La Habana. Año IX.
26 de MARZO
al 1 de ABRIL de 2011

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         VI Jornada de Teatro Callejero en Matanzas

Un beso del arte

Idalmis León • Matanzas

Fotos: Cortesía de la autora

Cual beso de príncipe encantado, el Teatro Callejero consiguió despertar a la Bella Durmiente de Cuba, la solitaria Ciudad de los Puentes. Fórmula sencilla: el Amor Verdadero. Matanzas vivió un cuento de hadas entre el 16 y el 20 de marzo.

Desde Pinar del Río, La Habana, Ciego de Ávila, Camagüey, Guantánamo, hasta de España, Argentina y México, llegaron los grupos. Trajeron bailes, canciones, modas, alegría, experiencias, sus modos, teorías, creaciones.

Se recordaron clásicos del teatro cubano como Juan Candela en la apertura del anfitrión Teatro Mirón Cubano, que además presentó El gato y la golondrina en versión y puesta del homenajeado Albio Paz. Hubo pasacalles, títeres, danza, espectáculos audiovisuales, pasarelas, coloquios, circo…  


Circo Espectro, Matanzas

Una fiesta especial

La primera Jornada Nacional de Teatro Callejero se celebró en 2002 con el objetivo de propiciar el intercambio teórico y sobre todo escénico entre las agrupaciones interesadas en esa modalidad. Desde entonces, el festival se nutre constantemente de experiencias diversas y de la creatividad de un movimiento que ha venido en ascenso.

La filosofía de trabajo se construye a veces sobre la marcha, pues el fin de atraer la mayor cantidad posible de personas, obliga al espectáculo a diversificarse, a renovarse. La misma función puede ser siempre distinta, en dependencia del escenario, del clima y de la audiencia, fundamentalmente. El público es protagonista en esta modalidad teatral: “hay que tratar de interesarlo, de atraparlo a toda costa”, dice Francisco (Pancho) Rodríguez, actual director del Mirón Cubano. El ingrediente fundamental de esta fiesta ―subraya― es la disposición de la concurrencia, que no necesariamente espera ver teatro, que pasa y se queda, o sigue su camino.


“La palangana vieja”, El Mirón Cubano, Matanzas

Los artistas, más que satisfechos, están “felices con la acogida que ha tenido esta jornada”, afirma Pancho. Cada vez los espectadores son más entusiastas; las obras van creciendo y madurando también; el teatro callejero se fortalece y mejora como resultado del trabajo constante de los artistas, divulgadores, investigadores sociales y teatrales, y de distintas instituciones como el Consejo Nacional de las Artes Escénicas.

Como el evento es bienal desde su tercera edición, 2011 se adelantó con la celebración de su décimo aniversario, para imprimirle fuerza y alegría.

El Mago

La jornada de 2011 estuvo dedicada a alguien especial, a cuyo quehacer debemos en gran medida el Teatro Callejero: Albio Paz (1936-2005), en su aniversario número 75.

Albio, importante dramaturgo y director de escena en Cuba, mostró desde sus comienzos una vocación popular que legó a generaciones de teatristas continuadores de su labor. Fue fundador del emblemático grupo de Teatro Escambray que ha llevado el arte a nuestros campos más intrincados. Para ellos escribió La Vitrina, en 1971, obra insigne por su acercamiento a la vida del campesino cubano. Desde entonces comenzó a buscar el estrechamiento de la relación entre el público y los artistas.

En 1985 llegó a Matanzas para dirigir el Teatro Mirón Cubano en intensa faena que comprende más de 20 obras escritas o versionadas por él, y que evidencia la búsqueda de un lenguaje eficaz para mejorar la comunicación con la audiencia, incluida la experimentación con nuevos espacios para un acercamiento paulatino a la estética de teatro callejero.

El beso de amor

La ciudad duerme temprano y despierta poco. Nuestro Teatro Sauto lleva casi dos años cerrado y muchos artistas prefieren otras provincias. A pesar de tener una tradición teatral fuerte, tenemos un público un tanto lánguido y “difícil de complacer”, dice Miriam Muñoz, distinguida actriz y actual directora del Grupo de Teatro Icarón, que bien conoce la escena matancera. Durante 14 años trabajó con Albio y el Mirón, y ha observado el desarrollo de los encuentros callejeros. Según su criterio, la Jornada ha ganado en espectacularidad, organización y presentaciones de calidad.


“Un día solo no basta”, Teatro El Bosque, Matanzas

“Para hacer teatro de calle hay que ser joven, fuerte, entusiasta, vivaz. Hay que trabajar bien la dramaturgia, que a veces se pierde en función de un espectáculo más llamativo”. Recuerda la pertinencia de ver una buena función de teatro, “especialmente en estos tiempos difíciles, en que tanto los espectadores como los actores necesitamos confrontación y relajación espiritual”.

Plazas, parques, calles, escuelas, espacios cotidianos y poco concurridos, lugares de recreo y de paso ―o de nada―, se convirtieron en escenarios, se llenaron de un público inusitadamente ávido: ¡Buena sorpresa! Adultos y niños se despidieron de ese aire fresco con un “hasta pronto”, porque quizá ―he ahí la magia― este sea el teatro que conocen, que más les gusta, donde son protagonistas y dueños, donde el arte los besa con más amor.


Compañía Danza Espiral

 
 
 
 
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.