La Habana. Año IX.
26 de MARZO
al 1 de ABRIL de 2011

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Godoy, otro viaje a la abstracción
Virginia Alberdi • La Habana

Pareciera que la abstracción vuelve a estar de moda entre los pintores cubanos. Los testimonios visuales aportados por las promociones artísticas de las dos últimas décadas a la exposición temática que hace pocos meses exhibió el Museo Nacional de Bellas Artes, fue una señal confirmativa.

Pero, ¿es llover sobre mojado? ¿Acogerse a una fórmula de fácil éxito? La exposición que desde mediados de marzo ocupa las paredes de la galería Servando Cabrera Moreno, del municipio habanero Playa, hace pensar al espectador de que en el territorio de la abstracción las nuevas hornadas tienen mucho que decir.

Este del que me ocupo en esta nota no deja de ser un caso curioso. Jorge Gastón del Riego Godoy —firma con este último apellido— se presenta como un pintor de formación autodidacta. Y lo es, en sentido estricto, si nos atenemos a la ausencia de un curriculum académico. Pero no lo es en la medida en que en sus cuatro décadas de vida, sus retinas, su mente y sensibilidad, han acumulado y decantado experiencias y nutrido un oficio tardío, pero definidor. El despliegue de la muestra Tesitura interior hizo que más de un entendido o colega se  llevara una agradable sorpresa por la madurez de los planteos estéticos y la forma de resolverlos.

El espacio de la tela, la madera o la cartulina se cubre de una y otra mancha de color; de nuevo texturas, trazos, chorreado, transparencias… y así hasta llegar a la obra, de la figuración a la abstracción, siempre en una búsqueda incesante, para inscribirse en la ya considerable nómina de los pintores abstractos cubanos. Así, durante años, desde su temprana juventud, Godoy, dotado de esa mirada interior que comparte con el espectador, y siempre dentro de la abstracción, ha plasmado su obra pictórica en diversos soportes, sin forzar la creación, fresco, espontáneo,  y a la vez disciplinado.

Conjuga de manera atinada, junto a su natural disposición, los elementos que integran sus cuadros. En algunas obras está latente la sugerencia de la ficción de un paisaje urbano, semejante a los  fragmentos de una ciudad extraviada en la memoria, neblinosa, desdibujada. En otras, el capricho de las masas de color sobre la superficie de texturas aleatorias se aproxima al arte matérico. Se advierte en esta muestra una amplia percepción de la gama cromática, bien manejada, que le permite diversificarse, sin extraviarse en la expresión.  No hay dudas de su respeto hacia ese quehacer mediante el cual el artista responde a la necesidad vital de indagar en sí mismo para alcanzar acertadas respuestas en la acuciante necesidad de expresar su mundo interior.

Las obras que ahora expone son producto de esa experimentación sostenida, de su perspicacia y creatividad innatas. La muestra constituye una invitación orgiástica a reflexionar sobre los elusivos parajes de la belleza.

 
 
 
 
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.