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El 8 de junio se inició
la edición número 21 de
Cine Ceará, un certamen
que lleva como marca
distintiva su perfil
iberoamericano. El film
del joven realizador
Petrus Cariry,
Madre e Hija,
un trabajo contemplativo
con marcadas influencias
de Andrei Tarkovski y
Bela Tarr, se ha
convertido en la gran
ganadora con los trofeos
Mucuripe al mejor
largometraje, guion,
sonido, mejor producción
de temática nordestina y
premio de la crítica. El
filme cuenta el
encuentro, después de
una larga separación,
entre una madre y una
hija, en el sertón,
entre ruinas y
recuerdos.
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Los premios Mucuripe a
la mejor dirección y
fotografía fueron para
O Coro, de
Werner Schumann. La
mejor edición y banda
sonora original para
Bicicleta, Cuchara,
Manzana, de
Carlos Bosch y la mejor
dirección de arte para
Pájaros de papel.
Los premios a las
mejores actuaciones
fueron para Claudia
Lapacó, por
Lengua Materna
y Héctor Medina, el
joven y atormentado
protagonista de la
película cubana
Boleto al Paraíso.
Por cierto, es
importante apuntar que
en el venidero Festival
Latino de Cine de Los
Ángeles contarán con la
presencia de
Boleto al paraíso,
de Gerardo Chijona, y
Suite Habana,
de Fernando Pérez. En la
muestra-certamen, que
comenzará el próximo 17
de julio, también se
proyectarán la cinta
cubano-venezolana
Habana Eva,
con guion y dirección de
Fina Torres, y el
documental
Operation Peter Pan:
Flying back to Cuba,
de la estadounidense
Estela Bravo. Más de 200
películas de 30 países
se proyectarán hasta el
25 de julio en el Teatro
Egipcio de Hollywood, la
mayoría de España,
Argentina, Perú, México,
Chile y Brasil.
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Cine Ceará ha sido un
puente entre el gigante
del sur y el resto de
América Latina que se
extiende a España y
Portugal. El festival
comenzó a construirse
con la llegada de su
actual director
ejecutivo, Wolney
Oliveira, realizador,
guionista y productor
egresado de la Escuela
Internacional de Cine y
Televisión de San
Antonio de los Baños
(EICTV). Pero no solo
por la integración de la
región aboga el
festival, sino también
por convertirse en un
espacio de formación e
impulso para el cine de
Ceará, que actualmente
ha alcanzado una marca
de 11 largometrajes
anuales, y se equipara
con la producción de
otros estados o incluso
de algunos países.
Volviendo al Festival
Cine Ceará, este nació
como una muestra local
de videos en 1991. Desde
1993 lo dirige Wolney
Oliveira y el evento
empiezó a crecer a
través de una asociación
con la Secretaría de
Cultura de Ceará. En
1995 pasa a ser un
festival de cine y video
y se destaca como uno de
los principales de
Brasil. En 2006, se
cambia el concepto del
Cine Ceará y se
transforma en festival
iberoamericano, lo cual
diferencia el evento
entre los más de 200
festivales de cine con
que cuenta Brasil.
Oliveira, el director
del Festival, fue alumno
de la primera generación
de la EICTV. Al
respecto, el también
realizador ha declarado
que esa etapa fue
fundamental en su vida:
“No solamente en cuanto
a la formación técnica,
artística y estética,
sino también en mi
formación como ser
humano. Imagínense lo
que fue vivir en el
mundo donde Fidel Castro
y la Revolución Cubana
eran iconos de las
revoluciones en el
mundo. Conocer la
realidad cubana y además
estudiar cine en la
mejor escuela del mundo.
Fue una experiencia
inolvidable y única”.
