La Habana. Año X.
14 al 20 de MAYO de 2011

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Carlos Sarduy
Charly en La Habana
Joaquín Borges-Triana • La Habana

No sé si pueda hablarse de la existencia de una escuela cubana para la trompeta. Incluso, no me agrada en demasía eso de estar diciendo que tenemos una escuela para esto o aquello, pues creo que muchas veces se exagera la nota en dicho sentido. Ahora bien, lo cierto es que en materia de trompetistas, si uno hace un repaso por la historia de dicho instrumento entre nosotros, no puede menos que sorprenderse ante la elevada nómina de los buenos ejecutantes surgidos en nuestro país. En semejante rica tradición se inscribe el joven habanero Carlos Sarduy Dimet, graduado de nivel medio en el conservatorio Amadeo Roldán.


Quienes hemos venido siguiendo el trabajo de este trompetista desde que en la emisión del concurso Jojazz 2002, con apenas 16 años, resultara triunfador en una de las dos categorías del certamen, no nos sorprendimos cuando en 2005 Carlos Sarduy dio una prueba de madurez al presentar su ópera prima, el disco titulado Charly en La Habana, una producción acreditada al sello Colibrí y que tuvo en Gloria Ochoa a su principal auspiciadora. El fonograma da un perfecto testimonio de las que considero las tres principales fuentes de las que se ha nutrido el joven músico: por una parte, el legado del jazz estadounidense y en particular del bebop; en segundo lugar, la técnica recibida de la academia y de los géneros de la música de concierto; y como tercer afluyente en su quehacer, el encanto de la rumba, aprendida directamente en el seno de las comparsas habaneras.

A partir de sus conocimientos en las tres antes mencionadas áreas del acontecer musical, Carlitos se proyecta en un CD como Charly en La Habana, el cual ―por las características predominantes a lo largo de los temas compilados en la grabación― encaja a la perfección dentro de los parámetros estilísticos del jazz afrocubano, con todo lo bueno y también con algunos de los ―para mí― aspectos negativos que se generan en dicha corriente.

Del lado positivo, un primer tópico a destacar es la limpieza del sonido de la trompeta, ejecutada con una formidable dicción y que permite por momentos deleitarnos con una alta dosis de ternura en la interpretación de una pieza como “Claudia” ―todo un clásico de Chucho Valdés, quien, por cierto, lo acompaña aquí en esta versión del tema con un trabajo signado por el exquisito pianismo― o transmitirnos una alegría contagiosa en “Un congo en Nueva York”.

La mayoría de los cortes incluidos en el álbum pertenecen a la propia autoría de Sarduy y, entre ellos, desde el punto de vista de la composición, quiero resaltar el denominado “6 x 8 en siete”, con claras reminiscencias de Emiliano Salvador, en el que el toque de Carlos se torna intimista y melancólico. En la propia línea autoral sobresalen, además, “Erifa” y “Rumbatere”, con una sabia utilización en particular de la base rítmica de origen afro. En el caso de “Rumbatere”, Sarduy logra registrar uno de sus solos más atractivos en el fonograma, en un cautivante intercambio de frases con el saxofón.

De las versiones, la que se lleva las palmas es “E.S.P.”, perteneciente a la firma del estadounidense Wayne Shorter, y en la que la interpretación de Sarduy tiene una carga conceptual que la hace una de las más reflexivas en el contexto de todo el disco. Una revisitación que en mi opinión poco o nada aporta es la que se hace al “Chan Chan”, de Compay Segundo ―supongo que colocado en el disco a manera de gancho comercial, pero que, a no ser por el intercambio de solos entre la trompeta y las pailas a cargo de Amadito Valdés, me resulta intrascendente, con el agravante de haber subutilizado las posibilidades de una vocalista como Teresa García Caturla.

Al hablar de este CD, no se puede pasar por alto la nómina de músicos participantes. Además de las figuras consagradas, merece singular atención la presencia de jóvenes como Regis Molina (saxo alto), Emir Santa Cruz (clarinete), Abel Calderón y Harold López-Nussa (piano), el bajista Néstor del Prado, y los percusionistas Rodney Barreto, Edgar Martínez Ochoa y Aniel Tamayo. Todos ellos y los restantes acompañantes de Carlos Sarduy en Charly en La Habana, hacen que esta sea una excelente ópera prima.

 
 
 
 
   
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.