La Habana. Año X.
28 de MAYO
al 3 de JUNIO de 2011

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A propósito del centenario de Juan David

Breve reflexión sobre la caricatura personal

Virginia Alberdi • La Habana

La conmemoración del centenario del nacimiento de Juan David —aun cuando fue evocada en la Bienal del Humor de San Antonio de los Baños 2011, citada en algunas publicaciones periódicas y tomada en cuenta por el gremio de humoristas cubanos, pareció insuficiente su relieve público— nos motivó una breve reflexión sobre la especialidad artística que ese criollo reyoyo cultivó con incisiva profundidad y magnífica factura: la caricatura personal.  

No cabe duda acerca de que David fue el gran caricaturista cubano del siglo XX. Si bien heredó la impronta de Conrado W. Massaguer y Rafael Blanco, su aparición en el panorama del humor insular estableció una diferencia. 

A lo largo de su trayectoria profesional, David decantó su línea en una progresión inversamente proporcional a la penetración psicológica de los personajes, de tal manera que le bastaba un rasgo, un gesto, una vibración del rostro o el cuerpo del sujeto retratado para sintetizar una idea.  


"Raúl Roa" por Juan David

Memorables en tal sentido fueron sus caricaturas de Raúl Roa —el acento nervioso en el movimiento de la mano y la agudeza del pensamiento en la crispación enérgica del gesto—, de Nicolás Guillén —melena al viento para el vuelo lírico y las facciones rotundas del mestizaje como afirmación identitaria—, de Alicia Alonso —perfil inconfundible y cuerpo en levitación. Y cómo no recordar las varias que hizo de Fidel en los primeros años posteriores al triunfo de la Revolución, en las que se podía sentir en la línea el desafío victorioso del líder.  

Pero David fue tanto David que se convirtió en paradigma y debe haber paralizado a más de un artista que trató de seguir sus pasos en la caricatura personal. Dicho sea esto porque para los que leyeron aquellas Bohemias que alguna vez marcaron la pauta del periodismo cubano, el estilo de David quedó fijado como el estilo único de la caricatura.  


"Amistad" por Laz

Y es que hay muchas otras posibilidades de realización estética en esa especialidad. Tal vez haya llegado el momento en que los consumidores de la prensa diaria de nuestra época se hayan hecho una nueva idea de la caricatura personal, a partir de la sistematicidad con la que Laz ha afrontado el género en la página dominical de DDT en Juventud Rebelde

Laz se acerca más a la ilustración que a la caricatura, sin que por ello deje de sintetizar rasgos y momentos de las personalidades. A medida que ha ido puliendo el oficio, la caracterización supera lo ilustrativo. Ya no busca tanto el parecido, sino la interpretación. Y su dibujo tiene una marca, un estilo. El estilo de Laz también está marcando una diferencia.  

Pero pueden haber muchos más estilos en la medida en que la caricatura personal tenga una confrontación pública más frecuente en nuestros medios de comunicación. David es, lo sabemos, irrepetible.
 
 
 
 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.