La Habana. Año X.
7 al 13 de MAYO de 2011

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Entrevista con la agrupación argentina Arbolito

Hacer una revolución con una sonrisa

Ailyn Martín • La Habana

Fotos: Cortesía de la autora

En medio de un panorama musical dominado por melodías estridentes que te invitan todo el tiempo a mover el cuerpo y olvidarte de pensar, algunos siguen creyendo que la música es un camino para el diálogo entre los pueblos. El grupo argentino Arbolito fusiona de manera muy original el folclor gaucho con el rock, siempre con letras contestatarias que reflejan la voz de los que no tienen voz.
 


Conformado por Ezequiel Jusid (voz, guitarra acústica y guitarra eléctrica), Agustín Ronconi (voz, flauta traversa, quena, charango, violín y guitarra), Andrés Fariña (bajo eléctrico y coros), Pedro Borgobello (clarinete, quena y coros), Diego Fariza (batería y bombo leguero) y Sebastián “Chino” Demenstri (percusión y accesorios), el grupo tiene 12 años de recorrer Latinoamérica llevando su mensaje de rebeldía. Hasta el momento han grabado cinco discos: Despertándonos, Cuando salga el sol, Mientras la chata nos lleve, La arveja esperanza y La mala reputación.

Arbolito ofreció conciertos en Cuba durante los últimos días de abril, invitado a nuestro país por la Dirección de Cultura de Holguín y la Asociación Hermanos Saíz. La Jiribilla tuvo oportunidad de conversar con sus integrantes durante uno de sus conciertos en la capital.

¿Cómo ha logrado Arbolito mantener la coherencia tanto del discurso, como de las melodías?

Tiene que ver con la clase de personas que somos. Mantenemos la misma línea de vida. Las cosas en las que creemos y queremos son las mismas. Por más que la banda crezca, que viajemos, que nos vaya bien, seguimos siendo los mismos.
 

¿Qué les motiva a componer?

Muchas cosas. Por lo general, situaciones que nos conmueven, que nos movilizan; van desde temas sociales ocurridos a nuestro alrededor, y no podemos evitar verlos y decir lo que pensamos al respecto. Es muy amplio el abanico. Siempre se habla del tema social de las letras, que es importante y está presente en las canciones; pero en realidad son muchas las motivaciones.

Vivimos en un país multicultural, hay un montón de culturas distintas mezcladas. Hay mucha desigualdad. Cuando viajamos también, la banda nos da la oportunidad de participar y conocer a otras personas que están pasando por diferentes situaciones; todo eso nos alimenta como para hacer las canciones.

Ustedes se presentaron ante un público cubano, que no tiene tan cerca los referentes musicales del folclor argentino, ¿cómo sintieron la recepción de su música?

Acá en Cuba, la recepción fue muy linda. Hasta nos sorprendió tanto interés, el entusiasmo, cómo les gusta el folclor argentino. Sí, porque todo lo argentino tiene algo especial. Pero en sentido general, la música latinoamericana tiene un público muy definido, que sabe lo que va a escuchar. Fuimos muy bien recibidos. Igual sucede que ves alguna cara de sorpresa en la gente, pero a medida que van escuchando las canciones se van comprometiendo con la propuesta, y terminan bailando. Por ejemplo, tuvimos una experiencia muy linda en Sao Pablo, Brasil, donde la lengua es otra. Dentro de la propuesta de Arbolito si bien hay muchos ritmos, sonoridades, melodías, las letras son muy importantes. Sin embargo, allí el público terminó bailando y logramos muy buena recepción. Eso nos pasa, por suerte, en muchos lugares.

Si tuvieran que definir los referentes de los que se vale Arbolito, ¿cuáles serían?  

Un montón. Dentro de la música folclórica argentina podemos nombrar a León Gieco, Mercedes Sosa y, ya más contemporáneos, Chango Farías Gómez, con la manija, hacia una fusión importante; Peteco Carabajal, y muchos más. También la banda tiene un lado más roquero, por nuestra generación. Todos nosotros venimos del rock. El rock argentino tiene un movimiento muy fuerte, de más de 40 años. Podemos hablar de Espineta, Charly García. También nos gusta mucho el rock de los 70, el rock inglés: los Beatles, Rolling Stones, Pink Floyd…   Nos conocimos en una escuela de música popular; y entre eso y los viajes realizados empezamos a descubrir los folclores tanto argentinos, como latinoamericanos, que es una música bellísima, lo mismo los instrumentos y las sonoridades.

Ninguno de nosotros tocó de chico charango, quena, sicu… son instrumentos que fueron llegando con los años. Esa mezcla se fue dando naturalmente.
 


Esta es su segunda visita a Cuba, ¿qué opinión tienen sobre nuestra música, específicamente sobre el rock y la trova?

Casualmente conocimos a un grupo de rock cubano —Tesis de Menta— y nos sorprendió, son muy buenos.

Hace 12 años estuvimos tocando con el grupo de la nueva trova La rosa y la espina, y ahora cuando volvimos tuvimos la misma impresión: hay aquí un movimiento de trova muy importante, se juntan para tocar, hay lugares para hacerlo, algunos dicen más que antes. Estuvimos en el Centro Pablo y fue muy bueno ver esa comunión de gente con propuestas diferentes, pero con el apoyo de los compañeros.

La música cubana es de mucha calidad, desde la más folclórica, la trova hasta la salsa… tienen muy buenos músicos, así que suena bárbaro cualquier género. En Argentina también hay muy buenos músicos, pero es muy difícil buscar el tiempo para tocar y presentarse, porque tienen que trabajar en otras cosas para poder vivir. Aquí se nota que hay un respaldo importante del estado hacia la cultura. Allá es muy difícil, no hay gente que ponga plata para que vos hagas lo que te gusta. Solamente trascienden las cosas que la gente pueda vender en el mercado.

¿Cómo ha hecho entonces Arbolito para insertarse en el mundo de las disqueras, con cinco discos en su haber?

Tocando y molestando todo el tiempo. No esperamos que nadie nos viniera a buscar, ni pedimos nada. Nos abrimos el camino nosotros mismos. Al principio, grabamos como podíamos, en la casa, con una computadora y un micrófono. Después de diez años de caminar y tocar, aparecieron otras opciones y grabamos en una compañía donde hay otras facilidades, y está buenísimo porque entras al estudio y grabas.

Con grabaciones caseras o en estudios profesionales, lo cierto es que Arbolito se las ha ingeniado en estos años para cautivar a su público con el sonido mágico de la flauta, la quena y el charango, devolviéndonos la certeza de que es posible hacer “una revolución con una sonrisa”…

 
 
 
 
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.