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La galería
madrileña Luz & Suárez
del Villar, ubicada en
la céntrica barriada de
Chueca, resulta en este
instante uno de los
espacios de exhibición y
comercialización más
serios especializados en
arte cubano dentro del
contexto español. Su
nómina, integrada por
creadores como Alejandro
Campins, Michel Pérez,
Niels Reyes, Adriana
Arronte (entre otros),
así como la selección y
programación de sus
exposiciones, evidencian
un riguroso conocimiento
del arte cubano actual,
al tiempo que demuestran
coherencia y claridad en
lo que a perfil,
objetivos y proyecciones
estéticas respecta. El
hecho de privilegiar el
arte más novel de la
Isla, unido a la
seriedad de sus
gestiones promocionales
y de marketing,
han hecho que, en solo
un par de años de
existencia, la galería
goce de gran respeto y
admiración entre las
promociones de artistas
más jóvenes de Cuba,
quienes ven en Luz &
Suárez del Villar un
recinto en el que se
hallan representados y
avalados en su justa
dimensión. Conversar con
uno de sus directores,
Raymaluz González
Nieblas, pudiera
aportarnos ciertos datos
e informaciones de
interés que tributen a
una mejor comprensión
del trabajo actual y las
perspectivas futuras del
espacio.
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Rayma, desde el momento
de surgimiento de la
galería hasta hoy,
¿cuáles son los
principales retos y
dificultades que han
tenido que afrontar,
teniendo en cuenta que
se trata de un espacio
muy joven? ¿Cuáles han
sido las satisfacciones?
Tomando en
consideración que una
galería de arte es en
primer lugar una empresa
―somos mercaderes del
arte aunque a algunos
les parezca peyorativo―,
lo más difícil ha sido
insertarnos y
posicionarnos en el
mercado, hacer que esos
coleccionistas
potenciales o reales se
giren hacia nosotros. El
gran coleccionismo,
aquel que realizan
museos, instituciones,
fundaciones y grandes
coleccionistas privados,
es muy reticente a la
hora de apostar por
galerías jóvenes,
prefieren esperar para
ver cómo evolucionan y
cómo se van perfilando
en el mercado, sobre
todo cuando, como en el
caso nuestro, también
los artistas con los que
trabajamos en su gran
mayoría son jóvenes. La
estrategia es ir
atrayendo a
coleccionistas privados
con pequeñas
colecciones, gente
amante del arte, y que
compra por placer y no
por inversión. Poco a
poco ir abriendo el
camino.
La mayor
satisfacción es ver cómo
al cabo de estos dos
años de trabajo la
galería ha ganado en
prestigio y
credibilidad. Cada vez
se nos acercan más
artistas interesados en
nuestro espacio y cada
vez más coleccionistas
preguntando por los
artistas que
representamos y por el
arte cubano en sentido
general. Siempre pensé
que era un cliché
cuando algunas personas
decían “esto te da más
fuerzas para seguir
adelante”, y al cabo de
estos dos años he podido
comprobar que es verdad,
es como si te llenaran
de energía.
¿Por qué trabajar con
artistas cubanos?
En primer lugar
porque somos cubanos, y
es un entorno que
dominamos y conocemos, y
porque creemos
profundamente en la
altísima calidad del
arte que se realiza en
Cuba. En segundo lugar,
porque viviendo en
España nos dimos cuenta
de que era un pequeño
nicho de mercado que
podíamos aprovechar. Hoy
existen en España varias
galerías que comercian
con arte
latinoamericano,
incluyendo a algunos
creadores cubanos, pero
Luz y Suárez del Villar
es la única galería que
comercia con arte
mayoritariamente de
Cuba, que es el arte
hecho por cualquier
artista cubano desde
cualquier parte del
mundo. Aun así,
quisiéramos dejar claro
que no pretendemos
establecer ninguna
especie de ghetto
ni nada por el estilo,
en nuestro espacio
tienen cabida también
artistas de otras
nacionalidades. De
manera puntual,
programamos exposiciones
con estos artistas
estableciendo siempre un
punto de conexión con
Cuba, ya sea desde el
punto de vista
estilístico o
conceptual. Por ejemplo,
en una ocasión expuso en
nuestro espacio el gran
artista egipcio Khaled
Hafez, a partir de un
proyecto presentado por
una curadora cubana.
