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La declaración por las
Naciones Unidas del 2011
como Año Internacional
de los Afrodescendientes
ha servido para
visibilizar el trabajo
sostenido que en el tema
de la racialidad ha
realizado la Revolución
como parte de su
política social y
cultural.
Múltiples han sido las
acciones que las
diversas instituciones
culturales cubanas han
preparado para celebrar
este año. Al decir de
Miguel Barnet,
presidente de la
Asociación de Artistas y
Escritores de Cuba
(UNEAC) y de la
Fundación Fernando
Ortiz, se han reforzado
las actividades de la
Ruta del Esclavo en
Cuba, las cuales
incluyen la creación de
una comisión contra el
racismo y la
discriminación racial,
la publicación de
investigaciones en torno
a este tema, el
desarrollo de materiales
educativos y
educacionales, la
conmemoración durante
todo el año de la
efeméride en la Casa de
África, la realización
de un taller a propósito
de los afrodescendientes
en el Castillo de San
Severino, sede del
proyecto de la Ruta del
esclavo en Cuba y la
preservación de los
archivos y tradiciones
orales relacionados con
la trata negrera.
También en el ámbito de
la producción editorial
se estará rememorando el
Año Internacional de los
Afrodescendientes
porque, al decir de
Zuleica Romay,
presidenta del Instituto
Cubano del Libro (ICL),
“ser cubano implica ser
hijo de África”. Para
los cubanos, las
celebraciones por este
año se conectarán con
las jornadas de 2012 a
propósito del
bicentenario de la
conspiración
independentista y
antiabolicionista de
José Antonio Aponte y el
centenario de la masacre
de negros tras el
alzamiento de los
Independientes de Color.
Los catálogos del ICL,
la Fundación Fernando
Ortiz, la Casa de las
Américas, entre otras
instituciones y Casas
editoriales propondrán
títulos como el que fue
presentado en el Centro
Cultural Dulce María
Loynaz por los
intelectuales Aurelio
Alonso y Roberto Zurbano:
Piel negra, máscaras
blancas, del
martiniqueño Franz Fanon,
editado por el Centro
Memorial Martin Luther
King Jr.
Piel negra, máscaras
blancas
se publicó por primera
vez en Cuba en los años
60, luego de la
aparición de Los
condenados de la tierra,
en una época que, según
recuerda Aurelio Alonso,
se vio surgir con mucha
fuerza la idea del
Tercer Mundo.
Al decir de Roberto
Zurbano, es muy
importante que
reaparezca un libro como
este en 2011 en Cuba. En
opinión de Zurbano,
Franz Fanon “marca el
itinerario de un grupo
de intelectuales
caribeños” y en Piel
negra, máscaras blancas,
aborda los problemas de
la dependencia del
colonizado, establece
diálogos con Aimée
Cesaire y Jean Paul
Sartre y alude a muchas
citas de Carlos Marx,
así como a múltiples
autores haitianos
senegaleses y
guadalupeños.
Para el subdirector de
la revista Casa de las
Américas, Aurelio
Alonso, Piel negra,
máscaras blancas, es
una publicación que
vuelve a tomar una
actualidad excepcional,
es una obra clave para
el mundo y para nosotros
mismos, pues Fanon no es
simplemente un pensador
sobre el pasado, debe
ser un pensador sobre el
presente y el futuro. |