Cada luz

Cada luz es un rostro
en la alborada,
un ademán del fuego
a la fiebre del polvo ensimismado.
En la tarde,
la enunciación del mañana del hombre,
faz del sueño y del inmediato acontecer,
la ráfaga de un signo.
Y en la noche,
hambre de la rencorosa soledad,
constelación de lo inasible,
silencio y discurso inmensurables.
 



 

Roberto Friol