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Entre la piedra, el
metal y la madera,
la exposición que he
traído a La Jiribilla,
era un sueño compartido
desde hace mucho tiempo
y este era el momento de
hacerlo realidad. Acepté
realizarlo, ante todo,
porque no me gusta decir
que no. Negarse es
equivalente al llanto de
un niño, que no tiene
otros recursos. La vida
es decir que sí. Por
otra parte, si me llaman
y me dicen que La
Jiribilla tiene una
idea, busco siempre la
manera de aceptar.
Antes que saliera La
Jiribilla a la luz,
llegué de viaje, y Abel
(ministro de Cultura) me
dijo: “poeta, vamos a
lanzar una revista
digital de cultura, haz
algo para ella”. Y pinté
el cuadro que ustedes
tienen hoy aquí, en una
de las oficinas. Para
mí, eso era La
Jiribilla: un bicho
de muchas patas. ¡Pero,
después de diez años, sé
que La Jiribilla
es un bicho con muchas
más patas de las que
pensaba! El bicho ha
crecido y ha caminado.
No me gustaría que le
sucediera nunca a La
Jiribilla lo que ha
ocurrido con otras
publicaciones, que han ido
desapareciendo con el
tiempo o perdiendo
visibilidad. Eso no le
puede pasar a La
Jiribilla.
Me gusta que no sea
solamente una revista
desde la capital. En mi
juventud, en la Isla de
la Juventud, recuerdo
que sabíamos
medianamente de lo que
acontecía en panorama
cultural y artístico por
medio de dos
publicaciones:
Revolución y Cultura
y El Caimán Barbudo.
Y La Jiribilla es
una publicación que
piensa en cómo recibirán
la información los 11
millones de cubanos que
están dispersos por toda
la Isla, más los que
están fuera de ella.
Mantenerla es propiciar
que se conozca lo que
acontece en relación con
el arte y el pensamiento
en Cuba. Tenemos que
crear la capacidad de
hacerla perdurable en el
tiempo. Pase lo que
pase, deben seguirle
saliendo patas al bicho:
patas, cabezas, una
cola, remos y orejas…
¡Que crezca, que
evolucione!
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Las obras que traje para
celebrar este 10mo.
aniversario, pertenecen
a mi estudio. No es una
exposición en el sentido
propio del término: son
solo piezas que están en
mi estudio personal y
que la gente no ha
visto. Los grabados
tienen ya algunos años,
pero tampoco han sido
mostrados. Son obras que
atesoro y que me
acompañan todos los
días. Es lo que he
querido compartir con
ustedes.
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"Proyecto para
Mi casa es tu
casa", 2009.
Creyón sobre
tela |
Al principio, para que
la idea de esta muestra
resultara sencilla para
mí, pensé en traer solo
grabados. Pero cuando
vine a montarlos, me
dije: La Jiribilla
se merece más. Entonces
decidí traer las
esculturas. Ahora, la
exposición tiene otra
connotación, aunque
sigue manteniendo la
idea inicial: compartir
con ustedes las cosas
que son mías.
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Monumento
final, 2011.
Madera
ensamblada |
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