La Habana. Año X.
30 de JULIO al 5
de AGOSTO de 2011

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Entrevista con Alejandro Pérez, director de fotografía
Atento a todo lo filmable  
Mabel Machado • La Habana
Fotos: Carlos Otero

Acompañando a la joven generación de realizadores que se ha iniciado sin perder tiempo en el audiovisual cubano gracias a las tecnologías digitales, los nombres de Alejandro Pérez y Luis Najmías aparecen recurrentemente detrás de las cámaras. A su cargo, el trabajo de fotografía en los primeros largos o clips de Esteban Insausti, Ian Padrón y Pavel Giroud, ha ganado los elogios de la crítica por distinguirse sustancialmente de las producciones precedentes en la pantalla local.

En el caso de Pérez, la mutabilidad y la presteza con que enfrenta cada uno de los encargos y realizaciones propias, son dos de las características que lo sitúan a la vanguardia en el campo de la fotografía actual para cine y televisión. Por ello, cuando telefónicamente le anunciamos nuestra intención de que compartiera con los lectores de La Jiribilla algunas anécdotas sobre el filme Habanastation, pidió un tiempo para “ubicarse” en un proyecto que, aunque se estrenó esta semana en los cines de la capital, fue filmado hace ya dos años.

De la fecha a acá, el fotógrafo no se ha detenido ni un instante. Lo corrobora, fundamentalmente, su cosecha en las últimas ediciones de los Premios Lucas en los roles de director y director de fotografía; aunque también ha dictado conferencias y ha estado inmerso en la filmación de otras obras para cine. Esta semana, mientras usted espera pacientemente en la fila del Yara o del Payret para ver Habanastation, Alejandro Pérez termina el primer videoclip de la cantante Mailú y enfrenta el proceso de prefilmación de una nueva película.

Sin embargo, conversar sobre la ópera prima de Ian Padrón le provoca a Pérez, en primer lugar, el grato recuerdo de haber trabajado en un proyecto que, como el filme Viva Cuba, de Juan Carlos Cremata, lo introdujo a fondo en el universo infantil, con el que todavía, dice, tiene enormes afinidades.

Los actores niños

“Fue uno de los factores que me hizo sentirme cómodo en este trabajo. Yo, que me considero niño también, entablé una relación muy bonita con ellos, intentaba que el proceso de trabajo se pareciera más a un juego, que nos vieran como otros muchachos sensibles con la historia que ahora ellos estaban viviendo. Ellos lo sintieron unidos al equipo de filmación, tuvieron mucha química con nosotros, logramos una complicidad y una cercanía que ayudó mucho a la espontaneidad y a sortear los miedos.

“Todo trabajo con los niños es un riesgo, aunque la experiencia que he tenido en ese sentido ha sido siempre maravillosa. No se me hacía difícil, todo lo contrario porque al sentirme yo como un niño también, podía estar en un juego de bolas o bañarme con ellos bajo la lluvia. Al ver el guion supe que podía conocer a fondo el mundo de los personajes y convertirme en un amigo de los actores.

“Como fotógrafo, esta relación me permitió estar más tranquilo, pues, como los actores se sintieron en confianza, las cámaras pudieron aprovecharlos mucho más y descubrieron detalles que apoyaron en gran medida la historia.”

Rodar en Zamora

Zamora es uno de los llamados barrios marginales de La Habana, un asentamiento poblacional que se ha ido construyendo poco a poco, sin mucha atención a las regulaciones urbanas o sanitarias, un producto de la urgencia, una sucesión de techos y calles improvisadas. Padrón decidió que la película debía mostrar, sin disimulos, un escenario ausente de las postales y los carteles turísticos de Cuba. Si bien no han sido tampoco de los más presentes en el cine cubano, entornos como este se ha asomado mucho más en las producciones fílmicas estrenadas en la última década. No obstante, Habanastation logra salir de la estrechez de las casas a la plenitud del barrio, lo cual —según Alejandro Pérez— constituyó a la vez uno de los principales retos para el trabajo de fotografía.

“Durante el proceso de prefilmación de la película tuvimos que recorrer muchos barrios en los alrededores de La Habana. Finalmente Habanastation se filmó entre Nuevo Vedado y Zamora, un barrio humilde, del obrero común, donde se rodó la mayor parte de la película, aunque a veces recurrimos a otras locaciones, sobre todo para los interiores.

“En Zamora, además de que tuvimos una muy buena acogida por la gente, y de que el barrio fue cooperativo con nosotros, encontramos el lugar que reunía los requisitos visuales necesarios para dar el contraste con el otro barrio, de mayor estatus social. Al conocer ese entorno, nos planteamos todas las secuencias de la película que tendrían ese escenario como protagonista.

“Para la puesta en escena y la recreación del ambiente del filme, me hice muchas preguntas desde la fotografía, y las compartí con Ian porque habíamos concebido una óptica especial, intentando buscar una imagen más cinematográfica. Pero justo un día antes de empezar el rodaje, nos percatamos de que no era conveniente utilizar estos recursos porque limitarían a los actores, que como niños, debían moverse con más libertad en la escena. No valía la pena buscar una mejor visualidad si había que sacrificar la magia del trabajo con los niños, sus ocurrencias, sus reacciones inesperadas.”

Los exteriores

“Cuando se filma una película no siempre el clima está a su favor. En Zamora una vez se nos nubló el día, empezó a llover, y tuvimos que buscar soluciones rápidas a ese contratiempo.

