La Habana. Año IX.
26 de MARZO
al 1 de ABRIL de 2011

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Las muchachas se divierten

Joaquín Borges-Triana • La Habana

Fotos: Alain Gutiérrez

Siempre que por una u otra razón no puedo asistir a alguno de los conciertos celebrados en el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, experimento una sensación de pérdida y me lamento por no haber sido testigo de un hecho irrepetible. Porque de irrepetible catalogo cada una de las funciones llevadas a cabo en el patio de Muralla 63. Por lo anterior, me lamenté muchísimo al no poder concurrir al concierto denominado Las muchachas se divierten. Y es que de cierta manera fui testigo de cómo se engendró este proyecto y durante meses he estado al tanto de los preparativos que Lilly (Lilliana Héctor), Yaíma (Yaíma Orozco) e Irina (Irina González) estuvieron haciendo para protagonizar la función que el pasado viernes 14 tuviese lugar.

Mas no es solo eso. Sucede que he sido testigo de la personal evolución que en materia de creación musical han experimentado estas tres muchachas y las he visto crecer y hacerse grandes en el oficio de escribir canciones que hablen de su (y nuestra) realidad, siempre desde la particular óptica del ojo femenino.

Por fortuna, como dice el refranero popular, quien tiene amigos, tiene un central y yo soy de esos seres que da gracias a la vida por mis buenas amistades. En virtud de lo anterior, sabedores de mi pena por no haber compartido ese rato de buenas canciones con Lilly, Yaíma e Irina, apenas unas horas después de celebrado el concierto, Víctor Casaus y María Santucho me hicieron llegar un CD con la grabación íntegra de la presentación, para que en medio de mi ataque de asma me hiciese la idea de que ese viernes 11, yo también había estado compartiendo con tantos y tantos amigos, reunidos para disfrutar de los decires de estas tres muchachas, que ya no son jóvenes promesas de la trova sino hacedoras maduras de una cancionística que brilla con luz propia. 

Aunque no es lo mismo escuchar la grabación de un concierto que estar presente en él y sentir las vibraciones que se suscitan una tras otra entre público y artista, de algún modo al oír las interpretaciones recogidas en el disco contentivo de la función, imagino lo mucho que este trío de amigas se debe haber divertido en el montaje y preparativos de su espectáculo, que dicho sea de paso estuvo a punto de llamarse Las blancuzas del sabor, nombre que, por razones desconocidas por mí, fuera cambiado a última hora.

Lo cierto es que la audición íntegra de las 15 canciones (si se descuenta un tema adicional, a modo de bonus track) que integraron el concierto Las muchachas se divierten, permite intuir que no fueron pocas las horas dedicadas a ensayar y preparar lo que subió a escena como un trabajo colectivo. Tal sensación recibo desde que escucho el primer tema de la presentación, es decir: “Debo dejar los días”, pieza que con anterioridad le he oído al dueto de Yaíma e Irina, pero que aquí posee un abordaje a tres voces que cantan a capella, a partir de la incorporación de Lilly para conformar un trío que rearmoniza la composición.

De ahí en adelante, en las restantes canciones que se escucharon en la función, hermoso tributo al Día de la Mujer y especie de celebración de un cumpleaños colectivo de allegados al Centro Pablo, la tónica fue semejante, o sea, la grabación testimonia que en la presentación, desde el punto de vista musical, todo estuvo pensado y estudiado. De tal suerte, además del montaje a voces, ya fuera en dúo o en trío, el respaldo sonoro no corrió únicamente a cargo de las guitarras, sino que también ellas se hicieron responsables de la ejecución de flauta, bombo, cajón y varios instrumentos de percusión menor, que en conjunto aportaron otra dinámica y textura a cada una de las piezas interpretadas.

En la función, propicia para el estreno de temas como “Carta de libertad” y “Remolino”, desde la grabación siento que los momentos climáticos del concierto, o al menos los que a mí más me gustaron, estuvieron en “Debo dejar los días”, “De soñarte” y “Frágil”. Así, pues, al llegar a la última pieza de la presentación, la titulada “Ojos sobre ti”, de seguro Lilly, Yaíma e Irina deben haberse sentido satisfechas con el resultado de un concierto en el que, al tener que defender no solo sus propuestas individuales sino las de las tres en conjunto, crecieron como artistas, exponentes de una poética que, por encima de las naturales diferencias entre el discurso femenino y el masculino, dice lo suyo a tiempo y en forma.

 


La producción y presentación de este concierto estuvo a cargo de María Santucho, coordinadora del Centro Pablo. Los asistentes al mismo pudieron disfrutar también de la exposición Me han estremecido un montón de mujeres, de la fotógrafa argentina Carolina Savina, así como del estreno del video arte Frida Karo y el mar, de Claudio Assad.
 
 
 
 
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.