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No acaban de escucharse
los últimos ecos de “los
pasos de Chucho”, cuando
se amplifica otra
noticia sobre el cubano:
este fin de semana la
Berklee College of Music
reconoció al alma de
Irakere con el doctorado
Honoris Causa de esa
institución. En la que
ha sido considerada como
la mayor gradación de
esta universidad
norteamericana (900
estudiantes de 58
países), su presidente,
Roger H. Brown,
galardonó a Chucho,
junto a otras
personalidades del mundo
de la música como la
cantante de soul y
gospel Mavis Staples, el
pianista Bebo Valdés, el
compositor, vocalista y
pianista de rock y pop
Michael McDonald
y el director,
compositor y saxofonista
Kenny Garret.
Como parte de la
ceremonia en la Agganis
Arena de Boston, Brown
compartió con los
presentes su admiración
por los Valdés y destacó
su “contribución
permanente a la cultura
norteamericana e
internacional”. En
retribución, Chucho
expresó su felicidad
profunda y gratitud por
recibir este premio
honorífico.
Según el sitio oficial
de la Breklee College,
los merecedores del
Honoris Causa este año
han sido seleccionados
por sus logros en la
música contemporánea,
sus contribuciones a la
cultura popular y su
influencia en las
carreras de los músicos
de esa universidad.
Chucho, Bebo, Staples,
McDonald y Garret,
acaban de unirse a una
lista de excelencia, en
la que figuran Duke
Ellington, Count Basie,
B.B. King, Sting, Aretha
Frankling, James Taylor,
Loretta Lynn, Steven
Tyler, Billy Joel, Patti
Labelle, Smokey Robinson,
Chick Corea, Steve Vai,
Herbie Hancock y Quince
Jhones. Entre los
latinos que ostentan el
premio se encuentran
Juan Luis Guerra y Rubén
Blades.
El nombramiento de los
Valdés para la
candidatura del Honoris
Causa en la universidad
norteamericana fue una
propuesta de la Sociedad
General de de Autores y
Editores (SGAE), que el
pasado año promovió al
guitarrista Paco de
Lucía. En 2010, el
español se convirtió en
el primer músico de su
país en obtener la
distinción de la Berklee.
La institución promovió
el homenaje del 7 de
mayo para inspirar a los
jóvenes graduados y
exhortarlos, como lo
hiciera una vez Miles
Davis con uno de sus
alumnos, a “tocar
siempre como
principiantes”. Como
cada año en las galas de
graduación, en la Agging
Arena actuaron algunos
de los estudiantes más
destacados de la
escuela. Durante sus
interpretaciones, se les
sumaron también los
homenajeados, entre
ellos Chucho con los
temas “Calzada del
Cerro” y “Dile a
Catalina”.
En la Berklee, el autor
de “Misa Negra”
compartió el escenario
con otro cubano, el
joven pianista Dayramir
González, quien estudia
desde hace varios meses
en la prestigiosa
escuela y ha logrado
presentar en EE. UU. lo
más reciente de la
creación jazzística
cubana a partir de una
variante de su grupo
Habana Entrance.
La presencia cubana en
la Berklee forma parte
de un propósito
institucional de
promover el estudio y la
práctica de la música
contemporánea en más de
70 países. La
universidad que este año
gradúa a estudiantes
extranjeros como el 30
por ciento de su
matrícula (4131), fue
fundada en 1945 como la
primera escuela que
daría espacio a la
música popular del
momento: el jazz.
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