“Había que filmar rápido para aprovechar la luz. Habanastation tiene un gran porcentaje de exteriores. Rodamos en una época donde los exteriores están muy comprometidos por las variaciones en el clima. Era necesario aprovechar al máximo cada momento para concebir las secuencias completas.”

La luz de Habanastation

“Ha buscado estar en sintonía con cada situación que plantea la película; una luz sin pretensiones de lucir por encima de los otros elementos que conforman el todo del filme, que no pretende presumir, sino integrarse a la historia.”

Habanastation en el entorno audiovisual cubano

La experiencia de Pérez en el audiovisual cubano y su trabajo con los jóvenes en particular proponen un punto de vista plausible sobre los principales aciertos del filme y su relación con el quehacer cinematográfico cubano más reciente:

“El planteamiento de una problemática social evidente en esta película la ha hecho muy popular en el poco tiempo que lleva exhibiéndose. La película se hace interesante porque logra mostrar a un niño que desea abrirse al mundo, encontrarse con sus amigos, estar en contacto con la naturaleza; un niño que no quiere permanecer encerrado en una jaula donde todo es perfecto. Me parece que la gente aprecia de la película la capacidad de ese niño para relacionarse con los otros, para adaptarse a un ambiente diferente al de su hogar, su capacidad de maravillarse con las cosas simples, propias de la infancia. El espectador agradece además cómo se expone la solidaridad entre los amigos y la manera en que Ian lo expone en el cierre del filme.

“No quiere decir que otros realizadores no lo logran al llevar al cine otros temas. Larga distancia, de Esteban Insausti —por hablar de otro filme en el que trabajé— expone brillantemente el tema de la soledad, a través de una estructura diferente y de recursos de forma distintos. He tenido el placer de trabajar con varios directores, pero a la vez, como fotógrafo, se me ha impuesto el reto de adaptarme a cada historia, profundizar en ella y luego irme hacia otro proyecto donde es distinto el mundo, la luz, la dinámica.”

Binomio Pérez-Padrón

“Somos amigos hace muchos años, hemos compartido en varios videoclips en los roles de director y fotógrafo. Teníamos esa parte ganada, conocíamos nuestros puntos de vista y nos conocíamos también estéticamente. Nunca habíamos trabajado en la ficción, y cuando Ian me mostró el guion me pareció que la historia podía funcionar muy bien en todos los niveles.”

La ficción: ¿diferente del clip?

El director y el director de fotografía de Habanastation, realizadores entrenados en el videoclip y el audiovisual promocional, no pueden separar ese trabajo de su intervención en el largometraje de ficción. A juicio de Pérez, esa “escuela” ha filtrado, incluso, algunos de los conceptos más convencionales sobre la creación para cine.

“El videoclip me ha enseñado a jugar con cierta libertad en el momento de filmar, y a estar atento como una esponja a todo lo que pueda pasar durante el rodaje. El clip me ha cambiado la idea del guion, que funciona como guía, pero no puede ser un límite para que el realizador esté abierto a todo lo filmable, aprovechable.

“En la ficción, también el guion puede interpretarse de esta manera. Existe la guía, el guion técnico, que a veces es más rígido porque está obligado a contar una historia de principio a fin; pero también el fotógrafo y el realizador deben estar atentos a lo que suceda en el tiempo previsto para la filmación.

“La mayor diferencia está en el tiempo de filmación —mucho más breve para el clip— y, por consiguiente, en la continuidad del trabajo en el caso de la ficción. En los largometrajes, una escena que se filma hoy puede tener su continuidad 15 días después, y el fotógrafo no debe olvidar esos detalles bajo ningún pretexto.

“De modo general, tanto el clip como la ficción son procesos creativos que requieren que funcione todo el tiempo la inventiva, la capacidad de respuesta inmediata ante lo no planificado.”

Pérez: el desafío de ser prolífico

Piense usted solamente en los últimos videoclips musicales que la televisión cubana ha presentado al aire recientemente. Intente contar los que están firmados por Alejandro Pérez. Habrá algunos que se le escaparán, pues ya van más de 300, entre los que se cuentan también los filmados por él para otros directores. Algunos, sencillamente, no podrán ser asociados entre sí como obras del mismo lente. Sucede de manera similar en la ficción. Alejandro Pérez tiene la habilidad de lograr en cada trabajo un sello particular.  

“Considero que cada historia a la que uno se enfrenta puede ser el polo opuesto de la otra, incluso, desde el punto de vista fotográfico. Habanastation y Larga distancia lo son, cualquiera se puede preguntar si detrás de ellas está el mismo fotógrafo. Los trabajos se apartan desde el momento en que plantean temas diferentes y, luego, solo luego, vienen la luz, los movimientos, los encuadres, la óptica, los valores de planos.

“Al estar en tantos proyectos, esa diferenciación se convierte en una lucha conmigo mismo por lograr traducir el guion en imágenes y por hacer que esas imágenes no se separen nunca de la historia.”

 
 
 
 


galerÍa de fotogramas

Película cubana Habanastation 


galerÍa de IMÁGENEs

Del set de rodaje
a Michigan

 

LA JIRIBILLA Nro. 220
Una película de
Juan Carlos Cremata

 

 

LA JIRIBILLA Nro. 438
Mensajes de amor
desde la Isla

 
   
Lineamientos del VI Congreso del PCC
(.pdf, 736 Kb)
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.