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Alguna que otra vez he
hablado de la enorme
explosión de jazzistas
que vivió Cuba durante
el decenio de los años
80. Empero, como
rectificar es de sabios,
me he dado cuenta con el
transcurrir del tiempo
que no se puede
circunscribir semejante
eclosión a aquella
afortunada década, al
margen de admitir que
dicho período representa
un parte aguas en la
cultura cubana, sino que
desde entonces vivimos
una constante arribazón
de nuevos talentos tanto
a la escena jazzística
local, como a todo el
panorama artístico
nacional.
Por fortuna para quienes
en nuestro país sentimos
un especial amor por el
jazz, entre nosotros en
estos últimos 30 años
han proliferado
excelentes saxofonistas,
continuación lógica de
una tradición que se
remonta a las décadas de
los 40 y 50 del pasado
siglo. Soy del criterio
de que en el presente
estamos pasando por un
momento de esplendor en
tal sentido.
En un incompleto
listado, a la cabeza me
vienen nombres como los
de Paquito D'Rivera,
Nicolás Reinoso, Manuel
Valera, Fernando Acosta,
Carlos Averoff (padre e
hijo), Hamadis Bayard,
Alfredo Pérez Pérez,
Rafael Jenks “El Jimmy”,
Cándido Mijares, Félix
Betancourt, Leandro
Saint Hill, Yosvany
Terry, Ángel Bonne, Tony
Martínez, Román Filiú,
Irvin Acao, David
Suárez, Roberto
Martínez, Carlos
Millares, Ariel Bringues
Ruiz, Regis Molina
Reynaldo, Carlos Oscar
Mejías, Michel Herrera
Álvarez, Janio Abreu y
Joel Lafont.
Además de los antes
aludidos, hay otras
figuras que conforman el
destacamento de avanzada
entre los ejecutantes de
la familia de los
saxofones en nuestro
medio sonoro. Entre
ellos ha de mencionarse
a los integrantes del
cuarteto Arsis, es
decir, José Daniel
Ayerbe Labrador,
Francisco Rafael
Valladares, Frank Isidro
Márquez y Luis Manuel
Morales, o a los muy
conocidos César López,
Alfred Thompson, Orlando
Sánchez, Juan Manuel
Ceruto, Javier Zalba,
José Carlos Acosta,
Jesús Fuentes y la
multinstrumentista Lucía
Huergo.
En el grupo de cubanos
que hoy ponen muy en
alto la ejecución del
saxofón también se
encuentran los miembros
de Habana Sax, singular
ensamble dirigido por
Jorge Luis Almeida y que
resulta una de esas
formaciones que están
dando lugar a una
sonoridad absolutamente
distinta a lo que en
nuestro contexto se
había hecho hasta hace
apenas cinco o seis
lustros.
“Habana Sax nos trae a
la mente las grandes
cuerdas de metales que
ha tenido la música
cubana y nos confirman
que ya de hecho, ellos
forman parte de esa
historia. Escuche,
baile, pero sobre todo
disfrute, porque pocas
veces tenemos al alcance
de la mano un disco como
este. Y si puede, no se
los pierda en vivo.”
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Así afirma José Manuel
García Suárez en la nota
de presentación del
disco de Habana Sax
titulado Brain Storm.
No creo que en lo
anterior haya un mínimo
ápice de exageración:
esta agrupación es en el
presente uno de los
mejores ejemplos de esa
zona de nuestra música
en la cual se rompen las
convencionales fronteras
entre géneros y estilos.
Ellos se decantan por
una hibridación total en
la que el jazz, el hip
hop, el son, el funk e
incluso, la música
clásica se integran para
dar como resultado un
intergénero, que no ha
de verse como la mezcla
habitual de géneros dada
entre nosotros.
Sucede que en los nueve
cortes del álbum no se
puede establecer, como
suele hacerse, qué es lo
hegemónico y qué lo
subalterno. Otra
peculiaridad del CD la
hallamos en el carácter
performático que el
quinteto le otorga a la
grabación, que de algún
modo intenta ―y
consigue― reproducir la
atmósfera lúdica que se
produce en las
presentaciones del
grupo. No quiero
soslayar el empleo que
hacen del Ewi WXS,
especie de saxofón
sintetizado muy
utilizado en
producciones foráneas de
jazz rock pero que en
nuestro contexto apenas
si ha tenido uso.
Asimismo, hay que aludir
al formidable desempeño
del percusionista
François Zayas ―otrora
integrante de la
formación―, ideal
complemento para el
quehacer del cuarteto de
saxofonistas. Si bien he
de confesar que me
encanta todo el
material, mi tema
favorito es “Alas”, una
balada con la
intervención del
guitarrista invitado
Elmer Ferrer, quien hace
un solo sencillamente
maravilloso. Así pues,
reciban Jorge Luis
Almeida, Ángel Ballester,
Eduardo Fernández,
Evaristo Denis y
François Zayas la más
cálida felicitación por
su estupendo Brain
Storm. |