La Habana. Año IX.
8 al 14 de ENERO
de 2011

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Los premios, premios son
Rogelio Riverón • La Habana

Una escritora de cierta notoriedad —literalmente— apuntaba hace unos años que si las políticas editoriales fuesen más eficaces, no harían falta los premios literarios. A pesar de su tendencia al absolutismo, la afirmación remueve algunos escrúpulos acerca de eso que conocemos por casas editoras, y de lo que conocemos por premios. Las políticas editoriales pueden ser o no eficaces, pero nunca desde un solo punto de vista. Y si admitimos esa mutabilidad, podremos aceptar más fácilmente que un premio literario no es algo pensado exclusivamente para taponar una rendija. Como puro acto de gestión editorial, los premios pueden ser tributarios de patrimonio, y al mismo tiempo servir de blasón  a escritores y a editores. Sin embargo, no basta con montar alrededor de ellos una adecuada operación mediática; si los catálogos que los recogen no alcanzan brillantez o si al cabo de algún tiempo comienzan a acusar indiferencia,  habrán servido de muy poco.

Si en algo se honran los Premios Alejo Carpentier y Nicolás Guillén es en el hecho de que, pasada una década de su instauración, ni han perdido poder de convocatoria, ni han patinado en la dejadez de los autores cubanos. Establecidos en 2000 el Carpentier para los géneros de Novela, Cuento y Ensayo, y en 2001 el Guillén de Poesía, han sido capaces de congregar a escritores de prestigio y a otros mucho más jóvenes, de una forma que replica el movimiento en el panorama literario cubano, en sentido general. Claro, no había que aguardar a que se decretara la muerte del autor para saber que un nombre no hace a un libro. El lector capaz de juzgar sabrá, sin embargo, aproximarse a lo justo, y tal vez deba admitir que estos premios han favorecido el catálogo de Letras Cubanas al tiempo que han avivado el pensamiento sobre arte y literatura, así como la narrativa de corto y largo aliento, y la poesía. En el plano de ese lector —y tal vez no tan capaz—, me place mencionar los libros de Antón Arrufat, Ramiro Guerra, Ernesto Santana, Jaime Sarusky, Guillermo Vidal, Reinaldo Montero, Zaida Capote, Pedro de Jesús, Jorge Fornet, Víctor Fowler, Roberto Méndez, Lina de Feria, Sigfredo Ariel y Omar Pérez que a lo largo de la vida de los Premios Guillén y Carpentier han echado leña al fuego de la literatura y de sus barruntos.
 
 
 
 

LA JIRIBILLA Nro. 297
Todo empieza y termina en el lenguaje

LA JIRIBILLA Nro. 402
Aires de premios para las letras de Cuba
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.