|
Héctor Quintero,
director y dramaturgo
cubano, Premio Nacional
de Teatro (2004)
falleció, en La
Habana, a los 68 años de
edad.
|

Foto: Cortesía
de Pepe Murrieta |
Su labor
como adaptador o
versionista de textos de
la literatura universal;
narrador de cine,
televisión y video en
más de 100 documentales
o largometrajes; crítico teatral; su
impronta en la pantalla
cubana como intérprete
de poesía
hispanoamericana lo
distinguen, sin dudas,
como uno de los artistas
más polifacéticos del
panorama cultural
cubano.
Entre sus piezas
emblemáticas se
encuentran El premio
flaco (1964)
—llevada al cine
recientemente por Juan
Carlos Cremata—,
Mambrú se fue a la
guerra (1970), Si
llueve te mojas como los
demás (1972),
Sábado corto (1986) y
Te sigo esperando
(1996);
aunque, Contigo pan y
cebolla, escrita a
los 20 años, lo colocó
como dramaturgo de
excelencia, al resultar
mención especial del
Premio Casa de las
Américas en 1963 y ser
llevada en múltiples
ocasiones a los
escenarios de América
Latina y EE.UU.
|

Contigo pan y
cebolla |
Fue, además, director
del Teatro Musical de La
Habana y del Centro de
Teatro y Danza de La
Habana.
Recibió,
en 1981,
la Distinción por la
Cultura Nacional, la
Medalla Alejo Carpentier
(1995) y el Premio
Omar Valdés (1996) por
sus méritos y aportes al
desarrollo del arte y la
literatura cubanos.
|

Filmación de la
película El
Premio Flaco |
Hombre de las tablas y
del andar cotidiano
siempre tuvo fe en la
magia del teatro.
“Cada día creo más en
ella —afirmó en
entrevista para La
Jiribilla—. De la
misma manera que siempre
he pensado, que ni
siquiera en el caso de
Bertolt Brecht, puede
provocar grandes
colapsos sociales; puede
influir, mas no creo que
determine. Pero sí es un
importantísimo hecho
social, desde el punto
de vista de lo que da al
espíritu. La magia del
teatro, desde los
griegos hasta nuestros
días, es irrepetible
para todos los que
sienten la necesidad de
hacerlo o de
disfrutarlo”. |