La Habana. Año IX.
26 de MARZO
al 1 de ABRIL de 2011

Correo Canal RSS Canal en Twitter Facebook Flirck You Tube

 

BÚSQUEDA AVANZADA   . . .

ENLACES

SUSCRIPCIÓN
 
 

El primer rostro de toda Bienal

Axel Li • La Habana

A cuatro manos han chocado dos poéticas, dos generaciones separadas solo en la edad. Y de este “choque” surgió para la XVII Bienal Internacional de Humorismo una obra pensada como cartel, que es… Mejor que cada quien —al que le interese— lo juzgue y califique.

Los humoristas Ares y Joseph han hecho un nuevo producto gráfico que tendrá una función circunstancial en este 2011, para luego quedar como la (otra) imagen gráfica[1] de una nueva edición de la primera de nuestras bienales artísticas. Tal vez se trate de una obra cargada de varias lecturas. Creo que las tiene. Y cuando algo así sucede es beneficioso, saludable, porque es cuando todos los caminos no necesariamente (nos) conducen a Roma. Entonces es el instante de situarnos y andar… con una brújula, la mejor: la intuición.

El humor nos da la risa, pero ella debe ser atendida, chequeada, moldeada. Para la risa con dientes es el mensaje de este cartel e, incluso, para la desdentada también. Por consiguiente, la dentadura reluciente e intacta sobraba. Quizá, así habría sido más humorística, incisiva esta “cartulina”: si se quiere, habría sido más risible.

¿Será fácil concebir y realizar un cartel para una bienal humorística? El producto tendrá que conjugar en su concepción ciertos parámetros que definen a uno de su tipo. De ahí cuanto elemento informativo que este porta, y que agradecemos, porque de lo contrario desinformaría. El resto queda en el imaginario del arte. O en otros registros culturales.

En esta imagen de ahora, donde boca y títere tienen el protagonismo compositivo, son dos elementos en antítesis aparente. Ese títere con el rostro de El Bobo, de Eduardo Abela, sí puede despertar la risa, mas el Bobo original pienso que en su época no lo podía hacer. La risa no era precisamente el amuleto del Bobo de La Semana y el Diario de la Marina. Hay aquí una cita visual, la cual es el elemento de más atención que engloba el mensaje a transmitir. Quien visualice al Bobito-títere sabrá que el resto y el conjunto, ambos, guardan relación con el humor. ¿Y al saberlo no nos indica esto inclusive de la permanencia y presencia todavía, aunque sea a destiempo, de uno de los trascendentales personajes de la caricatura cubana, insular?

El Bobito-títere es al unísono símbolo y metáfora. Es una manera de replantear uno de nuestros iconos culturales, porque esto es además, hoy por hoy, ese personaje lineal. Nos simboliza al humor gráfico y a San Antonio de los Baños, la sede madre, la comarca principal de la Bienal de Humorismo de nuestra patria.

La alusión al muñeco-juguete no es para sugerir —por ejemplo— que deban ser fabricados títeres a partir de un código conocido e importante. El títere es metáfora además; igual podrían haberse escogido una postal, una regla, un marcador, un almanaque de bolsillo, una caja de fósforos… soportes otros, también posibles y muy necesarios, para el humor cubano. Esto requiere de igual modo nuestro humor. Sus cultores con regularidad se han salido de los convencionales, y así, han obsequiado su arte más allá del papel de un periódico. Por tanto, bienvenido este nuevo cartel, que informa e ilusiona con otras ideas, que siembra la esperanza para los necesarios, los distintos soportes, esos que también pueden hacer reír y pensar, y viceversa.

Me pica la curiosidad por verlo impreso. Y aunque ya es casi un hecho físico, de nuevo gracias a los medios informativos, primero lo ha visto toda Cuba (y medio mundo). Ojalá que en nuestro bregar diario lo contemplemos en algún punto (in)visible, aunque sea de lejos, no importa, pero que esté a la vista pública, llámese un poste, una pared o la puerta-ventana de una librería. San Antonio de los Baños, como de costumbre, estará saturado visualmente de este otro nuevo cartel, ¿y estará disperso en casi toda nuestra geografía? Claro, claro, no es para tanto, porque las huellas de todo suceso artístico-cultural son más dables en su contexto de concreción y sus zonas aledañas.[2] Ojalá que el venidero, correspondiente a la edición del 2013, sea obra de LAZ (Lázaro Miranda), caricaturista que está en una etapa pictórica de amplios quilates visualmente con la que ha oxigenado a nuestra caricatura y a la suya propia. Pero en LAZ, el uso del pincel en algunas de sus cartulinas —me baso en las que circulan los domingos— más bien le ayuda a trazar y obtener unos rasgos sintéticos que hace muchísimas décadas habían desaparecido de la visualidad de la caricatura cubana. ¿Será mucho pedir que este integrante del DDT sea el autor del próximo cartel?

Notas:

[1] El cartel ha tenido su complemento, su correlato visual, de ahí la pregunta: ¿y qué hay del spot, en el que puso alma y tiempo el también caricaturista Joseph? Sencillamente, es dinámico y nunca recalcitrante, es juvenil. Es cinéticamente el cartel y su esencia.

Comienza este material con el Bobito transmutado: hoy, ahora, como títere, como ese juguete que despierta ilusiones y entretiene a todo aquel individuo-niño que sueña con uno. Así aparece en los primeros fotogramas hasta que cobra vida y sucede cuanto fue deseado en tan pocos segundos, con el auxilio de una música ágil y actual.

[2] Referente a la Bienal de Humorismo, la zona adyacente sería La Habana, que sirve además como subsede de este evento. Es la razón por la cual dos puntos geográficos —San Antonio de los Baños y La Habana— aparecían en el cartel de la edición de 2011, es decir, en la “versión” que vi y guardé en días atrás, gracias a sus realizadores. Pero por ciertas contrariedades de última hora, según me ha contado Ares, tuvieron que modificar —retirar— el nombre de La Habana. Se trata sencillamente de un mínimo detalle que apenas afecta el contenido del (otro) cartel. Para mí, el afiche de esta bienal de 2011 sigue siendo el que lleva los dos nombres. Recuérdese, en materia humorística, al final lo más notorio es la imagen y lo demás, el resto, es simplemente maquillaje. Así que bye-bye… a los equívocos.  

 
 
 
 
.
© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.