La Habana. Año X.
7 al 13 de MAYO de 2011

Correo Canal RSS Canal en Twitter Facebook Flirck You Tube

 

BÚSQUEDA AVANZADA   . . .

ENLACES

SUSCRIPCIÓN
 
 

Nazim Hikmet: su visita a Cuba hace 50 años

Dudas o misterios

Ernesto Gómez Abascal • La Habana

Todavía algunos recuerdan en Cuba la visita del gigante turco de ojos azules, como alguna prensa lo calificó.  Llegó a La Habana el 13 de mayo de 1961, invitado por el gobierno revolucionario, siendo atendido por el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), y por su amigo, el poeta nacional de Cuba, Nicolás Guillén, a quien había conocido en Europa cuando ambos compartían “El duro oficio del exilio”.

Sus impresiones sobre aquella histórica visita las dejó recogidas en su “Reportaje de La Habana”, donde describe magistralmente, en tono poético, su visión de un pueblo en plena efervescencia revolucionaria. En su lectura, se puede apreciar claramente cómo el poeta revolucionario disfrutó de aquella visita: “Y soy cada día más joven en La Habana”, dice, y concluye con una tonada muy popular y expresiva de entonces: “Somos socialistas, p´alante, p´alante”. 

Apenas unos días antes de su llegada a Cuba, Fidel Castro había proclamado, el 16 de abril y durante el entierro de los mártires ocasionados por un bombardeo a los aeropuertos cubanos por aviones enviados por la Agencia Central de Inteligencia de los EE.UU., el carácter socialista de la Revolución. Al siguiente día, desembarcaron las tropas mercenarias en Bahía de Cochinos, que fueron derrotadas en 66 horas por el ejército y las milicias nacionales en heroico combate. 

Lo que Nazim encuentra en Cuba es un pueblo en armas movilizado, celebrando aun “la primera gran derrota militar del imperialismo yanqui en América”, como fuera calificada por el líder de la Revolución el compañero Fidel, pero a la vez continuaba preparándose para enfrentar futuras agresiones.  Eran momentos de grandes definiciones, la lucha de clases interna era muy intensa, así como la confrontación con los EE.UU., y estos hechos tenían una amplia repercusión internacional. 

En el campo de los artistas e intelectuales tenía lugar un gran debate, los ataques del enemigo imperialista, de la reacción y los oligarcas nacionales que siempre se le subordinaron, se enfrentaban a la radicalización del proceso revolucionario, que también se manifestaba en la vida cultural.  Algunos meses antes, se había hecho el llamamiento para celebrar el Primer Congreso Nacional de Escritores y Artistas, que tendría lugar en agosto, tres meses después de la visita de Nazim. Antes, los días 16, 23 y 30 de junio, se celebraron importantes reuniones en la sede de la Biblioteca Nacional con la participación del Comandante en Jefe y otros dirigentes del país para debatir sobre el papel de los intelectuales en el momento histórico que vivía la Patria. Allí fue donde Fidel Castro pronunció su famoso discurso, que ha trascendido con el título de “Palabras a los Intelectuales”. 

Nazim tuvo oportunidad de participar en discusiones y debates durante su visita. La prensa de entonces recogió un amplio encuentro con unos 15 intelectuales. También participó en un famoso programa televisivo llamado “Ante la Prensa” y en un coctel, que el Comité Organizador del 1er. Congreso de Escritores y Artistas celebró en su honor. Todas estas actividades y otras, le permitieron realizar un intercambio con la casi totalidad de la intelectualidad cubana de la época, no solo con los comunistas. En estos encuentros, no fueron pocos los que clarificaron sus ideas a partir de lo expuesto por el poeta comunista, quien dejaba claro que el compromiso fundamental y decisivo de los intelectuales era con los intereses del pueblo. Él era un gigante no solo por su estatura física, sino por la dimensión ideológica de su pensamiento: “Una guerra de independencia sin revolución social, es una guerra ficticia”, dijo, y también  manifestó: “La Revolución Cubana es un espejo donde todos los pueblos que luchan por su independencia nacional y su progreso han de mirarse”. 

Cuando murió en Moscú, en junio de 1963, se había informado que preparaba un segundo viaje a Cuba. 

DUDAS O MISTERIOS 

¿Un encuentro con Fidel? 

Se ha dicho y escrito que la visita de Nazim tenía como propósito la entrega a Fidel Castro de la Medalla de la Paz, otorgada por el Consejo Mundial de la Paz, organismo de cuya dirección era miembro. Sin embargo, no hay constancia en la prensa cubana de la época de que eso ocurriera, tampoco ha aparecido la información en los archivos de entonces. He hablado con varios de los intelectuales que estuvieron en contacto con el poeta turco durante su visita y no recuerdan que se haya producido este encuentro, tampoco lo menciona Nazim en su “Reportaje de La Habana”, como hubiera sido lógico lo hiciera, ni lo hace en escritos posteriores. 

