La Habana. Año IX.
26 de MARZO
al 1 de ABRIL de 2011

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Asociación Hispano-cubana Bartolomé de las Casas

Solidaridad probada

Estrella Díaz • La Habana

Fotos: Cortesía de la autora

Ella “ha perdido la cuenta” de las veces que ha visitado Cuba desde su primer viaje allá por el lejano 1982; de entonces a la fecha “siempre encuentra una poderosa razón para venir a la Isla”,  y es que María Isabel Menéndez, es la presidenta ―desde hace dos años― de la Asociación de Amistad Hispano cubana Bartolomé de las Casas, con sede en Madrid, España.


En entrevista exclusiva con La Jiribilla, la inquieta activista de la solidaridad comentó que la Asociación surgió en 1979 en un momento político muy difícil: “en los estatutos se estipula que se crea como una Asociación Cultural para el intercambio entre España y Cuba, pero en el fondo lo que se intentó fue montar una cadena de solidaridad con la Revolución Cubana, algo que en aquel momento no se podía decir abiertamente porque estábamos viviendo los instantes finales de la dictadura e iniciando una etapa democrática, pero aún había bastante represión.

“Los objetivos principales de la Asociación han sido y son el apoyo político al proyecto cubano y también al sector de la cultura y cualquiera otra cosa que fuera necesaria en la Isla. La gente que la funda —que son unas diez personas— viene de la lucha contra el franquismo, otros eran integrantes del Partido Comunista y personas provenientes del sector de la librería y del mundo de la cultura. Así empieza el proyecto que se ha ido desarrollando a través de tiempo principalmente en el apoyo a Cuba y actualmente hemos emprendido una lucha mediática porque es muy difícil divulgar las verdades de Cuba. Tenemos el proyecto Cubainformación, que es un periódico con televisión ―todo a través de Internet― que se montó en el país vasco y ellos han pedido ayuda a otras organizaciones. Mantenerlo es caro y tenemos que conseguir las subvenciones. Nosotros apoyamos esas iniciativas para que se pongan en marcha y para que puedan continuar. Es decir, que no solamente hacemos nuestro trabajo como Asociación, sino que apoyamos a otras organizaciones que respaldan a la Revolución Cubana.”

¿Cuáles han sido los apoyos puntuales de la Asociación a lo largo de sus más de tres décadas de existencia?

Cuando se crea la Asociación no había ninguna con similares objetivos en España; es decir, nos cabe el mérito de ser la primera asociación de solidaridad con Cuba que crea el estado español. A partir de ahí se ha generado un movimiento de respaldo a la Isla que ha ido creciendo con el tiempo. Los españoles somos muy particulares y eso ha facilitado que surjan otras organizaciones —en estos momentos existen más de cien— y aunque no somos iguales porque cada quien tiene sus objetivos, colaboramos de manera conjunta. El trabajo principal ha sido ese: establecer coordinación a nivel de toda la península. Existen organizaciones a las que les es más fácil apoyar con financiación que a otras. Por ejemplo, ahora nos es complicado conseguir financiamiento porque tenemos a la derecha en la capital, en la alcaldía y en el gobierno de la región, y el PP apoya al sector que está contra Cuba.  

La estrategia es, entonces, buscar financiación en otras zonas y de esa manera se pueden impulsar proyectos. Lo que hacemos en estos momentos es trabajar con organizaciones localizadas en otros sitios y abrigar los proyectos de ellos porque nosotros tenemos grandes dificultades económicas ya que no nos facilitan ninguna subvención y, solamente, con lo que aportan los socios no da para emprender grandes empresas.

Bajo esa coyuntura se hizo un esfuerzo muy importante en lo que llamamos “Intervención inmediata” que surgió luego del paso de los huracanes por Cuba. No se trabajó una subvención, sino la aportación de dinero directo de otros partidos políticos, de organizaciones sindicales, de la gente común que se animaba a poner dinero en una cuenta común. Lo cierto es que se consiguió el dinero y, sobre todo, muy de prisa ―que fue lo más importante― porque las subvenciones pueden demorar un año o más.

Ese es el proyecto más reciente y más vivo que hemos hecho en los últimos tiempos; todo fue muy rápido e inmediatamente se vieron los resultados;  eso es esencial porque a veces se consiguen materiales que no son los más necesarios en ese momento y entonces resulta mejor enviar la financiación para que sea Cuba la que decida qué es lo que se requiere.

