La Habana. Año X.
21 al 27 de MAYO de 2011

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Pequeños asuntos que no perdono
Alexis Triana • Holguín

Mi nombre apareció en los créditos de El Caimán Barbudo como mi afán de aprehender periodismo, por la puerta del fondo. Cada vez que paso por la eterna avenida de El Vedado, y atravieso el recuento personal ―el árbol para la primera mujer, los cuatro amigos poseyendo cualquier banco de los sueños, el ruedo donde velar las primeras armas― percibo de golpe la energía que sigue irradiando la casona de Paseo, aunque alguien haya decidido que era un inmueble más que fue “desvinculado”. 

Y es el polémico tema de las decisiones a destiempo: si al menos en este aniversario señalizáramos el lugar ―que solo tenía un pequeño y cuadrado lumínico con su nombre― haríamos honor al ejercicio de un periodismo incorruptible y revolucionario hasta la médula, a una publicación esperada como el pan que no se roba, y al que se le hará justicia en sus aportes, y no en mínimo y necesario exceso; tanto que a mis 20 años se me antojaba editar La Gaceta del Rhin, con el relato del olor a tinta y los fusiles tras la puerta. (En Bruselas te muestran con orgullo la impecable fachada, y de paso explican su falta de simpatía por los comunistas).       

Lo comenté cuando hacía la visita por el amigo del amigo que hoy la habita por el aquello de la crisis de vivienda: y es que aunque no crea ni en fantasmas, estoy convencido de que hay habitaciones en las que a veces ciertas mesas pierden la paciencia, o alguien grita desde el baño la fecha del cierre; porque de esos tremendos años 80, el espíritu de todos sigue vivo y coleando, y la Paca y el Blado en Hurón Azul imparten clases de magisterio sobre periodismo.

Perdonen, por tanto. Mis ojos son los de aquel muchacho que tenía que asistir a un local del fondo, aparte, donde se editaba la Revista Alma Mater con otro grupo de amigos que luchaban por renovar su revista y conectarse a la generación universitaria: de tal forma podía atravesar con algún pretexto por el pasillo de la casona hasta el fondo, desde ver a Paquita Armas llamando a Carlos Rafael Rodríguez para defender una caricatura de Posada sobre Fidel en la portada de El Caimán…, ―esa misma, hermosa, en la que de una mano brota la palma―, escuchar las telúricas descargas de los caimaneros a propósito de otro burócrata de turno, y llegar al supuesto sereno lago de Lourdes Pasalodos. De local en local, deslizando allí y acá las primeras fotos en la mesa de Alex Fleites, o los primeros versos en el espacio de Bladimir Zamora.  

Un día La Paca decidió usar mis fotos para un artículo de los novísimos en la trova; otro, envió al Premio Abril mi reportaje en crónica: “La Cultura en Ciego de Ávila: dándose cabezazos”. El menos pensado, mi poemario tenía escrita la palabra mención en un azul tinta que aún conservo. En noches que solo Dios comulgaría, aquella sala era atestada de jóvenes en las incontables tertulias, en las que alguna vez vi asomarse los tanques en las calles de Praga por boca de Pedro Luis Ferrer, supe de la unidad y lucha de contrarios en los poemas de Soledad Cruz y en los de su más polémico amante, creo ver a Silvio Rodríguez conversando el último concierto: “canto himnos, me odian, voy preso”, o a Zaida del Río atravesando la única puerta para ir en busca de otro terrible amor. Y a Carlos, a Frank, a Santiago y a Gerardo, como al principio de todo, juntos los cantos en las manos.

Como ya sé que la visión será descalificada por supuestamente idílica, tengo una sola duda para quienes juzgaban que algo de entonces fuera inconveniente a una Revolución que revoluciona. Y es el tiempo perdido en esa, la única polémica estéril sobre El Caimán…, y nunca desde El Caimán… Como entonces fue “Miércoles de Revolución”, soy alguien más convencido de las urgencias de su patria por estas pertenencias, incluso de cuanto no entendí en su momento justo, y es aquella sentencia de que no puedes pretender entender a Cuba desde La Rampa. El tiempo, el implacable, seguirá ocupándose de poner esos asuntos en su sitio. Mientras, bien valdría el cartelito: Aquí se hizo periodismo combatiente desde la Cultura y las Ideas.    

 
 
 
 


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El Caimán Barbudo

   
Lineamientos del VI Congreso del PCC
(.pdf, 736 Kb)
Información sobre el resultado del Debate
(.pdf, 394 Kb)
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.