por ejemplo, ese es uno de los retos. Aquí sentimos que hay una gran tendencia del circo tradicional y lo nuestro es un poco extraño en este ambiente; pero que nos hayan invitado habla de una apertura mental en el Circuba, en el sentido de otras técnicas, otras modalidades. Para nosotros forma parte de la investigación y la experimentación como dúo, en este caso para generar algo singular, no solamente con una técnica que puede hacer mucha gente, sino algo con códigos y personalidad propios. 

¿Cómo se inserta este número dentro de la escena actual del circo en Argentina?

En Argentina se inserta bien porque hay toda una tendencia al nuevo circo, del circo contemporáneo, donde lo que hacemos entra fácilmente, a partir de códigos que sí se conocen. En Europa también hemos tenido buena repercusión porque se trabaja también con este tipo de tendencias. En América es un poco más difícil porque, si bien hay un nivel excelentísimo, todavía está muy fuertemente instaurado el circo tradicional. Pero hay una evolución que se está dando y nosotros queremos enrumbar nuestro trabajo en ese sentido.  

Específicamente en Circuba, al intercambiar con otras tendencias, ¿cómo ha sido la experiencia?

La verdad es que es muy enriquecedor. Es maravilloso ver un nivel tan alto como el que existe en Cuba, con un circo tradicional que le permite a uno remontarse a tiempos antiguos. Los artistas son muy buenos.

Hemos encontrado reticencias por algunas partes, hay gente que nos propone ideas para “lucir más”, mientras que nosotros queremos proponer otras cosas. Recibimos las sugerencias como parte del intercambio, las debatimos, pensamos lo que se puede tomar de ello y también recomendamos lo nuevo que desde aquí se puede probar.

¿Qué opinión les merece el trabajo en la carpa, en relación con el trabajo en los teatros que va permeando el estilo del circo en la actualidad?

El encanto de la carpa es algo que no se pierde con el paso del tiempo. Me parece mágica una carpa tan linda como esta en la que hemos actuado durante el Circuba, con los artistas, los músicos y toda la gente, que la convierte en un lugar de cordialidad y mucha alegría. Estamos contentos porque nos hemos dado cuenta de que el teatro es más chic y nuevo, pero la carpa forma parte del espíritu del circo, es lo que más nos gusta.

 
 
 
 


galerÍa de imágenes

CIRCUBA 2011

 

LA JIRIBILLA Nro. 486
El circo, siete letras que apasionan
(9no. Festival Circuba)

 

LA JIRIBILLA Nro. 327
Pasen, señores pasen
(Presentación del Circo Nacional de Cuba)
   
Lineamientos del VI Congreso del PCC
(.pdf, 736 Kb)
Información sobre el resultado del Debate
(.pdf, 394 Kb)
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.