La Habana. Año IX.
26 de MARZO
al 1 de ABRIL de 2011

Correo Canal RSS Canal en Twitter Facebook Flirck You Tube

 

BÚSQUEDA AVANZADA   . . .

ENLACES

SUSCRIPCIÓN
 
 

Punto final: Formato roto

María Fernanda Ferrer • La Habana

Fotos: Cortesía de la autora

Luego de seis intensos meses culmina Formato roto, proyecto de la artista de la plástica Diana Balboa y de la trovadora Sara González, que llevó a varios puntos de la geografía de la Isla como parte del quehacer de ambas creadoras y que constituyó un verdadero diálogo entre “ensamblajes” y acordes.  

Formato… concluyó el pasado sábado 19 en el legendario Teatro Tomás Terry de Cienfuegos —construido en 1890 y declarado Monumento Nacional en 1978— con un concierto de Sara que, como es habitual, se entregó entera al borde de sus 40 años de vida artística, acontecimiento que, seguramente, celebrará cantando.

Durante el recital, que como es costumbre contó con los músicos que la acompañan liderados por el maestro Pucho López, Sara realizó un rápido y apretado recorrido por parte de su repertorio e hizo especial énfasis en algunas canciones incluidas en los CD Cantos de mujer (Vol. I y Vol. II) y que constituyen verdaderos tesoros de nuestra música.

Igualmente, entonó temas muy conocidos que fueron coreados por un público cómplice y dio paso al también trovador Ángel Quintero, quien desde el inicio se incorporó al proyecto. Quintero, igualmente, interpretó temas conocidos y otros de su más reciente autoría, y retomó la “La historia del Panga” —compuesta hace dos décadas— que por su autenticidad fue muy bien acogida, a pesar de su crudeza: “es una canción de paz, de vida, pero que habla de la guerra”, dijo. Al final del concierto se sumaron otros trovadores cienfuegueros: Lázaro García, Pedro y Roberto Novo, quienes junto a Sara y Ángel improvisaron un singular cierre.

En el propio Terry, en una de sus salas vestibulares, se exhibió una selección de las obras que conformó Formato roto y, necesariamente, tuvo que hacerse una constreñida curaduría porque el espacio era pequeño. Pero, lo más importe es, creo, la voluntad y el empeño de  la dirección del teatro que “contra viento y marea” como dijo Diana Balboa — “hizo posible que Formato roto llegara a Cienfuegos, un sueño cumplido y una deuda saldada con esta provincia que me vio nacer”.

En la inauguración de la muestra, instantes antes de iniciarse el concierto, la pintora, grabadora, dibujante, ceramista y más recientemente “ensambladora”,  agradeció “las muestras de cariño”, así como su satisfacción personal por poner punto final al proyecto en un lugar tan emblemático como el Teatro Tomás Terry: “una joya de la cultura cienfueguera con una historia tan importante como hermosa”, puntualizó.

Formato roto comenzó en la sede de nuestra revista cultural La Jiribilla, después fue al Centro Nacional de Superación de la Enseñanza Artística, en La Habana, y en el verano —y a propuesta del ministro de Cultura, Abel Prieto— fue exhibida en el Pabellón Cuba, momento en que entró, por vez primera, en contacto con un público no habituado a visitar los circuitos de arte, y lo cierto es que fue muy bien recibida.

Luego, en octubre, surgió la posibilidad de llevarla a Sagua la Grande  y allí la galería de arte Wifredo Lam —enclavada en un hermosísimo y céntrico entorno sagüero— acogió la propuesta, mientras que el concierto se efectuó en el patio de la Casa de la Cultura de la localidad.

En noviembre viajó a Camagüey y allí, en el Teatro de la Academia de las Artes Vicentina de la Torre, Sara ofreció su concierto, mientras que la estética de Diana se adueñó de lo que antaño fue el Convento de Las Ursulinas —primer claustro dedicado a la superación de la mujer en Camagüey, provincia cubana enclavada a unos 500 kilómetros de La Habana—, hoy sede de la Oficina del Historiador.

