La Habana. Año IX.
22 al 28 de ENERO
de 2011

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Jaime Valls
Un precursor en la pintura cubana
Josefina Ortega • La Habana

Si mal no recuerdo fue en octubre del 2005 cuando asistí en el Museo de Arte Colonial, en La Habana, a la muestra “Jaime Valls, sus primeros pasos”, la que, en honor a la verdad, no fue advertida entonces como se merecía. Asunto muy de lamentar pues dedicada al artista en el aniversario 55 de su muerte, el acercamiento a su obra “necesita de una revisión completa”, como afirmó en las palabras al catálogo el reconocido especialista en arte moderno Ramón Vázquez.

Sin embargo, no es menos cierto, que tal suceso contribuyó al redescubrimiento de este creador injustamente olvidado, apreciado como uno de los iniciadores del “vanguardismo” en Cuba, y quien, al decir de Ramón Vázquez: “vivió intensamente su vida personal y profesional; fue testigo y protagonista en tiempos de transición, estuvo atento a los cambios, a veces vertiginosos, que se sucedían a su alrededor y trató de ponerse a tono con ellos sin dejar de ser él mismo. En cierto sentido, su obra total es el reflejo de los vaivenes de una modernidad que fue adoptando diversas caras sucesivas”.

Educado en la Barcelona del Modernismo, Jaime Valls (Tarragona, España, 23 de febrero de 1883-La Habana, 31 de octubre de 1955) llega a La Habana a los 18 años con su familia. Se menciona como su primera obra realizada en Cuba (1904) el escudo de los productos de jabonería y  perfumería de Crusellas para la exposición de Sant Louis, EE.UU. No pasará mucho tiempo para que el escultor oriente su quehacer “hacia el periodismo gráfico, la cartelística y, finalmente, hacia la naciente propaganda ilustrada”.

Si bien en un principio sus oficios como dibujante son concertados por diversas agencias anunciadoras, ya en 1908 crea su propio buró “Propagandas Artísticas Valls”, que después cambiará el nombre por “Estudios Valls”. Lo cierto es que muy pronto alcanzará el éxito y la prosperidad económica.  Desde las páginas del periódico Cuba, un cronista lo señala: “No hay una sola revista ni un solo diario capitalino en que no figuren dibujos del popular artista, sobre todo, los que él titula ‘dibujos industriales’, que son los que ilustran anuncios”.

Pero lo esencial, sin duda alguna, es que en pleno proceso de desarrollo,  va irrumpiendo un artista más sólido, más creativo, con una personalidad distintiva. Sus caricaturas, como las de Manuel Sanguily, Morúa Delgado y Juan Gualberto Gómez, son reconocidas por la crítica y el público. Su quehacer como cartelista es premiado en el Concurso de la Sociedad de Fomento del Teatro (1910) y en la Exposición Nacional Agricultura, Industria, Artes y Labores de la Mujer (1911).

Llama la atención, sin embargo, que nacido catalán, y además de proseguir con sus anuncios —“arte menor” para algunos— y a los que consagrará el artista su mayor brío, Valls es considerado por contemporáneos suyos — Emilio Roig de Leuchsenring, Juan Marinello y Jorge Mañach, entre otros—  “como un precursor al introducir el “afrocubanismo” en la pintura”, como precisan Argel Calcines y Patricia Baroni en el estimable artículo “Pervivencia de Jaime Valls”, (revista Opus Habana, jul. /oct. 2007).

Así, por ejemplo, en diciembre de 1927, recién llegado el pintor de París,  Roig de Leuchsenring publica en la revista Social, de la que era director literario, su trabajo “Un animador de tipos afrocubanos”, donde revela: “(…) es Jaime Valls el primero de nuestros artistas que ha tomado la resolución, que algunos calificarán como heroica, de consagrarse por completo a hacer obra cubana, escogiendo como motivos y temas, tipos y costumbres afrocubanos”.

Y llegará más lejos el prestigioso intelectual cuando en el mencionado artículo se aventure a reproducir y comentar el dibujo “Ritmo de baile afrocubano”: “En esta negra desnuda bailando, los detalles de su cuerpo  importan poco. Sus caderas, sus pechos, como tales, no le interesan al artista; solo tienen valor para él en cuanto cimbrean también como partes del cuerpo, agitado, todo convulso, lúbrico, por la música afrocubana. Aquí el ritmo lo es todo. Y Valls lo ha sabido expresar y plasmar maravillosamente”.


"Ritmo de baile afrocubano"

Como se sabe, su exposición personal “Dibujos y costumbres afro-cubanos”, —con piezas como “La mulata y el chulo” y “El negro de los cubos”—, abierta al público en marzo de 1930 en los salones de la Asociación de la Prensa de Cuba, fue muy elogiada, pese a los prejuicios raciales de la época.

Ya en fase de decadencia como publicista, hacia 1940 Jaime Valls,  aquejado del mal de Parkinson, se retira de la vida pública. Acreditado como propagandista gráfico, lamentablemente hoy su obra “de intencionalidad netamente artística”, que lo llevó a ser distinguido por sus contemporáneos como el precursor del afrocubanismo en la pintura, no es muy conocida.

 
 
 
 
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.