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Sin lugar a duda, es uno
de los músicos menos
conocidos por el público
cubano dentro de la
formación del legendario
colectivo llamado Habana
Abierta. Por fortuna,
iniciando la segunda
década del siglo XXI, y
luego de casi 17 años de
ausencia en los
escenarios nacionales,
reapareció el pinareño
Luis Barbería.
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Tal vez catalogar a
Barbería como trovador
sería bastante
desafortunado, ya que en
su obra constantemente
fusiona ritmos, géneros
y estilos. Se respiran
en su música el jazz, el
sonido funky de Motown,
el aire fusionado de
Habana Abierta, los
ritmos cubanos, la
canción de autor, el
flamenco, Brasil.
Barbería es un
showman, que
diversifica sus
presentaciones entre
buena música, su
excelente técnica de
percusión vocal ―a
partir de sus registros
graves y su diapasón
armónico―, su buena
técnica guitarrística,
su proyección escénica y
su habitual buen humor.
Muchos pensaron que
sería una presentación
al estilo de otras que
anteriormente realizaran
varios miembros de
Habana Abierta, pero
nada más desconcertante
para todos que ver solo
tres banquetas sobre el
escenario, tres
guitarras y un bajo.
Poco después de las 7:30
p.m., visiblemente
emocionado ante un
repleto teatro del Museo
Nacional de Bellas
Artes, Barbería inició
su concierto de este
sábado 15 de enero de
2011.
Subió en solitario al
escenario para presentar
credenciales en este
concierto acústico
―digno del programa
Unplugged de la
cadena MTV―, realizando
un acertado solo de
percusión vocal como
preámbulo al tema “Me
encantas” ―grabado en su
ópera prima en solitario
(Luis Barbería, MUSIC
Records, 2002) y
recientemente versionado
por el grupo flamenco
Los Makarines). Combinar
con fortuna elementos de
percusión vocal,
guitarra y diferentes
tonalidades en su
interpretación, le
permitieron crear un
ambiente exquisito para
luego dar paso a un tema
de corte trovadoresco
como “Vaivén” y seguir a
ritmo de conga con “A
full” y una balada
titulada “Georgia”
(dedicada a su hija).
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Sus músicos invitados de
la noche han formado
parte de Habana Abierta
en diferentes momentos,
el guitarrista Nam San
Fong y el bajista Arián
Suárez. Ambos le
acompañaron inicialmente
en su preciosa balada
“Tatuaje” ―que cuenta
con una hermosa versión
del español Diego Cruz,
producida y arreglada
por Barbería. Luego,
ejecutaron una magnífica
recreación con aire de
bolero de “Sorri” ―que
no es más que la versión
realizada por el
brasileño Djavan del
tema “Smile”, compuesto
por Charles Chaplin.
Un momento mágico fue la
interpretación a
capella ―dando
muestras de una
exquisita afinación― del
tema “Te quiero bien”,
de Raúl Torres, a dúo
con este, combinando los
agudos de Torres con los
graves de Barbería, y el
acompañamiento de este
último, al estilo de los
arreglos vocales de Take
6, Manhattan Transfer o
Naturally 7. Esta es una
excelente muestra del
trabajo que realizaran
de conjunto ambos
creadores en los largos
años en que compartieron
escenarios en España.
Luego, otro tema de Raúl
a dúo, “Hunde tu puñal”,
pero con el autor
ejecutando la guitarra.
Kelvis Ochoa,
rememorando las antiguas
presentaciones de Habana
Abierta, se animó a
acompañarlo a dúo en la
difícil pieza
“Rockotocompás” (del
disco Habana Abierta,
de 1997) y lo secundó en
la conocida “Guaguancó
para Daniela” (incluida
en Habana Oculta, de
1995).
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Volvió a sonar el funky,
con la participación de
Nam San y Kelvis en la
conocida obra “Como soy
cubano” (del disco
Boomerang, 2005),
dando paso a la
ejecución en solitario
de “Coisa Feita”, de
Joao Bosco, y una
hermosa y poco conocida
obra de Barbería,
“Balada para Lissette”.
A modo de cierre dos
temas de Barbería, el
bossa nova “Del cielo a
mi vida” ―primer
sencillo de la nueva
producción discográfica
de Habana Abierta― y
otro conocido funky
titulado “Échate esto”
(del disco Habana
Abierta, 1997), con
destaque para Nam San y
Arián, concluyendo con
un espectacular solo de
batería por parte de
Barbería.
El público no quiso
dejarlo escapar, y a
modo de extra al
concierto, siguiendo con
el aire de Habana
Abierta, Kelvis
interpretó “Cuando salí
de La Habana” (del disco
24 horas, 1999)
con Barbería haciendo
percusiones y coros
junto con Raúl Torres y
Lissette Ochoa. El final
llegó hermosamente con
el público cantando el
tema “Una broma sería”,
de su compañero de
múltiples aventuras Andy
Villalón (del disco
Boomerang, 2005),
mientras Barbería
ejecutaba la guitarra.
Es la primera vez que el
público cubano pudo
saborear en concierto
esos temas de Luis
Barbería, grabados en
Habana Oculta o en
los discos de Habana
Abierta, que por su
complejidad armónica y
rítmica, habían
permanecido en letargo
esperando que su autor
las ejecutara.
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Sin lugar a duda, fue un
excelente y poco usual
concierto que el público
asistente recibió con
mucho agrado. Quien
hubiera permanecido todo
el concierto con los
ojos vendados ―soñando
por la oreja, como diría
mi buen amigo Joaquín
Borges-Triana―, hubiera
jurado, que sobre el
escenario estuvo una
banda con muchos
músicos. Barbería es una
orquesta, un show,
una magnífica persona y
un gran músico. |