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Por  el ojo del visor: artistas mujeres

Carina Pino Santos • La Habana

Fotos: Alain Gutiérrez

 

Un “turno corrido” de arte con el tema de género en la diana de la producción artística realizada por mujeres, aconteció en el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau en la tarde del 11 de enero.

Carolina Vilches Monzón (Santa Clara, 1965) abrió su muestra personal homónima como resultado del primer premio obtenido ―además del otorgado por Cuba-foto― en el pasado concurso 5 x 7, en el que su serie de fotografías resultó ganadora entre 37 finalistas de un certamen que evidenció el interés en los más diversos perfiles ―publicitario, paisajístico, social y artístico― por parte de aficionados y profesionales del lente.

Irina González y Yaíma Orozco, también santaclareñas e integrantes del proyecto La trovuntivitis, que se desarrolla en esa provincia cubana, homenajearon con su música el lauro de su coterránea, al ofrecer un magnífico recital que juntó la contemporaneidad lírica de sus textos y música con lo mejor de la tradición trovadoresca de la Isla. Ellas, con sus canciones, fueron también el antecedente de otro festejo: el de la premiación de los ganadores del concurso Fotoclip, dirigido fundamentalmente a aquellos interesados en la fotografía que aún no se han dado a conocer en el ámbito.

Es preciso resaltar, en una tarde de exposición y premiaciones protagonizadas por la fotografía, cómo, a pesar de la escasez de recursos económicos, ha prevalecido el interés por una expresión visual que muchos aprenden de manera autodidacta, pues aún no se cuenta con una escuela para la formación en ese arte.

Fotoclip es continuador de perfiles de certámenes europeos, donde se enlazan la imagen fotográfica y una banda sonora en una única creación audiovisual de hasta cinco minutos.

El jurado resaltó el diverso abanico de propuestas presentadas por cuatro decenas de fotógrafos, además de la calidad de los proyectos y la participación de mujeres en esta inaugural edición. El Primer Premio se otorgó a Abel Carmenate y Yeins Cordero por No quiero que toquen en mi puerta; las menciones fueron para Armando Hernández Braffo por Cinco minutos de silencio y para Rogelio Durán por Te ofreceré mi alma; y en un perfil como el del paisaje fotonaturalista se premió a José Ariel Alonso por Convivencia siglo XXI y Naufragios; a Paul Sosa Moya por Equilibrio y a Talía Pérez por Una aventura a 1974 msnm.

A diferencia de la muestra personal de Vilches resultado de la premiación de 5 x 7, quien en sus fotos redimensiona la acción doméstica cotidiana de la mujer mediante la multiplicación y secuencia del gesto en una foto fija al ralentizar el tiempo de obturación, el Premio y las menciones de Fotoclip tomaron como referentes al contexto social, cual comentario, y al paisaje. Aunque sin pretensiones de experimentación, ciertamente los fotógrafos lograron imágenes con la destreza de quien busca redimensionar estéticamente a la naturaleza misma, y también reflejaron algunas zonas críticas de la cotidianidad social en la Isla.

Ambas muestras, la de Carolina, en la galería Majadahonda, y la proyección de los fotógrafos premiados en Fotoclip, complementan indagaciones temáticas que, si bien son recurrentes hoy en la visualidad, han sido  realizadas con un esmero y sintaxis creativas que bien ameritan la recompensa de ser estimulados para proseguir con una futura y necesaria búsqueda experimental.

Por su parte, en Turno corrido, Carolina no ha hecho más que partir de su propia experiencia vivencial. Casada, con cuatro hijos, arquitecta graduada, diseñadora y fotorreportera de profesión, ha querido transmitir esa condición de “pulpo” de la vida doméstica, que no es más, según la propia artista, que un “reflejo de lo que vivo”.

Su obra, aunque en ciernes aún, apunta a una realidad que ya se viene perfilando en la plástica cubana, aunque sin convertirse en feminista. De hecho, el feminismo no deviene en nuestro país estrategia esencial para una reivindicación preferente en el arte, ni única táctica enfilada a un preciso fin, sino en plural bastión desde el cual proyectar estos llamados emplazamientos necesarios y coherentes, toda vez que no constituyen ―como una parte de la crítica pudiera presentar― rupturas que ven la luz por vez primera, sino revelaciones orgánicas (individuales y contextuales) que dan continuidad a inquietudes explícitas a lo largo de la historia del arte de la Isla.

La obra de Carolina me recuerda en su literalidad una cita que refiere Lucía Guerra en su libro La mujer fragmentada: historias de un signo (Premio Extraordinario Estudios sobre la mujer, en Casa de las Américas). La ensayista acude a las palabras de otra escritora, Margaret Oliphant cuando confesaba que “la escritura atravesaba todo. Sin embargo, también estaba subordinada a todo para ser dejada de lado ante cualquier pequeña necesidad. Además de criar a seis niños… y no pienso decía la novelista que alguna vez haya tenido dos horas sin interrupciones […] durante toda mi vida literaria”.

Vilches exterioriza ese poder de ubicuidad que muchas, quizá la mayoría de las mujeres del mundo, casi requeriríamos para poder dinamizar nuestras estrategias de reproducción de la vida cotidiana y sostener una actividad laboral exitosa. En Cuba, la mujer se ha convertido, durante el periodo especial, en eje de la vida familiar, y esa tolerancia y las nuevas reestructuraciones sociales en la crisis, han devenido también fuente de referencias en el arte, como sucede en Turno corrido.

El Centro Cultural Pablo, una vez más, ha logrado asumir desde su característico afán, un perfil como es la fotografía, de necesaria atención, redimensionamiento y desarrollo en la cultura artística cubana. El suyo es un llamado y también una eficiente atención a la necesidad de estimular la creación fotográfica en su infinita variedad de temas y en los más diversos géneros; no, únicamente, desde el emplazamiento del arte mismo. El festival 5 x 7, Fotoclip, y los encuentros del Cíclope Digital, son una apelación y un obrar que dignifican ese lema que ha presidido el quehacer de la institución, que es  trabajar por la imaginación y la belleza.

 
 
 
 
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.