La Habana. Año X.
21 al 27 de MAYO de 2011

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Una medalla de por vida
Guille Vilar • La Habana
Imagen cortesía de la revista El Caimán Barbudo

En mi vida profesional, he tenido el privilegio de trabajar en dos medios de difusión masiva como  la radio y la televisión. Precisamente, desde 1976, Radio Progreso ha sido el cuartel general donde decido qué nuevo frente abordar como fue el caso de mis inicios en la Televisión con Perspectiva, programa de crítica musical a cargo de Jorge Gómez que sale al aire hacia mediados de los años 80. Tanto la radio como la televisión, aunque con características diferentes, comparten la inmediatez del mensaje en cuestión: lo que sucedió en el segundo anterior es ya parte del pasado. Sin embargo, en prensa plana, la totalidad de la permanencia de los conceptos plasmados en los escritos, integran un archivo visual al que se puede regresar una y otra vez.

El hecho de ser un amante empedernido de las múltiples posibilidades de creación artística que ofrecen cada uno de estos medios, al punto de que me situarían en una encrucijada si tuviera que responder con cuál me quedaría, no obstante, el reto de escribir para prensa plana, resulta incomparable. En tal sentido, El Caimán Barbudo constituye el contexto cultural donde se forjaron las habilidades de muchos para proyectarnos en semejante empresa.

Si bien es cierto que la columna Entre Cuerdas que escribí para El Caimán Barbudo durante casi diez años, representó una fuente de información imprescindible para todo cubano que en la década de los 80 quisiera estar al tanto de la vida y obra de las distintas personalidades del universo del rock, dicho esfuerzo aunque realizado con pasión y entrega, es solo un árbol de ese tupido y extenso bosque que conforma el criollo reptil barbudo recreado por el inolvidable Gallego Posada. Haber sido integrante de dicho colectivo en aquel momento, me hace sentir parte de un movimiento de vanguardia en la cultura de la juventud cubana de esa década y no solo por lo que aparece ahí escrito, sino por la realización de un proyecto donde tanto la gráfica, como el diseño, la tipografía y la fotografía encajan armoniosamente en el conjunto de los trabajos para cada edición. No había tema que estuviera en boga en la cotidianidad del cubano de entonces, que no fuera reflejado desde sus páginas con toda la franqueza y audacia que profesamos los revolucionarios.

La posibilidad de hojear añejos ejemplares de El Caimán… es trasladarnos en el tiempo para descubrir la ebullición de una sociedad que, como todavía hoy en día, asegura que un futuro mejor es posible. Así, sin darnos cuenta unos y otros muy ex profeso, ese batallar por preparar cada nuevo ejemplar semana tras semana, durante años, nos hizo cómplices jurados de lo escrito por cada cual a la vez que nos iba educando en una sólida ética, que a la distancia del tiempo, funciona con toda la solemnidad, el rigor y el riesgo que implica sentirse como parte de una orden de caballeros (y de damas) en defensa de la Revolución en el terreno de la cultura.

El honor que significa decir que fuimos o somos los realizadores de El Caimán Barbudo, representa para cualquier caimanero, el otorgamiento de esas medallas que nos da la vida.

 
 
 
 


galerÍa de portadas

El Caimán Barbudo

   
Lineamientos del VI Congreso del PCC
(.pdf, 736 Kb)
Información sobre el resultado del Debate
(.pdf, 394 Kb)
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.