A
desalambrar
Yo pregunto a los
presentes
si no se han puesto
a pensar
que esta tierra es
de nosotros
y no del que tenga
más.
Yo pregunto si en la
tierra
nunca habrá pensado
usted
que si las manos son
nuestras
es nuestro lo que
nos den.
¡A desalambrar, a
desalambrar!
que la tierra es
nuestra,
tuya y de aquel,
de Pedro, María, de
Juan y José.
Si molesto con mi
canto
a alguien que ande
por ahí
le aseguro que es un
gringo
o un dueño del
Uruguay.
[Si molesto con mi
canto
a alguien que no
quiera oír
le aseguro que es un
gringo
o un dueño de este
país.]
Anaclara
Con un grafo
ella escribe en las
paredes “resistir”,
bufanda rojinegra
por la espalda,
minifalda,
Anaclara.
Borra infancia
aprendiendo en
bellas artes a
crecer,
con pechos de
rosales sin espinas,
agua marina,
Anaclara.
Es de agua
cuando el hijo se
enamora de la sed
y si el niño le
regala una amapola
llora sola,
Anaclara.
Nunca encuentra
porque busca siempre
el modo de no
hallar,
aunque sabe que lo
nuevo se conquista,
anarquista,
Anaclara.
Si la hieren
de tan tierna tiene
miedo de morir
y entonces pone
espinas en las
rosas,
temerosa,
Anaclara.
De mañana
va tejiendo los
telares de la duda,
aún desnuda
preguntándole al
espejo
un consejo,
Anaclara.
Hospitales
que conocen la
dulzura de sus
manos,
los dolores con
mirarla ya se
olvidan,
fisiatría,
Anaclara.
Si el camino
Anaoscura siempre
claro quieres ver,
nunca dejes,
Anaclara, tu locura
compañera,
tu locura de palomas
casi halcones,
tus pasiones,
Anaclara.
A una paloma
(Idea Vilariño -
Daniel Viglietti)
Palomita blanca,
vidalitá,
de ojito rosado,
antes te cantaba,
vidalitá,
como enamorado.
Palomita linda,
vidalitá,
palomita triste,
qué poco te queda,
vidalitá,
de lo que antes
fuiste.
Palomita flaca,
vidalitá,
de piquito
hambriento,
todas las plumitas,
vidalitá,
te las llevó el
viento.
Es un viento malo,
vidalitá,
es un viento frío,
te dejó sin plumas,
vidalitá,
y el buche vacío.
Palomita zonza,
vidalitá,
de piquito bobo,
cuidá de tu nido,
vidalitá,
que anda suelto el
lobo.
Pobre palomita,
vidalitá,
de vuelo perdido,
si no le hacés
frente,
vidalitá,
te deshace el nido.
Palomita linda,
vidalitá,
palomita fea,
aprontá el piquito,
vidalitá,
para la pelea.
Palomita enferma,
vidalitá,
de alita quebrada,
si no sacás fuerzas,
vidalitá,
te quedás sin nada.
Palomita negra,
vidalitá,
de piquito rojo,
crecé, palomita,
vidalitá,
sácale los ojos.
Crecé tus alitas,
vidalitá,
crecé el corazón,
crecé, palomita,
vidalitá,
y volvete halcón.
Daniel Viglietti
Indart.
Cantante, compositor
y guitarrista,
considerado uno de
los mayores
exponentes del canto
popular de Uruguay y
sus canciones son
reconocidas en
América Latina.
Estudia guitarra con
los maestros Atilio
Rapat y Abel
Carlevaro,
adquiriendo así una
sólida formación
como concertista
para luego
dedicarse, en los
años 1960,
principalmente a la
música popular.
Durante esta década
desarrolla una
intensa actividad
como
autor-compositor,
cantor, docente y
locutor en radio,
que se inscribe en
una creciente
movilización popular
en Uruguay. Su obra
adquiere un carácter
radical de fuerte
contenido social y
de izquierda, con
letras asociadas a
las luchas populares
en Uruguay y en
Latinoamérica. En el
marco de represión
de los movimientos
de izquierda que
precedió al golpe de
estado
cívico-militar de
1973, Viglietti es
preso en 1972. La
campaña por su
liberación desde el
exterior fue
encabezada por
nombres como Jean
Paul Sartre,
François Mitterrand,
Julio Cortázar y
Oscar Niemeyer. En
1973 comienza su
exilio en Argentina,
que después
continuará en
Francia, país donde
vivió por 11 años.
Durante el exilio
retrae su capacidad
de composición,
todas las canciones
de entonces sólo se
publican a su
regreso, en un disco
grabado en vivo, "no
por casualidad"
titulado "Trabajo de
hormiga". No
obstante, continúa
un intenso trabajo
periodístico y
radiofónico, y sobre
todo recorre el
mundo en giras
musicales
solidarias, llevando
su canto y
denunciando la
dictadura en el
Uruguay y varios
países de
Latinoamérica. Su
exilio termina con
su regreso a
Montevideo el 1 de
septiembre de 1984,
donde es recibido
por miles de
personas en un
recital que recuerda
como "el más
emocionante en 40
años de carrera".
Desde entonces edita
y reedita numerosos
trabajos entre los
que se destaca, en
particular, el
titulado A dos
voces con Mario
Benedetti en 1985,
reflejo discográfico
de numerosos
recitales realizados
junto al gran poeta
uruguayo durante el
exilio compartido
por ambos. Entre sus
composiciones más
conocidas están "A
desalambrar",
"Canción para mi
América", "Milonga
de andar lejos" y "Gurisito".
Su obra tiene
proyección mundial,
siendo interpretada
por cantantes de
varias
nacionalidades, como
Víctor Jara, Amparo
Ochoa, Isabel Parra,
Joan Manuel Serrat,
Mercedes Sosa,
Chavela Vargas y
Soledad Bravo entre
muchos otros.