En el último mes de 2010 Formato… llegó a la Galería Oriente —enclavada en el emblemático Parque Céspedes, uno de los lugares más bellos y simbólicos de Santiago de Cuba, Ciudad Héroe— y la Sala Dolores, exquisitamente restaurada y equipada, acogió a la trovadora Sara González.

En los primeros días de marzo, el proyecto se presentó en El Mejunje de Santa Clara, a lleno total. Con valoraciones y comentarios de sus tres principales protagonistas, se pone punto final a Formato roto.

Diana Balboa:

“En Formato roto coincidieron artesanía, oficio, carpintería, arte y todo mi ingenio como hacedora y dentro de las artes plásticas; tiene grabado, litografía, acrílico, óleo. Volqué toda mi experiencia y, creo, fue como una mezcla de oficios y de maneras de hacer, una exposición en la que se incluye la multiplicidad de cosas que se pueden crear con las manos buscando recursos e ilusionándome con que con esto puedo crear aquello, y esto se parece a lo otro y fui asociando ideas  hasta lograr los ensamblajes. Formato roto fue como parir y esa criatura cada vez demandó más amor y en esa demanda quiso tener una familia que la acompañara y que ha estado integrada por Sara González, por Ángel Quintero, por Pucho López y los músicos de Sara. También hay que mencionar dentro de esa familia —que se fue a recorrer algunos lugares de esta Isla— a Abel Acosta a quien le debemos, en gran medida, la proyección que tuvo el proyecto al igual que a Abel Prieto, nuestro ministro de Cultura, que quiso que en el verano se exhibiera en el Pabellón Cuba, un lugar no habitual para exposiciones donde acudió un gran número de un público no acostumbrado a ir a galerías de arte. Creo que Formato roto, hizo precisamente eso: romper los formalismos. Vivimos todos los momentos que vive una familia: instantes de pasión, de angustias, y otros de muchísimo amor y cariño, también divertidos y solemnes. Formato roto se ha convertido en una de las cosas más intensas que he hecho en mi vida como artista.

Sara González:

“Es un proyecto que vi nacer y observé muy de cerca cómo se suda haciendo esas piezas porque algunas de ellas poseen dificultades técnicas grandes que requerían un esfuerzo físico enorme. Diana no se detuvo ante ningún material para expresar lo que quería ¡al contrario! bien desinhibida y atrevida supo sacarles provecho a todos. Por su parte, Ángel Quintero —que es un amigo de los años— cuando vio las piezas de Formato roto le encantó la idea de acompañar la exposición y nosotros ser la parte musical —fuimos como el background de la exposición—. De alguna manera tuvimos que ver con lo que Diana elaboró porque muchas de esas piezas incluyen instrumentos musicales. No se puede olvidar que Diana lleva trabajando años con la trova y eso le da una visión amplia a la hora de mirar instrumentos, de sentir sonoridades y, creo, eso es lo que refleja la exposición. Formato roto ha tenido mucha aceptación y creo que lo más hermoso fue lo sorprendida que quedaba la gente ante las piezas y a nosotros —desde la música— nos ha dado un placer tremendo. Por ejemplo, ir a Sagua la Grande nos conmovió porque nunca habíamos estado allí, presentarnos en la Sala Dolores de Santiago de Cuba fue un privilegio y estar en El Mejunje de Santa Clara resultó extraordinario. Allí estuvo una bandera de la diversidad, hecha por Diana, y las personas iban y le adicionaban cosas y, eso, tal vez sea uno de los aspectos más importantes: la gente participó no solo como espectador, sino que se involucró en lo que estaba pasando.

Ángel Quintero:

“En lo personal Formato roto significó un inmenso placer: no solo ha sido una extensión visual de empeños y maneras de decir sino, también, la sorpresa de reconocernos en la cotidianidad de  nuestros días a partir de una manera ilimitada de bellezas en la que la canción y el buen trovar nos han hecho más queribles amigos.

 
 
 
 
.
© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.