Sin embargo, en alguna prensa turca se afirma que este encuentro tuvo lugar y un amigo personal de Hikmet, Hifzi Topuz, con quien hablé durante una visita que hizo a Cuba, me aseguró que lo recibió en París a su regreso de La Habana en 1961 y que el poeta le contó de su reunión con Fidel Castro, e incluso le regaló un tabaco (habano), que este le había regalado. 

¿Se produjo realmente el encuentro? ¿Entregó Nazim la Medalla de la Paz a Fidel? Tal vez el dirigente cubano, con su increíble memoria, pudiera sacarnos de esta duda. 

¿Llevaba el Che Guevara un libro de poemas de Nazim Hikmet en su mochila cuando, herido, cayó prisionero antes de ser asesinado en Bolivia?

Esto también se ha afirmado, especialmente en publicaciones turcas. 

He indagado con los especialistas del Centro de Estudios sobre Che Guevara, que dirige la que fue esposa del Che, Aleida March, y con ella personalmente, y no me han podido confirmar que esto sea así, aunque me han explicado que no todos los documentos que llevaba el Che han podido ser recuperados. Un conocido “cuaderno verde”, donde el Che tenía escrito poemas de algunos autores favoritos, no incluía los de Nazim.

Sin embargo, era evidente que desde mucho antes de venir a Cuba en diciembre de 1956 en la expedición del yate Granma ya había leído sus poemas. Estando preso junto con Fidel Castro en México en julio de ese año, escribe una carta a sus padres donde afirma: “Desde ahora no consideraría mi muerte una frustración, apenas como dijo Hikmet, tan solo llevaré a la tumba la pesadumbre de un canto inconcluso”. 

Años después del triunfo de la Revolución,  cumpliendo misión en el extranjero, utiliza palabras del poeta turco para dirigirse a su esposa: “Mi única en el mundo”, le dice, aclarándole que esta frase “se la pedí prestada al viejo Hikmet”. En otra misiva, donde de nuevo repite al dirigirse a Aleida, “Mi única en el mundo”, le agrega: “A hurtadillas extraje de la alacena de Hikmet, este solo verso enamorado, para dejarte la exacta dimensión de mi cariño”. 

Cuando Nazim estuvo en Cuba en mayo de 1961, el Che se encontraba preparando su viaje a una próxima e importante reunión en Punta del Este, Uruguay, donde denunciaría con toda energía la política del imperialismo en América Latina. Posiblemente por eso, tampoco se encontró con el poeta en La Habana. 

¿Por qué Nazim no mencionó a nadie en Cuba, y creo que tampoco lo dijo en Turquía, que su abuelo materno, el general del ejército otomano Hassan Enver Pashá, había estado como observador y fue herido durante el desembarco de las fuerzas estadounidenses, en las cercanías de Santiago de Cuba en 1898? 

Este es un misterio que he tratado de aclarar, incluso, con familiares del poeta que entrevisté en Estambul. Hasta fecha reciente, en que un profesor turco me informó de este hecho, que confirmamos con mensajes cifrados encontrados en el archivo del Imperio otomano, prácticamente no se conocía esto en Turquía. 

Nazim, en algunos de sus poemas, mencionaba que era nieto de “un pashá”. Su abuelo, quien fue edecán del Sultán Abdelhamid II, viajó a Cuba en junio de 1898 como parte de un grupo de attachés militares extranjeros empotrados en las tropas yanquis que dirigía el general William Rufus Shafter y que desembarcaron en las cercanías de Santiago de Cuba. En las memorias del general estadounidense, archivadas en la Universidad de Stanford, California, aparece un mensaje en el que le responde al militar turco que “no le recomienda que venga a la línea del frente de los combates, pues no existen buenas condiciones allí para los observadores extranjeros, pero si insiste, le enviaría a la mañana siguiente un ordenanza con un caballo para que lo traiga”. 

El próximo mensaje que envía el abuelo de Nazim a Estambul, está fechado unos 25 días después en New York, e informa que: “He llegado a esta ciudad reponiéndome de las graves heridas sufridas en Cuba y salvándome de una terrible situación allí”. 

¿No conocía Nazim un hecho tan relevante, que involucraba a su abuelo con la Cuba que ahora visitaba? No hay noticias de que el poeta haya mencionado este hecho en Cuba ni en Turquía. Es probable que no lo conociera, pero también es posible que sintiera pena decir que su abuelo, aunque fuera como observador, había estado en el desembarco de las tropas yanquis que ocuparon nuestro país en 1898. 

Esta sería otra incógnita que queda por despejar. 

La Habana, mayo de 2011.
 
 
 
 
.
© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.