Hablábamos de que la
nómina de la galería la
integran mayormente
creadores bien jóvenes,
lo cual implica una gran
responsabilidad y cierto
margen de riesgo a la
vez. ¿Cómo valoras este
fenómeno?
Apostamos por los
jóvenes por dos
cuestiones
fundamentales. La
primera, porque hemos
seguido y estudiado con
detenimiento a la
llamada “Generación
00'”, o sea, la
generación surgida en
esta primera década del
siglo XXI, y nos parece
interesantísimo el
trabajo que vienen
realizando estos
artistas. Algunos de
ellos han reivindicado
la pintura como
expresión artística, y
lo han hecho con
inteligencia, sin
concesiones, con un
discurso renovador,
desenfadado y fresco. Es
una generación menos
prejuiciada desde el
punto de vista del
método y asumen los
diferentes recursos
expresivos de manera
abierta. Una generación
que ya ha visto el
mercado como algo
establecido, algo que
está ahí y con lo cual
han aprendido —aun
siendo estudiantes— a
convivir, y no han
sucumbido a sus
"encantos". Es una
apuesta, efectivamente,
muy arriesgada, pero que
a la larga trae más
satisfacciones. Por
supuesto que también
trabajamos con artistas
consagrados, como es el
caso, por ejemplo, de
Rocío García o Carlos
Estévez; incluso
pensamos aumentar de
manera discreta y muy
selectiva la nómina de
artistas legitimados,
pero el grueso será
siempre de emergentes,
eso nunca cambiará.
¿Cuál es el perfil
ideoestético que se ha
trazado la galería como
estrategia?
Nos interesa un
arte fresco, renovador,
que apueste por la
experimentación y la
investigación. Un arte
muy situado en lo
contemporáneo y que mire
al futuro, utilizando
todos los recursos que
nos brinda el contexto y
la época en que se
realiza, sea cual sea su
discurso.
¿A qué sector de mercado
se dirigen
fundamentalmente? ¿Cómo
definirías al cliente
potencial o promedio de
la galería?
A nosotros como
galería (y como empresa
que depende de los
ingresos) nos interesa
que todo el que pueda
permitirse comprar arte
y que se sienta atraído
por nuestro producto,
compre; pero trabajamos
de manera enfática por
desarrollar el instinto
coleccionista en
aquellos jóvenes con
sensibilidad y gusto por
el arte. En la época de
bonanza económica que
vivió España y de algún
modo el mundo en sentido
general, surgieron
muchos jóvenes
profesionales con buenos
ingresos, conocimientos
y sensibilidad por el
arte que empezaron
tímidamente sus
colecciones y hoy han
logrado orquestar
algunas muy
interesantes. A esos
destinamos la mayor
parte de nuestros
esfuerzos en esta
primera etapa. Más
adelante, y a medida que
la galería se vaya
estableciendo y
posicionando en el
mercado, nos iremos
diversificando y
destinando estrategias
hacia un mercado más
potente que lo forman
los museos y otras
instituciones.
Hoy el perfil de
clientes de nuestra
galería son los
profesionales de éxito
con gran afición por el
arte que ya de algún
modo conocen el mundo
del coleccionismo y
saben lo que quieren,
aunque de vez en cuando
se acercan otros
atraídos única y
exclusivamente porque de
manera puntual les ha
gustado una obra. Es
importante que los
jóvenes sepan que no
necesariamente hace
falta tener grandes
fortunas y ni altos
ingresos para
coleccionar arte. El
coleccionismo de arte es
un mundo fascinante y la
mayoría de las galerías
ofrecen una amplia gama
de precios asequibles a
casi todos los
bolsillos. Todo aquel
que en algún momento
haya comprado una obra
de arte con criterio y
selectividad, ya es un
coleccionista en
potencia.
¿Cómo valoras el
coleccionismo y la
recepción del arte
cubano en España?