Por ejemplo, el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), nos comenta que por el tema de los ciclones los pioneros tenían dificultades con las tiendas de campaña, y lo que se ha hecho es una maniobra de “Largo recorrido”: gracias a ella se trajo material para los niños cubanos. También cuando van escritores o películas organizamos debates en un salón —que tenemos muy bien equipado— y se difunde continuamente todo lo que se crea aquí.

La información que ofrecen los periódicos sobre Cuba está muy mediada y nuestra lucha principal es esa: que se conozca la verdad y cuando haya una situación convulsa —como la de Los Cinco—, nos encargamos de dar la batalla por divulgar la realidad. Desde el principio, somos Asociación fundadora del Comité de Los Cinco y también a Medi-Cuba, que se encarga de enviar la materia prima para hacer los medicamentos, porque como las empresas no permiten mandar el producto, se compran las bases y aquí se hacen las medicinas: una manera de burlar al bloqueo.

¿La relación de la Asociación con Cuba siempre es a través del ICAP?   

Exactamente, aunque es obvio que con la embajada tenemos mucho vínculo y  trabajamos fuertemente en el tema de intercambios culturales, y con el ICAP aspectos relacionados con la solidaridad. Organizamos la Brigada europea José Martí, que hace visitas anuales a Cuba en el verano y va al campamento internacional Julio Antonio Mella, de Caimito. Todo eso se organiza desde la Asociación y ese es uno de los proyectos que siempre está en marcha, igual que las visitas que se realizan cada 1ro. de Mayo.

Para los meses venideros ¿cuál o cuáles son los proyectos concretos que tiene la Asociación?

Eso lo marca Cuba: si no hay nada que convulsione o agreda de manera clara y evidente, el trabajo es continuado y sistemático. Lo más importante lo marca lo que esté pasando en ese momento en la Isla, y para cada ocasión se pone en marcha una maquinaria diferente que se encarga de atajar ese tema. Ahora estamos en un proyecto cultural titulado X el arte; es la primera vez que en España se trabaja la poesía cubana pensada desde un grupo español. Este proyecto es multiétnico porque integra a creadores españoles, colombianos y cubanos, e incluye poesía, música, danza y artes plásticas: es la visión española sobre esas áreas de la cultura cubana.

Antes de ser la Presidenta de la Asociación formó parte de su Junta directiva. En lo personal, ¿cómo llega a la solidaridad con Cuba y cuánto de responsabilidad personal entraña ser su presidenta?

Estando en la clandestinidad me designan la labor de colaboración con movimientos de solidaridad y empiezo a relacionarme con la Asociación de Amistad Hispano-cubana Bartolomé de las Casas. En 1982 vengo por primera vez a Cuba como parte de las primeras brigadas. Mi relación era de tipo ideológico, pero cuando visité la Isla quedé totalmente enamorada y a partir de ese momento no pude abandonar el movimiento de solidaridad; esa es la labor en la que me he volcado siempre.

Es cierto que soy la Presidenta, pero todos somos responsables y el espíritu es trabajar de manera conjunta porque, de lo contrario, las cosas no rinden. La idea no es presentarme en un momento específico y dar un discurso o hablar con la prensa, sino trabajar igual que la gente de a pie y estar con ellos en todo, es decir, en los proyectos en la calle —lo mismo si hay que estar tres días en una exposición o  si hay que dar una conferencia sobre Los Cinco o servir un mojito—. Es decir, estar presente en todo momento: a eso dedico mi tiempo y mi vida.   

¿Cuál es su sueño más grande en relación con la solidaridad hacia Cuba?

Lo más grande sería el terminar de ser solidarios con Cuba. Esa es mi ilusión más grande: que al final tengamos una relación normal como la hay con otros países y que no hubiera que estar todos los días en esa batalla de defender el proyecto porque nadie lo entiende o porque no quieren entenderlo o lo malversan. Mi mayor ilusión es que algún día me digan que ya no tengo que estar en el Comité de Los Cinco porque han regresado a su patria, y que Cuba está funcionando con todas sus libertades como cualquier otra nación. Ese es mi mayor sueño. 

 
 
 
 
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.