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La Revolución barrió las
bases institucionales
del racismo, sin
embargo, quedan, a
escala de la conciencia,
expresiones
discriminatorias en la
subjetividad de las
personas. No obstante,
nos toca a todos
trabajar por convertir
el racismo en algo
absolutamente
condenable. Ser
antirracista tiene que
ser algo instintivo para
un revolucionario como
ser anticolonial,
antimperialista y
anticapitalista. No se
puede tener idea de
igualdad y justicia sin
rechazar esta
monstruosidad y,
lamentablemente hasta
este momento no hemos
logrado una conciencia
mayor sobre este tema.
Creo que el trabajo
realizado por la
comisión de la UNEAC, el
grupo que dirige el
historiador Eduardo
Torres Cuevas en la
Biblioteca Nacional, el
programa que anunció el
Instituto Cubano del
Libro (ICL) durante la
presentación
de
Piel negra, máscaras
blancas,
de Franz Fanon en el
Centro Loynaz, son
iniciativas en el
contexto del Año de los
Afrodescendientes
lanzado por las Naciones
Unidas, pero teniendo en
cuenta que abarcará más
de un año. Esta lucha
tiene que ser
sistemática en todas las
instituciones nuestras.
En las discusiones y
debates como este, hay
que ser lograr más
intencionalidad, ser más
coherentes y rigurosos.
Es hora de revisar
programas de estudio en
las escuelas de arte y
en general, los
instructores de arte
deben incluir las
culturas provenientes de
África, y en esas
revisiones estamos
trabajando. El racismo
como tema cultural
asociado al colonialismo
tenemos que combatirlo
en el terreno de la
cultura con seriedad
extrema.
Hace unos días me reuní
con Danny Glover, con
James Early y estuvimos
hablando de lo que Cuba
ha avanzado en este
campo. Es voluntad de la
dirección del Partido y
el Gobierno trabajar de
manera más sistemática y
profunda en solucionar
lo que la Revolución
empezó en el año 1959.
Declaraciones del
Ministro de Cultura a
La Jiribilla en la
clausura del Seminario
Cuba y los pueblos
afrodescendientes en
América, convocado por
el Instituto Cubano de
Investigación Cultural
Juan Marinello. |