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El concurso Fotoclip
llegó a su final con la
premiación realizada el
pasado 11 de enero en el
Centro Cultural Pablo de
la Torriente Brau. El
proyecto No quiero
que toques a mi puerta,
de los jóvenes Abel
Carmenate y Yeins
Cordero, resultó ganador
entre los 40 trabajos
presentados.
También obtuvieron
mención Armando
Hernández Braffo por
Cinco minutos de
silencio; Rogelio
Durán por Te ofreceré
mi alma; José Ariel
Alonso por
Convivencia Siglo XXI
y Naufragio;
Talía Pérez por Una
aventura a 1974 msnm,
y Paúl Sosa por
Equilibrio.
El jurado destacó la
calidad general de los
trabajos presentados y
la variedad de temas que
incluyen el
fotonaturalismo, la
mendicidad, la
marginalidad y el
humanismo.
No quiero que toques a
mi puerta
se llevó los mayores
lauros del jurado y del
público. La marginalidad
en La Habana es el tema
central de la obra,
vista no desde la
sociedad que juzga,
tolera o difama, sino
desde el punto de vista
del hombre sumido en
ella. “La idea general
viene por dos caminos:
primero nosotros
trabajábamos el problema
de la marginalidad desde
diferentes ópticas, en
La Habana
específicamente hacía
unos dos años, por otro
lado ambos conocíamos el
tema ‘No quiero que
toques a mi puerta’, de
Erick Sánchez, que habla
de la marginalidad, pero
desde la óptica del
marginal”, expresó Abel
Carmenate.
Una total consonancia
entre música e imagen
distingue la obra.
Podría decirse que la
canción apoya las
imágenes o al revés,
cada imagen devela la
letra de Erick Sánchez,
le otorga forma al
pensamiento del autor.
“Nos demoramos un poco
en ponernos de acuerdo
sobre la música a
utilizar ―confesaron
Abel y Yeins―, este tema
de Erick Sánchez nos
pareció el mejor para
expresar lo que nosotros
queríamos, sobre todo
porque la letra
concuerda con lo que
buscábamos expresar en
cada foto, con esta
manera de retratar y
expresar la marginalidad
en la ciudad”.
Los jóvenes artistas
utilizaron la fotografía
sin manipular la imagen
digitalmente, salvo
algún esencial retoque
en texturas y luces; el
lenguaje es la más
absoluta realidad, en
toda su dimensión y
cruenta perspectiva.
“Esa persona que vive en
los solares, en Centro
Habana o Habana Vieja,
que en la mayor parte de
los casos vive al margen
de la cultura, de la
sociedad, aunque no
necesariamente de la
ley, de un serie de
realidades en que se
encuentra el país y que
involucra a todos”, dijo
Abel Carmenate. Esas son
las personas retratadas
por los artistas, en su
propio mundo, con sus
luces, sus sombras, sus
gestos desafiantes,
retadores; nunca
suplicantes ni tímidos.
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El marginal no es aquí
sujeto de censuras ni
críticas, no se trata de
apadrinar, comprender,
analizar; tan solo de
exponer en toda su
extensión la alienación
general que la
marginalidad produce en
el individuo. “Es un
homenaje, un llamado a
respetar el hecho de que
esas personas tiene una
voz propia y que
sencillamente, tal vez,
no necesiten
instituciones, no
necesiten que nadie
venga a decirles cómo
deben vivir o cómo deben
resolver sus problemas”,
precisó Abel. |