La mejor película de
Wolney Oliveira, según
su propia opinión, se
titula Os últimos
cangaçeiros, un
largometraje documental
con dirección,
producción y guión de
Wolney, quien empleó
cinco años en su
realización, y acaba de
ser estrenada en Cine
Ceará. El filme cuenta
con la presencia de la
última pareja viva de
cangaçeiros: Duvinha y
Moreno, quienes huyeron
del cangaço a pie en el
año 1940. Salieron del
interior del estado de
Pernambuco hasta llegar
a otra ciudad en el
estado de Minas Gerais,
un trayecto que demoró
tres meses. Pasaron más
de 60 años escondidos y
reaparecieron hace poco.
Una particularidad de la
película son las
imágenes inéditas
filmadas por Benjamin
Abrão en 1936 sobre el
cangaçeiro más famoso,
Lampião.
El documental de Wolney
forma parte de la actual
animación del cine
brasileño en general y
nordestino en
particular. El cine
brasileño hoy produce
cerca de 80
largometrajes. Solo en
este año en Ceará se
produjeron 11 largos,
equivalente al diez por
ciento de la producción
nacional. El cine de
Ceará hoy ocupa un
espacio en el cine
nacional e
internacional, por
ejemplo, este año pueden
mencionarse el
documental de Oliveira,
y además Mãe e Filha
(Madre e Hija), del
cineasta Petrus Cariry;
y Homens com Cheiro
de Flor (Hombres con
perfume de Flor), del
cineasta Joe Pimentel.
En el auge del cine
local tuvo que ver la
existencia del Festival
de Ceará, no solamente
desde el punto de vista
de la formación, pues
por intermedio del
festival se crearon
importantes proyectos en
el área de formación
como el Instituto Dragão
do Mar. A través de la
gran vitrina del
Festival, el Gobierno
del Estado y la Alcaldía
de la capital,
Fortaleza, crearon el
premio Ceará de cinema e
vídeo, fundamental para
esa evolución. El
festival enseñó a los
gobernantes que el cine
es el área cultural de
más destaque en el
estado.
Como decíamos antes, el
Festival incluyó una
Muestra de trabajos de
la Escuela con motivo
del 25 aniversario de
esta institución. Se
programaron los
documentales Virginia
no dice mentiras
(1997), de Jaime
Rosales; José Manuel,
la mula y el televisor
(2003), de Elsa Cornevín;
La inercia (todos los
pantógrafos van al
cielo) (2007), de
Armando Capó; La
Chirola (2008), de
Diego Mondaca;
Asepsia (2010), de
Gustavo Vinagre y Dos
cafés (2010), de
Talía Aach. En cuanto a
la ficción, fueron
seleccionados, para
ofrecer un panorama de
lo que la Escuela
produce, Yo no te
puedo llamar (2009),
de Zoe Garcia Miranda;
La cura (dinamitas
para los putos pollos)
(2007), de Rodrigo Alves
Melo; Los minutos,
las horas (2009), de
Janaína Marques Ribeiro,
El museo de teatro
contemporáneo
(2009), de Juliana
Fanjul y Pablo Lozano y
Tarde de domingo
(2010), de Itziar
Leemans.
Um pouco de Cuba
se tituló la exposición
de fotos del cubano
Ovidio González
Hernández, en el Centro
Cultural do Ceará, en
Rua Costa, que incluyó
instantáneas enormes, de
2 x 3 metros, de algunos
desnudos sobre fondo
negro, así como otras
donde se retratan
lugares de La Habana, y
de la EICTV, donde
Ovidio ha transcurrido
buena parte de su vida
profesional. La expo
inauguró las actividades
de la 21 edición del
Festival Cine Ceará, que
ocurrió entre el 8 y el
15 de junio, en el
Theatro José de Alencar,
entre otras
instalaciones.
Este año el Festival
tuvo una subsede en
Juazeiro do Norte, una
ciudad conocida como uno
de los más grandes
centros de peregrinación
de Brasil y de toda
América Latina. La
ciudad fue escogida por
su relación con el tema
de esa edición del
festival: religión y
religiosidad en el cine.
Hubo dos muestras
especiales. La primera
dedicada a la
documentalista Estela
Bravo y la otra del
cineasta brasileño
Eduardo Coutinho, además
de la retrospectiva por
los 25 años de fundación
de la EICTV. |