Hay varias
vertientes, pero en
sentido general es
bastante endogámico. A
nivel de profesionales
del arte se conoce y se
valora bastante el arte
cubano, sobre todo aquel
que se hizo en las
décadas de los años 80 y
90 y en menor medida el
de otras épocas. A nivel
del coleccionista
promedio, aquel que
lleva ya tiempo
coleccionando, mucho
menos, y
desafortunadamente
siguen viendo el arte
cubano y latinoamericano
como folclor. Es una
realidad con la que
tenemos que convivir y
luchar para revertir esa
mentalidad. Eso sin
hablar de que muchas
instituciones a la hora
de comprar van a las
mismas galerías de
siempre, cosa que me
parece lógica porque
esas galerías han hecho
un trabajo encomiable en
este país. Nos toca
ahora a las galerías
jóvenes demostrar que lo
que hacemos y vendemos
es bueno. Otras galerías
tienen en su nómina a
artistas cubanos como
Bedia, Garaicoa,
Alexander Arrechea,
Tania Brugueras y otros,
pero desconozco los
resultados comerciales
que han tenido con
ellos.
En materia de promoción
y marketing,
¿cuáles son los
principales mecanismos y
canales que emplean?
Internet,
Internet e Internet, y
en menor medida la
publicidad en algunas
revistas especializadas.
También la labor
conjunta con los
comisarios; ellos son
los que, con sus
proyectos curatoriales,
te mueven a tus
artistas. Hay que tener
un dominio casi perfecto
del perfil de cada
comisario e informarle
constantemente sobre los
artistas con los que
trabajas. Pero insisto
que hoy por hoy si no
estás en Internet, no
existes. Tener un
mailing importante,
mantenerte informado,
estar en las redes
sociales es hoy día una
herramienta
imprescindible del
marketing. En la
actualidad, si no
trabajas con Internet a
tiempo completo estás
literalmente en el
medioevo.
Me gustaría que
caracterizaras muy
sucintamente aquellas
exposiciones que
consideras han sido las
de mayor impacto entre
las exhibidas por la
galería tanto por la
calidad de las obras,
como desde el punto de
vista promocional,
comercial, de público o
de la crítica
especializada.
Huyyyyy, ¡eso es
muy difícil! Es como
cuando le preguntas a un
artista cuál es su obra
favorita o a una madre a
cuál hijo quiere más.
Viene siendo algo
parecido. Aún así
podemos hablar de
exposiciones como las de
Michel Pérez, Alejandro
Campins, Rocío García,
Carlos Estévez o la
recientemente inaugurada
de Osvaldo González, con
una gran aceptación de
público y de crítica. El
trabajo promocional lo
hacemos escencialmente
igual para todos, solo
la proyección del
artista, su currículo y
el conocimiento que de
él tenga la crítica y el
público en general, es
lo que marca
determinados aspectos de
la estrategia
promocional. No es lo
mismo hacerle promoción
a un artista como Carlos
Estévez que hacerlo a
los emergentes. Con los
segundos hay que hacer
más trabajo de
persuasión, tocar
algunas puertas…es solo
cuestión de estrategia,
no de intensidad.
¿Cuáles creen son las
cualidades que deben
definir a un buen
galerista?
Ser un excelente
comunicador, demostrar
dominio del tipo de arte
que vendes, muchas
relaciones, y convencer.
¿Cómo ha sido la
relación y el diálogo
con los artistas?
¿Algunas anécdotas de
interés?
Ya sé por donde
vienes y no voy a
contestar.
Los artistas, los
verdaderos artistas, son
seres difíciles,
neuróticos, egocéntricos
en su mayoría; pero a la
vez encantadores,
inteligentes, con un
mundo fascinante. Por
suerte tengo “buena
mano” para lidiar con
los artistas porque soy
muy paciente y abierta,
aunque a veces tenga que
tomarlos de las manos y
regresarlos a la tierra
e, incluso, me hagan
llorar. Vivo enamorada
del arte y de los
artistas y nada ni nadie
podrá revertir esto. Mi
especialidad es la
promoción cultural y mi
vida estará siempre
vinculada al arte, eso
lo tengo claro. Me
resulta extraño cuando
llego al Instituto
Superior de Arte (ISA) y
los estudiantes me
tratan de usted cuando
debería ser al
contrario. El arte
merece para mí todo el
respeto y la admiración
del mundo.
¿Proyecciones y
perspectivas futuras?
Hoy por hoy el
proyecto futuro de
cualquier galería —como
de cualquier empresa— es
aumentar el volumen de
venta, mantenerte y
persuadir a los
coleccionistas de que el
arte y los artistas que
intentas promocionar y
vender valen la pena.
Pero sobre todas las
cosas, hacer que en
España, y por
consecuencia en Europa,
ese maravilloso arte
cubano siga siendo
valorado en su justa
dimensión. Es el sueño
de mi vida. |