La Habana. Año IX.
12 al 18 de FEBRERO
de 2011

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Internet en transición
Miguel Ernesto Gómez • La Habana

Durante más de una década los científicos lo habían advertido. Sin embargo, algunos países optaron por ignorar los estudios que avizoraban lo que ocurriría en 2011; mientras, otros demoraron en prepararse para lo que ya resulta inevitable: las direcciones del protocolo de Internet, conocido por sus siglas IPv4, están casi agotadas. En muchas partes del mundo, se ha levantado la voz de alarma y los proveedores apresuran la transición hacia lo que se espera sea el futuro de las redes, el IPv6.

El IPv4 funcionó durante un largo período de tiempo. Cada dispositivo que se conectaba a Internet recibía un número decimal, separado por puntos —por ejemplo, 200.45.31.94— y este funcionaba como su identificador en la red. Imaginemos que esta es la dirección particular de una persona que envía una carta por el sistema postal tradicional. Mediante la secuencia se conocerá el sitio exacto desde el que parten los paquetes de datos y también hacia dónde se dirigen.

Cada parte de la dirección se sitúa entre el cero y el 255, por lo que el máximo de combinaciones posibles, a principios del siglo XXI, parecía imposible de alcanzar; pero la realidad ha sido otra y de las 4.294.967.296 direcciones que ofrece el IPv4 quedan muy pocas sin utilizar.

Los números del IPv4 han disminuido aceleradamente por una sencilla razón: aumentaron los dispositivos conectados a Internet. Computadoras, tabletas, móviles y hasta refrigeradores necesitan de una dirección única para poder comunicarse en un mundo cada vez más interconectado.

La Corporación de Internet para la asignación de nombres y números (ICANN, por sus siglas en inglés), con el objetivo de garantizar mejor la distribución equitativa de números IP, dividió al planeta en cinco regiones: América del Norte (ARIN), América Latina y el Caribe (LACNIC), Europa, Asia Central, Oriente Medio (RIPE), Asia Pacífico (APNIC) y África (AfriNIC).

Asia Pacífico solicitó a la ICANN los dos últimos bloques disponibles de IP—compuestos por millones de direcciones—, pues en esa zona del planeta, con China a la cabeza, ha crecido enormemente la cifra de personas y dispositivos que navegan por la web. Solo quedan los cinco bloques IP de “reserva” que, de acuerdo con las legislaciones, pertenecen a las regiones.

Después de APNIC, la siguiente zona que acabaría con sus posibilidades de IP sería América del Norte; mientras, en África y América Latina el agotamiento de direcciones demorará mucho más porque la brecha digital afecta con una mayor fuerza a esos sitios; aunque inevitablemente también ocurrirá.

Ante esta apremiante situación, el paso hacia el IPv6 probablemente sea mucho más rápido de lo que se preveía apenas un lustro atrás. Los científicos reconocen al IPv6 como un nuevo comienzo en Internet que aseguraría la continuidad de la red por varias décadas más. El IPv6 expande la cantidad de direcciones IP disponibles hasta la impresionante cifra de 340 con 36 ceros a la derecha, porque en lugar de emplear números de 32 bits, emplea los de 128 bites. Esto permitiría cubrir ampliamente la demanda mundial futura de IP.

Para los internautas, la modificación de protocolos no significará una variación muy notable; aunque sí obligaría al cambio de módems —en aquellos dispositivos que todavía los utilizan—, sobre todo en los modelos más antiguos que no estén preparados para soportar la conexión a Internet con el IPv6. Por tanto, habría alguna afectación económica entre los usuarios. El tema financiero sí preocupa a las empresas administradoras de red porque tendrían que adquirir nuevos equipos —especialmente “routers”, con precios muy altos— que posibiliten trabajar con ambas tecnologías, pues la desaparición del IPv4 será gradual y tardará algún tiempo en completarse.

Cuba lleva varios años preparándose para la transición hacia el IPv6, mediante el esfuerzo de un grupo de investigadores (http://www.6ip.cu y http://www.cu.ipv6tf.org), quienes han propuesto acciones para garantizar la introducción del protocolo en las redes telemáticas, sistemas informáticos y aplicaciones de software. Los especialistas cubanos han participado en múltiples reuniones de LACNIC, donde se ha discutido el tema del nuevo protocolo y ya existen en el país redes trabajando sobre el IPv6, aunque de forma experimental.

La transición hacia el IPv6 es indetenible; sin embargo, los problemas económicos y la falta de especialistas median en los avances de aquellos países con menos recursos. No es una coincidencia que en LACNIC y, especialmente, en AfriNIC la implementación del nuevo protocolo de Internet tarde más que en otras regiones.  En esos sitios quedan todavía millones de IP disponibles — ¿se comercializarán en un futuro no lejano?— y quizá también falte el compromiso gubernamental para entender que la brecha digital va mucho más allá del número de computadoras, dispositivos móviles y velocidad de descarga de datos por Internet que tengan los ciudadanos.

 
 
 
 
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.